Con la natación ganando espacio como actividad deportiva para niños y adolescentes durante todo el año, la compra de una ropa de baño ya no debería responder únicamente a criterios estéticos. Para quienes entrenan de manera frecuente, elegir una prenda adecuada puede significar mayor durabilidad, comodidad y un mejor aprovechamiento de la inversión familiar en equipamiento deportivo.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
1. Resistencia al cloro. Para quienes entrenan varias veces por semana, este debería ser uno de los primeros criterios. La exposición reiterada al cloro puede afectar las fibras de determinadas telas, por lo que conviene buscar materiales desarrollados para uso frecuente en piscina.
2. Ajuste adecuado. Comprar una talla demasiado grande para que “dure más” puede ser contraproducente. Una prenda holgada puede desplazarse durante la actividad y afectar la comodidad. Lo recomendable es elegir una talla que permita libertad de movimiento sin generar presión.
3. Frecuencia de entrenamiento. Una ropa de baño para uso ocasional tiene exigencias diferentes a la de un menor que entrena tres, cuatro o más veces por semana. A mayor frecuencia de uso, mayor importancia adquieren la resistencia, la recuperación de la tela y la durabilidad.
4. Libertad de movimiento. La natación exige movimientos repetitivos de brazos, piernas y torso. Por ello, el diseño y la elasticidad de la prenda deben permitir que el deportista se concentre en su técnica y no tenga que estar acomodando constantemente el traje de baño.
5. Pensar en el costo por uso. Una prenda de mayor durabilidad puede representar una alternativa más eficiente frente a compras frecuentes de ropa de baño de menor resistencia. Para las familias, evaluar el costo de la prenda en función de la cantidad de entrenamientos y meses de uso permite tomar una decisión de compra más informada.
“La innovación textil ha cambiado la forma en que entendemos la ropa de baño. Actualmente, estas prendas incorporan tecnologías que permiten mayor resistencia, comodidad y desempeño, convirtiéndose en una inversión para quienes practican natación de manera frecuente”, agrega María Eneyda.
SOBRE EL AUTOR

