El reciente cambio de mando gubernamental trajo por segunda vez a nuestro país a Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular (PP) de España desde abril del 2022 y férreo opositor del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, líder además del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
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-Pedro Sánchez acaba de decir: “A las elecciones del 2027 se presentarán tres ultraderechas y vamos a ganarles a las tres”, en alusión al PP, a Vox y a Alvise Pérez.
El presidente Sánchez es en estos momentos el político más radical que hay en España, es una persona muy conflictiva. No me doy por aludido con este tipo de descalificativos. Mi partido es de centroderecha, está dentro del PPE, somos la segunda delegación en él después de los alemanes y tenemos un trazabilidad de centroderecha que no vamos a cambiar.
-¿Ni siquiera electoralmente? ¿Qué líneas rojas no van a cruzar con respecto a Vox y a los partidos nacionalistas?
Le recuerdo que a nosotros nos faltaron 4 diputados para obtener la investidura en el 2023. Los partidos independentistas nos pidieron una amnistía para sus dirigentes que declararon la independencia de Cataluña, y nuestra respuesta fue que no, pues eso iba en contra de la Constitución, así que allí tiene nuestras líneas rojas. No vamos a infringir la Constitución ni vamos a perseguir a los jueces. La independencia judicial es sagrada, la seguirdad jurídica es determinante y el código penal es igual para todos los políticos.
-¿La inmigración ilegal está desbocada en su país?
Sin duda. Dentro de la falta de profesionalidad, de prudencia y de rigor de las políticas de Sanchez, la política migratoria es el paradigma. En España ya el 20% de la población es de origen extranjero y en este momento se está regularizando a todas las personas que entraron de forma irregular en España al 30 de diciembre del 2025. Adicionalmente se está dando pasaportes a todos aquellos que hayan tenido ascendencia española, ya sean bisnietos o tataranietos. Aquí hablamos de la regularización de 4 millones de inmigrantes irregulares. Si ya tenemos un 20% de extranjeros, es evidente que no tenemos una política migratoria adecuada, además que está en contra del derecho europeo que ya aprobó un reglamento de inmigración y de asilo.
“Dentro de la falta de profesionalidad, prudencia y rigor de las políticas de Sánchez, la política migratoria es el paradigma”.
-¿En un eventual gobierno el PP no dejará entrar a nadie más?
Nuestra propuesta es muy clara: no estamos en contra de la migración, pero de una inmigración ordenada, que la gente venga a trabajar y cumpla las mismas leyes, el mismo código penal y las mismas obligaciones que cumplen todos los españoles. La gente que viene, y que va a ver beneficiada de la seguridad y educación gratuitas, tiene que aportar. Aquellos que vienen a trabajar e integrarse en la cultura española y a cumplir la ley son bienvenidas. Pero si vienen a delinquir y no asumir los usos y costumbres de nuestro país, no podemos darles cobijo en una casa donde no respetan las reglas.
“No estamos en contra de la migración, pero de una que sea ordenada y en que la gente venga a cumplir las leyes”.
-¿La relación entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN y aliados de la UE atraviesa por su momento más difícil en su historia?
La OTAN es un proyecto muy sólido serio que define sla democracia para unas 1.100 millones de personas y la UE es un proyecto institucional y político de enorme envergadura, son 500 millones de europeos con el mismo pasaporte y la misma moneda, y a veces las relaciones son más fluidas. Pero yo distinguiría entre EE.UU. y el presidente Trump. E incluso distinguiría lo que dice de lo que hace Trump. Puede sorprender mucho lo que dice porque rompe el estilo diplomático y amistoso, pero luego está lo que hace. Cuando hay acuerdo nos mostramos satisfechos y cuando no, pues desde el respeto mostramos nuestra disconformidad por las declaraciones o actos del señor Trump pero manteniendo la relación.
-De Sánchez se dice que es uno de los pocos líderes europeos que le ha plantado cara a Trump …
Sánchez ha utilizado el aparente enfrentamiento dialéctico con Trump para consolidar su posición de extrema izquierda. Sánchez se mueve entre los independentistas, a quienes cuando peor le vaya a España mejor para ellos, y la derecha radical, que son antiOTAN; entonces tiene que decir a Trump muchas cosas para mantener su alianza interna. Así que aquí hay mucho paripé (fingimiento), mucho postureo (pose), mucho maquillaje, y en todo caso le aseguro que la primera preocupación del señor Trump no es el señor Sánchez.
-¿Qué le generan las últimas victorias electorales en los países latinoamericanos?
Los pueblos son soberanos e inteligentes y cambian los gobiernos cuando no funcionan, y lo que está claro es que con los gobiernos de la izquierda radical ha habido más pobreza y menos prosperidad, más inseguridad y menos libertad. La gente ha dicho basta en Chile, en Colombia, en Ecuador, en Bolivia. Los pueblos quieren primeramente vivir en paz, caminar con seguridad por sus calles, también quieren tener trabajo y buen salario, y tercero crear riqueza. Si no creamos riqueza no podemos repartirla. El objetivo no es repartir la pobreza.
-Habló de soberanía y en estos momentos en la región hay un gobierno tutelado por EE.UU. como el de Venezuela, un país en el que la figura de María Corina Machado …
María Corina Machado y Edmundo González han ganado las elecciones, son los líderes electos por el pueblo venezolano y han sido tan generosos que han dicho que no van a reivindicar los resultados electorales, pero sí a pedir que se vuelva a convocar a elecciones.
-¿Pero no le parece que Machado ha quedado fuera del juego?
Yo espero que la administración estadounidense se dé cuenta de que los venezolanos tienen que votar y que María Corina es clave para recuperar la democracia en Venezuela. Yo no digo que se la nombre presidenta, sino que EE.UU. asegure la vuelta a su país y se convoque a elecciones. No soy pesimista, he hablado con Marco Rubio sobre Venezuela, y tengo la impresión que los norteamericanos están buscando un momento idóneo para tener elecciones democráticas en Venezuela.














