El tipo de cambio inició la sesión en S/3,364, ligeramente por debajo del cierre previo de S/3,366, en un contexto de rendimientos marginales a la baja del dólar global. Las divisas del G10 abrieron mayormente al alza, mientras que en Latinoamérica el real brasileño (+0,10%) y el peso chileno (+0,09%) registraron las mayores ganancias.
“La debilidad del dólar continúa tras los recientes datos de Estados Unidos, particularmente la caída de 0,6% mensual en las ventas minoristas de julio y el deterioro del sentimiento del consumidor de Michigan a 51,0, por debajo del 54,5 esperado. El mercado reduce así las expectativas de una política monetaria más restrictiva, presionando al DXY y favoreciendo a las principales monedas”, señaló Jorge Luis Huayta, trader FX de Kambista.
En el ámbito local, Huayta indicó que el PBI de junio registró un crecimiento interanual de 1,75%, moderándose frente al 1,8% de mayo, condicionado principalmente por las contracciones en pesca (-51,9%) y agricultura (-8,1%), asociadas a los efectos de El Niño. No obstante, la economía acumula un crecimiento de 3,05% durante el primer semestre. Asimismo, la tasa de desempleo descendió a 4,7% en el trimestre móvil finalizado en julio, desde el 4.9% previo.
En cuanto a los mercados externos, el oro y la plata mantienen el soporte de un dólar más débil, mientras el cobre opera con mayor cautela ante las perspectivas de demanda industrial, particularmente desde China. En el mercado local, el USDPEN opera por debajo de S/3,365 y mañana inicia la semana de vencimientos de obligaciones tributarias correspondientes a julio, por lo que se espera una mayor oferta de dólares por parte de empresas durante las próximas sesiones.
Por su parte, Jonathan Torres, analista de mercado de Capitaria, añadió que el tipo de cambio USD/PEN mantiene la tendencia bajista que arrastra desde julio, cuando el sol acumuló tres meses consecutivos de apreciación frente al dólar pese a los riesgos externos. En las últimas semanas el par se ha movido entre S/3,36 y S/3,42, con el mercado paralelo cotizando ligeramente por encima del interbancario. El consenso de analistas proyecta un cierre de año cercano a S/3,36-3,40, reflejando la relativa fortaleza del sol frente a otras monedas de la región, sostenida por los altos precios del cobre y una posición externa peruana todavía sólida.
En la comparativa con el índice dólar (DXY), el panorama es de un billete verde debilitado a nivel global: el DXY se ubica alrededor de 99.6 puntos, cerca de mínimos de dos meses, tras una caída de aproximadamente 0,8% en el último mes.
Para Torres, el contexto geopolítico sigue siendo el gran driver de fondo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán se mantiene activo y ha vuelto a escalar: tras un breve memorando de entendimiento en julio que llevó al Brent hasta cerca de US$69, las negociaciones se estancaron por las exigencias iraníes de alivio de sanciones y la insistencia estadounidense en reparaciones de guerra. Esto ha devuelto al petróleo a niveles cercanos a US$90, generando lo que varios analistas describen como un escenario de “estanflación” para Estados Unidos: inflación elevada conviviendo con un mercado laboral débil.
En el frente macroeconómico de Estados Unidos, los datos recientes son mixtos y complican el camino de la Fed. El reporte de empleo de julio mostró una pérdida de 23.000 puestos de trabajo, muy por debajo de las expectativas de un aumento de 80.000 a 95.000. Paralelamente, la inflación general (CPI) de agosto se ubicó en 3,4% interanual, todavía por encima de la meta del 2%. Esta combinación de inflación pegajosa, empleo negativo y petróleo caro deja a la Fed en una posición incómoda: recortar tasas para sostener el empleo arriesga reavivar la inflación, mientras que mantenerlas presiona aún más a un mercado laboral que ya muestra señales de deterioro. El mercado, no obstante, ha reducido las probabilidades de un tono agresivo de la Fed, lo que explica en parte la debilidad reciente del DXY.
“Finalmente, el cobre sigue siendo una gran noticia positiva para Perú. El metal rojo cotiza cerca de los US$6,61 por libra, a un paso de sus máximos históricos, acumulando un alza de más del 47% en los últimos doce meses”, señaló Torres.
El analista de Capitaria explicó que detrás de este rally hay una combinación de factores de oferta: la prohibición de exportación de concentrados de cobre en la República Democrática del Congo, la posible suspensión por hasta dos años de parte de la mina El Teniente de Codelco, y el desvío de inventarios hacia Estados Unidos ante el temor a nuevos aranceles.
Del lado de la demanda, la electrificación global y la expansión de centros de datos de inteligencia artificial siguen sosteniendo el consumo. Para Perú, como uno de los principales exportadores mundiales de cobre, este contexto es un viento a favor claro tanto para las cuentas externas como para la fortaleza relativa del sol.
“Lo que estamos viendo es una dicotomía interesante: mientras el petróleo presiona la inflación global al alza por el lado de la oferta, el cobre en máximos históricos le da al sol peruano un colchón que otras monedas emergentes no tienen. Ese es el motivo por el cual, pese a la escalada en Medio Oriente, el USD/PEN no está replicando la fortaleza que vemos en otros pares. El riesgo que sigo de cerca es si la Fed termina optando por recortar tasas pese a la inflación sticky, solo por el deterioro del empleo, un escenario así debilitaría aún más al DXY y podría acelerar la apreciación del sol hacia la zona de S/ 3.30-3.33 en el corto plazo”, concluyó.

