Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Vickye Giraldo sonríe mientras sostiene a su gatito Polux en los exteriores del edificio en ruinas donde solía vivir en Cali. La esperanza vuelve para algunos damnificados del terremoto en Colombia que, como ella, han podido reencontrarse con sus mascotas.
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El tiempo se agota, pues el plazo de 72 horas consideradas decisivas para hallar supervivientes llega a su fin este jueves.
Mientras rescatistas aceleran la búsqueda de cientos de desaparecidos, algunos voluntarios se esfuerzan por encontrar vivos a los animales de compañía de quienes lo perdieron todo.
Según datos oficiales, más de 12.000 viviendas quedaron destruidas y miles de familias se encuentran sin hogar.

Una perra llamada Renata es llevada en brazos tras ser rescatada de entre los escombros en Cali, Colombia, el 13 de agosto de 2026, tres días después de un terremoto de magnitud 7,4. (Raul ARBOLEDA / AFP)
/ RAUL ARBOLEDA
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En Cali (suroeste), una de las ciudades más afectadas por el sismo y la tercera más grande de Colombia, el edificio residencial donde vivía Giraldo, una abogada de 56 años, luce destruido e inclinado.
El miércoles, un grupo de voluntarios encontró a Polux entre los escombros.
“Es un momento indescriptible”, dijo a la AFP, mientras besaba a su felino en la cabeza.
Ella tenía cuatro mascotas en su departamento, dos perros y dos gatos. Un can ya fue rescatado, pero uno de sus animales murió y otro continúa desaparecido, relató.
“Son días muy duros de pensar que no los vamos a poder rescatar, pero finalmente es un sueño hecho realidad, de verdad que sí”, agregó.
Giraldo sostiene a Polux con una sonrisa y al borde de las lágrimas, mientras abraza a los rescatistas voluntarios que lograron sacar al gato del edificio.

Una perra llamada Renata es llevada en brazos tras ser rescatada de entre los escombros en Cali, Colombia, el 13 de agosto de 2026, tres días después de un terremoto de magnitud 7,4. (Raul ARBOLEDA / AFP)
/ RAUL ARBOLEDA
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También en Cali, Andrea Paredes aún guarda la esperanza de encontrar con vida a un perro y a sus gatos, que quedaron encerrados en el baño cuando ocurrió el sismo.
Su esposo “alcanzó a coger a un perrito” antes de evacuar el edificio, relató. No sabe si el resto de sus mascotas están vivas.
El jueves, rescatistas fueron recibidos entre aplausos mientras sacaban en brazos a un perro de los escombros de otro edificio.
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Visiblemente débil, recibió atención sobre una mesa donde veterinarios lo hidrataron antes de subirlo a una camilla.
“Sabemos que las mascotas son como los hijos. En eso me he empecinado”, dijo el voluntario Nelson Vidales.
“Sé que hay mucha gente pensando en los humanos, pero debe llegar el momento en que las mascotas estén ahí representadas y buscándolas. Para eso estoy aquí”, agregó.
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