Mientras el fútbol peruano atraviesa una crisis estructural de producción de talento -entre otras causas- por la ausencia de interés en invertir en el fútbol de menores (aún incipiente desde la FPF e insuficiente desde los clubes de la Liga 1), Felipe Chávez avanza en dirección opuesta. Según la última actualización de la página especializada Transfermarkt, el canterano del Bayern Múnich alcanzó un valor de 4 millones de euros, cifra que con 19 años lo convierte en el segundo peruano mejor tasado, solo por detrás de Erick Noriega (5 millones) e igualado con Marcos López (26 años) y Oliver Sonne (25 años). ¿Cómo es que elevó en tiempo récord su valor si apenas jugó en el Colonia y no ha vuelto a ser convocado a la selección peruana?
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En las categorías Sub-17 y Sub-19 del Bayern superó los veinte goles acumulados y terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más vigilados de la academia. Cuando apareció en Bayern II ya no era visto como un juvenil prometedor, sino como un futbolista en fase de transición hacia el profesionalismo. Allí registró cuatro goles en 19 partidos y comenzó a competir contra rivales adultos de manera regular.
En junio del año pasado el Bayern, atento a su proyección, decidió blindarlo con un contrato de largo plazo y posteriormente aprobaría su préstamo al Colonia para darle minutos de juego y asegurar su carrera ascendente fuera de casa ante apariciones destellantes como Jamal Musiala, con quien compartía posición.
Christoph Freund, director deportivo del Bayern, habló públicamente de un “plan claro” para el crecimiento del peruano y destacó tanto su pie izquierdo como su potencial de largo plazo. No era habitual que la dirigencia bávara exponga ese nivel de respaldo institucional hacia un futbolista de 18 años, hoy con 19.
En términos de edad, además, Chávez juega una carrera distinta a la de la mayoría de peruanos contemporáneos. A los 19 años, Piero Quispe todavía buscaba consolidarse en Universitario. Bryan Reyna transitaba divisiones menores. Marcos López recién comenzaba a ganar continuidad profesional. Chávez, en cambio, ya acumuló presencia en Bayern II, debutó en Bundesliga, firmó un contrato largo con uno de los gigantes del continente y consiguió una primera convocatoria absoluta con Perú.
“Pasar de 600 mil euros a 4 millones en un año es normal en Europa o en las grandes ligas. Chávez ya jugó profesionalmente y su club lo ha cotizado así para venderlo. Entre 1 y 5 millones son rangos normales en Europa para futbolistas Sub 23. Hay jugadores de 17 años que valen 10 millones”, advierte Victor Zaferson, reconocido scout peruano.
Zaferson, quien fue responsable de la captación de Gianluca Lapadula para la selección peruana, añade que “La mala o precaria formación y la débil competencia en menores son factores que influyen para que los Sub 20 de Perú no sean requeridos a afuera. Solo los quieren libres o préstamo o vendidos a bajo costo luego de una prueba como paso con Rafael Guzmán, Osorio y Matías Martínez. Estamos muy lejos de vender jóvenes Sub 20 en cifras que se manejan en Europa”.
Su caso se parece más al de un futbolista criado directamente para competir en la máxima exigencia.

Felipe Chávez. (Foto: Getty Images)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Aunque suele ser presentado como mediapunta, su perfil se acerca más al de un interior creativo moderno: un jugador que necesita intervenir constantemente en la construcción para influir en el partido. Digamos que es un Cuevita 2.0, una versión europea y modernizada.
Con la pelota es un futbolista asociativo antes que individualista. Su primer instinto no es encarar sino conectar. Tiene una zurda muy educada para jugar a uno o dos toques, cambiar orientaciones y acelerar posesiones con pases verticales. En ese sentido, se parece más a un organizador que a un “10” clásico sudamericano.
Chávez puede actuar como volante mixto en un 4-3-3, como interior adelantado en un 4-2-3-1 o incluso como mediapunta detrás del atacante principal. Esa amplitud de funciones sin embargo, parece no haber convencido del todo a Mano Menezes, técnico de la selección peruana, que lo ha mantendio al margen de sus dos primeras convocatorias.
O prefiere que se concentre en su consolidación profesional en su club o probablemente el brasileño tiene otras opciones. Lo cierto es que en un universo de convocables tan reducido como el del fútbol peruano, desestimar una variante como la de Felipe Chávez es un lujo que solo puede ser aceptado con un plan detrás.
El reto debería ser el de acompañar un proceso que lleva siete años construyéndose en el Bayern y que todavía está lejos de terminar. Chávez tiene 19 años. Su historia recién empieza, pero ya transita por una etapa determinante.
Ausente en los cuatro primeros amistosos de Mano Menezes, existe una alta probabilidad de que sea tomado en cuenta para los duelos ya anunciados para septiembre y octubre. El primer duelo, ante Estados Unidos, será un mes después del inicio de la Bundesliga. Esperemos ya con ritmo de juego y minutos.
Tras el final de préstamo en Colonia, Felipe ha regresado al Bayern, donde acaba de destacar en unos amistosos de pretemporada (3 goles y 2 asistencias). Lo más probable es que el campeón bávaro vuelva a cederlo a un club de la Bundesliga. Ya con 19 años, esta temporada 2026-2027 debería representar la constatación de que tiene nivel para mantenerse en una liga top.














