Cuando la senadora Silvana Robles no mostró completamente su cédula de votación, el 26 de julio, al momento de la elección del nuevo presidente de la Cámara del Senado, el excandidato presidencial Roberto Sánchez encontró una oportunidad para reducir la influencia del sector cercano a Pedro Castillo dentro de Juntos por el Perú.
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—¿Una traición?—
Esa mañana, tras darse la primera votación, Robles se encontraba en medio de una clase en la que iban a observar su proyecto de tesis para la clase de doctorado que estaba cursando.
Robles marcó rápidamente su cédula y luego volvió a escuchar las indicaciones sobre su tesis. Marcó por la Lista 2 y la mostró ante el público apenas dos segundos.
Los asistentes no se percataron de ello porque confiaron en quien anteriormente integró la Bancada Socialista, un grupo de congresistas de izquierda contrario a las decisiones de Fuerza Popular.
Dicha bancada estuvo conformada por Robles, Jaime Quito, Alfredo Pariona, Wilson Quispe, Pasión Dávila y Alex Flores.
Terminada la votación, la mayoría de senadores mostró su sorpresa porque por un voto viciado se había elegido a Miguel Torres como titular del Senado y, en consecuencia, presidente del Congreso.
Entonces querían buscar un culpable y el primero en lanzar acusaciones fue Daniel Barragán, el candidato de la izquierda por el Partido Cívico Obras al Senado.
“Cuando hay traiciones, una cosa es un error, que posiblemente en la primera todos podemos pensar, pero cuando ya suceden dos veces ya no es un error”, dijo tras la votación.

Daniel Barragán aseguró que no tiene ninguna relación ni comunicación con Humala Tasso y negó ser etnocacerista. (Foto: Presidencia)
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Previamente a la jornada, se había citado a los senadores a la Sala Mariátegui para acordar cómo iban a votar, pero no fueron todos.
Algunos senadores estaban tan desorientados que tampoco tenían claro si iban a votar por la Lista 1 o la Lista 2. Ya en el Hemiciclo del Senado, uno que otro preguntaba cómo marcar.
—Acciones—
Este Diario supo que el mismo día de la elección de la mesa directiva del Senado, Robles se comunicó con Pedro Castillo para conversar sobre la aparente traición.
El expresidente solo le respondió que no se preocupara, que él sabía que ella no había votado en beneficio del fujimorismo.
La hoy senadora había sido propuesta como ministra de Estado durante la gestión de Castillo hasta en tres oportunidades. En noviembre del 2022 juró como ministra de Cultura.

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Cuando Robles le preguntó a Sánchez sobre el comunicado emitido por JP, este le respondió que la suspensión no tendría mayores consecuencias, salvo que dejaría de pertenecer al chat de WhatsApp de los senadores. Según un informante, Sánchez le dijo a Robles: «Así funciona la política, pero estamos contigo».
Una fuente de JP indicó que al interior del partido consideraron que haber golpeado robles también significó golpear a Castillo.
Juntos por el Perú tiene previsto que tres integrantes del partido en las próximas dos semanas elabore un informe sobre el caso de traición.
¿Pugnas internas?
Otra fuente afirmó que, durante la segunda vuelta presidencial, el círculo más cercano a Sánchez intentó tomar distancia de los castillistas. El objetivo era marcar diferencias ante una eventual victoria del entonces candidato.
Según esta versión, el entorno de Sánchez restringió el acceso a información sobre sus actividades, su agenda y algunas de las acciones que se realizarían en favor de su candidatura.
La fuente sostuvo que, para no levantar sospechas, Sánchez continuó visitando a Castillo en el penal de Barbadillo para rendirle cuentas, informarle qué lugares iba a visitar y desayunar con él.
“En la segunda vuelta se iban por su lado y lo que decía el presidente Castillo, no lo hacían. No obedecían. Habían cerrado el círculo y ya la gente de confianza de Castillo no tenía acceso al círculo más cercano de Sánchez”, reveló.
Agregó que, en la práctica, “Sánchez era distinto”.
Consultado por El Comercio, Ernesto Zunini afirmó que “siempre se presentan dificultades de distinto tipo, pero estas no forman de ninguna manera parte de una estrategia o de un plan para generar el fraccionamiento o resquebrajamiento en favor de una cuota del poder individual”.
Sostuvo que ese tipo de acciones no puede tener lugar al interior de Juntos por el Perú. Añadió que, por encima de todo, harán el “máximo esfuerzo para mantener el proceso de unidad político partidaria y también parlamentaria”.
“Sabemos y tenemos mucha consciencia de la necesidad de mantener el proceso de unidad y no solamente de mantenerlo sino de ampliarlo. Ningún apetito personal ni proyecto individual puede sobreponerse a esta necesidad de unidad porque es un tema que requiere el país para tener una oposición sólida, responsable y una que esté a la altura de las expectativas de la población”, dijo.
Sobre este tema, Walter Ayala, abogado de Pedro Castillo, sostuvo que la percepción de un aparente distanciamiento entre el círculo de Sánchez y los castillistas podría explicarse por el mayor protagonismo que adquirieron nuevos rostros de Juntos por el Perú durante la segunda vuelta presidencial.
“Yo no diría que hubo tanto (distanciamiento). De repente eso responde a que son caras nuevas de JP como Zunini, el mismo Walter Flores Choco. Son caras que eran desconocidas y ahora se han hecho visible y eso ha creado nuevos personajes a la interna de JP. El tema de los castillistas, bueno, somos conocidos. Eso de repente ha causado esa sensación (de distanciamiento) o esa percepción por parte de algunas personas”, agregó.
Sostuvo que los castillistas siempre han estado enfocados en el “encierro injusto de Castillo”. Mientras tanto, la campaña avanzaba y Juntos por el Perú proyectaba su trabajo hacia lo que podría ocurrir en un eventual gobierno, especialmente en los asuntos relacionados con el país.













