Cómo no poner en el candelero al hombre que grita ‘lobo’, como en la fábula de Esopo, pero resulta chancho; al que postuló a ser senador cuando solo quería ser presidente o nada y ahora postula a primer regidor cuando quiere ser alcalde o nada. Por supuesto, puede ligarle nada; pero en el camino, el sistema electoral ha convalidado su intento y lo ha elevado a categoría metropolitana.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Pero nuestro personaje dorándose en el candelero no es Burneo sino Porky o, para usar una sigla neutra, RLA. RLA se cocina a fuego lento, en primer lugar, por la acumulación de promesas incumplidas y engaños cumplidos (dijo que no dejaría la alcaldía para postular a la presidencia, postuló al senado sin intención de ser senador, dijo que Luis Rubio era el candidato a alcalde y no un testaferro electoral que renuncia sin argumentos sólidos, confirmando las sospechas puestas sobre él desde que apareció en escena).
Nota al margen: cada vez más se fortalece la presunción de que el actual alcalde interino, Renzo Reggiardo, renunció a postular, contra lo que se había voceado en las filas de Renovación Popular (RP), porque temía correr la suerte y el roche de Rubio.

«Nota al margen: cada vez más se fortalece la presunción de que el actual alcalde interino, Renzo Reggiardo, renunció a postular, contra lo que se había voceado en las filas de Renovación Popular (RP), porque temía correr la suerte y el roche de Rubio», afirma Fernando Vivas. Foto: GEC / Joel Alonzo
/ JOEL ALONZO
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
RLA se tuesta en el candelero de la semana por otra razón, esta vez más graciosa que irritante: apareció, financiada con los fondos públicos del partido (bueno, ahora dicen, que esos fondos son también alimentados con donaciones del líder partidario, así que se justifica el dispendio), una biografía apologética de Rafael llamada “Mi gallo es el chancho”, escrita por Francisco de Piérola.
Es un homenaje coloquial, con el humor que ‘Porky’ cultiva para la afición y contiene párrafos que se han viralizado por combustión espontánea porque subliman la homofilia que pudiera despertarse entre un joven varón sexualmente activo y otro maduro y casto con menciones a la vocación religiosa de RLA y el relato de anécdotas que se pretenden inofensivas sobre el impudor ante el sonido de su micción.
Las redes no solo buscan connotaciones sexuales en ello sino político escatológicas: Porky se hace la pichi en la ley.
Nos queda el candidato al que se le reabre la puerta de la alcaldía metropolitana cuando se le cerró la de Palacio de Gobierno y despreció la del senado. ¿La llegará a traspasar por segunda vez? Lo decidirán los votos, pues Burneo ya se lavó las manos en nombre del JNE.

Rafael López Aliaga renunció a la alcaldía de Lima para postular a la Presidencia. No pasó a la segunda vuelta, pero logró una curul como senador por Renovación Popular, que no aceptó para candidatear como teniente alcalde de Lima. (Foto: Andina)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Hay dos escenarios: que gane o que pierda. Y hay una teoría para cada uno. Si ganara se confirmaría que a la gran mayoría de limeños le seduce votar por quien cultiva la imagen de quien pelea contra el monstruo estatal que le frena sus trenes y sus obras, que le hizo perder fraudulentamente la presidencia, aunque, al menos, pudo ganar la batalla de los peajes. Si perdiera se confirmaría que la derrota en primera vuelta, el engaño del senado, la sobreexposición pública de escupitajos al cielo y meadas contra el viento, erosionaron su carisma.
RLA no es un looser. Para eso, sus enemigos tendrían que esperar mucho tiempo y más derrotas, más allá de lo que pase en las elecciones municipales del 4 de octubre.
Si pierde la soga del municipio pasará un mal rato administrando su renuncia a ser un regidor cualquiera de un alcalde ajeno. Pero no habrá perdido la cabra celeste, la del partido y sus dos bancadas. Con ellas puede presionar al gobierno, aliarse con el bloque de izquierda cuando le convenga, cumplir agendas, obtener prebendas y dar declaraciones que saquen de quicio a muchos.
Algunas veces podría ser el fiel de la balanza en lugar del Partido de Buen Gobierno y otras veces un opositor más duro que Juntos Por el Perú. Sus trucos, esos que lo ponen esta semana en el candelero, demuestran que, al negociar, puede relajar escrúpulos y fobias. Sus próximos capítulos guardan sorpresas y varios epítetos.














