Más de 600 bomberos tratan de controlar este martes un incendio en la región portuguesa de Guarda, cerca de la frontera con España, mientras las autoridades esperan que con la bajada de temperaturas que se espera para mañana, miércoles, las condiciones climáticas permitan apagar el fuego que arde desde hace más de 30 horas.
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El Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) mantiene este martes en peligro máximo de incendio todos los distritos del norte y centro del país, además de Beja y Faro. La mayor parte del resto del territorio presenta un riesgo muy elevado, que se mantendrá durante los próximos días.
La emergencia coincide con los grandes incendios que afectan a España, especialmente en Madrid, Ávila y Toledo. Portugal ha enviado al país vecino 134 efectivos y 41 vehículos, después de recibir ayuda española a comienzos de julio durante el incendio de Vouzela.
Francia combate también grandes fuegos en Gironda y Las Landas, dentro de una ola de incendios que ha obligado a varios países a movilizar recursos a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil.













