La crisis política que atraviesa la FIFA continúa dejando consecuencias. Cuando parecía que la retirada del proyecto para abrir parte del negocio del Mundial a inversores privados comenzaba a bajar la temperatura del debate, una nueva voz de peso terminó por confirmar el aislamiento que hoy rodea a Gianni Infantino. Esta vez fue Arsène Wenger, una de las figuras más respetadas del fútbol moderno y actual director de Desarrollo del Fútbol de la FIFA, quien marcó distancia de la iniciativa.
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Precisamente por ese rol, quiso dejar en claro que nunca intervino en la elaboración del proyecto impulsado por Infantino, quien buscaba crear la empresa FIFA Forward Enterprise (FFE) para comercializar parte de los derechos de las competiciones y permitir el ingreso de capitales privados mediante la venta de una participación minoritaria.
“La decisión de retirar el proyecto era absolutamente necesaria”, afirmó Wenger, antes de remarcar que sigue creyendo en “una FIFA independiente que sirva al fútbol con compromiso, transparencia e integridad”.
Sus palabras llegan apenas días después de que el presidente de la FIFA se viera obligado a archivar la propuesta tras la fuerte oposición de distintas confederaciones. La UEFA incluso llegó a advertir que evaluaba no participar en torneos organizados por la FIFA si la iniciativa seguía adelante.














