Moody’s Ratings, en su último informe, señaló que el apoyo del Gobierno peruano sigue siendo esencial para Petro-Perú, pero su ejecución es incierta. Además, se refirió al decreto de emergencia de mayo donde se autorizó adoptar medidas financieras extraordinarias, incluida la creación de un vehículo de propósito específico y hasta US$2.000 millones en apoyo gubernamental para garantizar la continuidad operativa y el capital circulante.
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Sin embargo, el momento, la estructura de financiamiento y los mecanismos de desembolso del decreto de emergencia siguen siendo inciertos, lo que limita la visibilidad de los inversores sobre la eficacia y la puntualidad de cualquier apoyo estatal a Petro-Perú, indicó la calificadora internacional.
Asimismo, advirtió que la liquidez, los altos niveles de deuda y la continuidad operativa, más que los controles de precios de los combustibles, siguen siendo los principales riesgos crediticios para la empresa estatal.
“A pesar de la mejora en su desempeño operativo, la calidad crediticia de Petro-Perú sigue reflejando un estrés agudo de liquidez, elevadas necesidades de capital circulante y dependencia de una intervención oportuna del Gobierno peruano”, sostuvo.
La liquidez de Petro-Perú continúa siendo débil a pesar de generar aproximadamente US$273 millones en ebitda durante el primer trimestre del 2026 y con solo US$34 millones en efectivo disponible.
“Los mayores márgenes de refinación le ayudaron a Petro-Perú a generar aproximadamente US$273 millones en ebitda en el primer trimestre de 2026, en comparación con niveles cercanos al punto de equilibrio del año anterior. Sin embargo, su liquidez continúa siendo débil, con solo alrededor de US$34 millones en efectivo disponible y un ratio actual de cobertura de intereses (ebitda/ gastos por intereses) de aproximadamente 0.8x, mientras que las cuentas por pagar elevadas siguen financiando las operaciones. El apalancamiento también sigue siendo muy alto, con un ratio de deuda/ebitda de alrededor de 24x a marzo de 2026, lo que refleja la expansión de la refinería de Talara financiada con deuda, que experimentó retrasos y solo recientemente comenzó a contribuir a las ganancias”, subrayó Moody’s.
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La calificadora además explicó que el país vincula en términos generales los precios locales de la gasolina y el diésel a las referencias internacionales (normalmente los de la costa del Golfo de Estados Unidos), con ajustes por flete, logística, impuestos y márgenes de comercialización.
Esta práctica limita las distorsiones directas en los precios y permite a Petro-Perú beneficiarse de mayores precios internacionales gracias a los efectos sobre los márgenes e inventarios. Sin embargo, al ser un importador neto de crudo y productos refinados, Petro-Perú también se ve estructuralmente expuesto a mayores costos de los insumos cuando suben los precios del petróleo.
“Los elevados precios del petróleo reducen el beneficio neto derivado de la mejora de los márgenes de refinación. Los mayores costos de los insumos incrementan las necesidades de capital circulante de Petro-Perú y absorben parte de sus ganancias operativas, particularmente en un contexto de liquidez limitada”, finalizó.













