Unidad de Investigación
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El coronel PNP Yuri Napuri Accillo, jefe de la división de investigación de fraudes informáticos, detalló
que Aquize y el hacker se conocieron cuando ambos eran taxistas. “Aquize le da la visión sobre los criptoactivos. Tiempo después, el intelectual lo busca y le dice: ‘Tengo un negocio, tú que conoces de esto, ¿Qué te parece?’“, detalló el oficial.
La operación inició el 31 de julio de 2026, cuando el hacker vulneró la plataforma virtual de pagos de la empresa Flöid y realizó una ‘prueba de fuego’ desviando S/ 2.000 y S/ 300.000 a la cuenta BCP de Aquize, enviando luego montos de S/ 1.00 para confirmar que los filtros del banco no detectaran el ataque.
Segundo, para no saturar su cuenta ante la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Aquize fingió ser un próspero empresario masón y convenció a Alberto Sosa Sosa y a su primo Jhon Pacherres para recibir el resto de los S/ 4 millones a cambio de comisiones.
Entre el 3 y 4 de agosto pasado, para sacar el efectivo, los ‘prestacuentas’ acudieron a la agencia BCP de la avenida Larco y solicitaron la emisión de cheques de gerencia a nombre de Natividad Saucedo Mego, dueña de una casa de cambio en el centro comercial Caracol, ubicado también en Miraflores.
La tarde del 4 de agosto acabó su racha criminal. El banco finalmente identificó una transacción sospechosa, contactó al representante legal de Flöid quien negó la operación bancaria y la División de las Águilas Negras intervino a Sosa y Pacherres con cuatro cheques de gerencia y a la cambista Saucedo cuando iba a cobrar otros dos, mientras en Tacna caía la implicada Deybeth Ramírez.

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Aquize fue detenido días después en San Miguel, pero la Dirincib debía esclarecer cómo pensaba borrar la trazabilidad del dinero.
La clave estuvo en el Centro Comercial Caracol. Para obtener dólares en efectivo sin fiscalización, Saucedo cobró el primer cheque el 3 de agosto y envió a un familiar a entregarle el efectivo a Aquize. Sobre esta negligencia, el coronel Naupari precisó: “La señora le da el dinero a Aquize, pero no le hace firmar la declaración que por ley tiene que hacer. Cuando hay más de 5.000 dólares, tiene que declarar”, falta que la cambista admitió haber cometido por “confianza”.


