La Carretera Central permanece colapsada luego del accidente ocurrido el viernes 24 de julio en el distrito de Chicla, provincia de Huarochirí, donde el contenedor de un semitráiler se desprendió y cayó sobre dos vehículos que transitaban en sentido contrario. El siniestro dejó dos personas fallecidas y tres heridas, pero sus consecuencias fueron mucho más allá del lugar del impacto, ya que durante más de 16 horas el tránsito permaneció prácticamente paralizado en una de las principales vías de conexión entre Lima y la sierra central, afectando a miles de pasajeros, transportistas y empresas de carga que iniciaban sus desplazamientos por el feriado largo de Fiestas Patrias.
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Las primeras investigaciones buscan determinar si el desprendimiento del contenedor obedeció a una falla mecánica o a una posible negligencia durante el transporte de la carga. En tanto, el conductor del semitráiler fue intervenido mientras continúan las diligencias correspondientes.
Congestión se extendió por decenas de kilómetros
El cierre temporal de la vía provocó un efecto dominó que rápidamente se extendió a lo largo de la Carretera Central. Las mayores complicaciones se registraron entre el peaje de Corcona, Casapalca, San Mateo de Huanchor y La Oroya, donde miles de vehículos permanecieron inmovilizados durante horas.
Conductores reportaron demoras superiores a cinco horas para avanzar menos de un kilómetro en algunos sectores, mientras la fila de vehículos alcanzó decenas de kilómetros en ambos sentidos de la carretera. En dirección hacia la sierra, la congestión llegó desde el distrito de Surco hasta La Oroya; en sentido contrario, las colas se extendieron desde Ticlio hasta San Mateo de Huanchor.

La circulación permanece restringida y lenta en diversos sectores de la Carretera Central, registrándose una liberación del tráfico a partir del tramo posterior a Casapalca. Foto: GEC
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Como consecuencia, la carretera reportó un embotellamiento continuo en una de las rutas principales de conexión entre Lima y las regiones de la sierra central. Las personas varadas en la vía reportaron tiempos de espera de hasta 16 horas en algunos tramos sin lograr moverse de su sitio.
La situación se agravó debido al inicio del feriado largo por Fiestas Patrias, periodo en el que tradicionalmente aumenta considerablemente el flujo vehicular entre Lima y las regiones del centro del país.
Camiones averiados, obras e invasión de carriles agravaron la emergencia
Si bien el accidente fue el detonante del colapso, otros sucesos ocurridos en la misma fecha contribuyeron a prolongar la congestión. Tras el siniestro se reportó la avería de al menos dos camiones de carga pesada, trabajos de mantenimiento en el sector de Yanamate y la constante invasión del carril contrario por parte de algunos conductores que buscaban avanzar más rápidamente.
Esta combinación redujo aún más la capacidad operativa de una carretera que ya soportaba una elevada demanda vehicular, dificultando la recuperación del tránsito incluso después de que concluyeran las labores de rescate.

Adrián Revilla, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), advirtió que el colapso registrado en la Carretera Central evidencia problemas estructurales de infraestructura y gestión vial que se arrastran desde hace décadas.
/ Gustavo Benites Misari
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Para Adrián Revilla, especialista en la problemática del tránsito y la seguridad vial, la invasión de carriles explica buena parte de las extensas demoras registradas durante la emergencia. Según explicó, cuando los conductores ocupan el carril contrario en una carretera de doble sentido como la Carretera Central, ambos flujos terminan encontrándose de frente, lo que genera un “nudo” vehicular que solo puede deshacerse haciendo avanzar los vehículos uno por uno. “Porque no hay una tercera vía. A la hora que te encuentras con el que viene en sentido contrario no hay forma de salir, no hay espacio para moverse”, señaló.
El experto consideró que este tipo de maniobras responde a la falta de cultura vial y de fiscalización. En ese sentido, sostuvo que quienes invaden el carril contrario deberían recibir sanciones ejemplares para evitar que este comportamiento vuelva a repetirse durante situaciones de emergencia. “Creen que ellos son los primeros y los únicos que pueden solucionar su problema, sin importarles el de los demás”, afirmó.
Denuncian falta de control frente a la informalidad
Durante la emergencia también surgieron cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades. Transportistas denunciaron la escasa presencia de efectivos de la Policía de Carreteras para impedir la invasión de carriles y controlar el transporte informal, especialmente el servicio de colectivos que opera desde Yerbateros hacia distintas ciudades de la sierra central.
Asimismo, usuarios criticaron que en el peaje de Corcona no se alertara oportunamente sobre la magnitud de la congestión antes de permitir el ingreso de más vehículos al tramo afectado, situación que, según indicaron, incrementó el número de personas atrapadas en la vía.
Restricción para vehículos pesados coincidió con la emergencia
El accidente ocurrió el mismo día en que entró en vigencia una restricción temporal para vehículos de carga pesada dispuesta por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y fiscalizada por la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran).
La medida limita la circulación de unidades con un peso bruto vehicular superior a 3,5 toneladas entre los kilómetros 19 y 145 de la Carretera Central durante determinados horarios del feriado largo, con el objetivo de reducir riesgos y facilitar el desplazamiento de viajeros.
Restricción de tránsito para vehículos de carga en la Carretera Central por Fiestas Patrias 2026. (Imagen: difusión de Facebook – SUTRAN).
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Sin embargo, la emergencia ocurrida en Chicla terminó generando una paralización de dimensiones mucho mayores a las previstas.
Desde Sutran, Ronald Power, Subgerente de Supervisión Electrónica explicó que durante el periodo de Fiestas Patrias la entidad proyectaba un incremento cercano al 4% en el número de pasajeros transportados respecto del año anterior, escenario que supone una mayor presión sobre corredores como la Carretera Central, la Panamericana Norte y la Panamericana Sur. Asimismo, precisó que el aumento del tránsito responde al transporte interprovincial y también al desplazamiento masivo de vehículos particulares durante los días de retorno, lo que incrementa la congestión en los principales accesos a Lima.
Más allá del accidente, el episodio volvió a evidenciar la fragilidad de la Carretera Central, considerada el principal corredor logístico entre Lima y la sierra y la selva central. La vía soporta diariamente un elevado volumen de vehículos de carga y pasajeros, cifra que aumenta significativamente durante feriados largos.
En opinión de Adrián Revilla, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), el problema trasciende el accidente ocurrido en Chicla y responde a una infraestructura que dejó de ser suficiente hace varias décadas. El especialista sostuvo que la Carretera Central fue diseñada para un flujo vehicular muy inferior al actual y que hoy ya no tiene capacidad para atender la demanda existente. “Es definitivamente una vía colapsada. Eso significa que esa vía ya no puede atender o servir a la cantidad de vehículos que transitan por ella. Y no solamente desde ahora; son varios años atrás”, indicó.















