Hace exactamente 30 años, la compañía tecnológica finlandesa Nokia sacaba al mercado uno de sus móviles más icónicos, el Nokia 9000 Communicator, un dispositivo de alta gama totalmente revolucionario para su época que muchos consideran el primer “smartphone” o teléfono inteligente de la historia.
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“El Nokia 9000 Communicator fue el primer ‘smartphone’ del mercado antes siquiera de que se hubiera acuñado el término ‘smartphone’”, dijo años más tarde el entonces vicepresidente ejecutivo y responsable de Soluciones Móviles de Nokia, Anssi Vanjoki.
Símbolo de innovación
Aunque sus ventas fueron relativamente limitadas debido a su elevado precio, el Communicator contribuyó a cimentar el prestigio global de Nokia como uno de los fabricantes de teléfonos móviles más innovadores del momento.
Dos años después del lanzamiento del Communicator, en 1998, Nokia desplazó a la empresa estadounidense Motorola como el mayor fabricante mundial de celulares, un puesto que no abandonaría hasta 2012, cuando fue destronada por la compañía surcoreana Samsung.
El gigante tecnológico finlandés alcanzó la cima de su popularidad en 2007, año en el que se vendieron por primera vez más de 1.000 millones de móviles en todo el mundo; el 40 % de ellos llevaba la marca Nokia.
El iPhone y el ocaso de Nokia
El mismo año en que Nokia alcanzó la cúspide, Apple lanzó su primer iPhone, un dispositivo totalmente revolucionario que sentaría las bases de la telefonía inteligente actual, basada en las pantallas táctiles y los ecosistemas de aplicaciones.
La explosión comercial del iPhone, cuyo sistema operativo iOS fue rápidamente imitado por Google para crear el Android, supuso la irrupción en el mercado global de la telefonía móvil de nuevos actores, entre ellos los propios Apple y Google, y el despegue de compañías asiáticas como Samsung, la china Xiaomi y la taiwanesa HTC.
Pero al mismo tiempo, también marcó el inicio del ocaso de varios pioneros históricos del sector, como Nokia, Motorola, Ericsson o la canadiense BlackBerry (entonces llamada RIM), que, por distintas circunstancias, no supieron adaptarse a la revolución de la telefonía inteligente.
Con su Communicator, la compañía finlandesa mostró el camino hacia el futuro de la telefonía móvil, pero luego ella misma no supo sumarse a ese futuro y en 2014 se vio obligada a vender su negocio de teléfonos móviles a Microsoft por 5.440 millones de euros para dedicarse exclusivamente a las redes de telecomunicaciones.

