Andy Burnham caminó entre los aplausos de sus seguidores y el público hasta el número 10 de Downing Street, convertido ya en el sétimo primer ministro del Reino Unido en un periodo de solo 10 años, y el sétimo en ocupar la residencia oficial en medio de una crisis política que llevó a su predecesor, Keir Starmer, a anunciar su retiro en la misma puerta que este lunes 20 recibió al también líder del Partido Laborista.
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Pero no solo se trata de la inestabilidad del ‘brexit’.
Para el internacionalista Jorge Chávez Mazuelos también se debe atender al aumento de los precios, la presión migratoria, el reducido espacio fiscal, el COVID-19, la mayor demanda de inversión en defensa que cierra el espacio fiscal para otros sectores sociales y los escándalos políticos, entre otros problemas.
“Se han sumado muchas cosas que han hecho que esta crisis se vuelva más fuerte”, detalla el docente de la Academia Diplomática del Perú.
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“Es una lógica del poder distinta a la que se da en un [régimen] presidencial como el nuestro”, apunta. Y es que Reino Unido es una monarquía parlamentaria, “en donde el gobierno se forma sobre la base de la Cámara de los Comunes”.
Si bien Reino Unido va por su sétimo primer ministro en 10 años, el jefe de Estado sigue siendo el rey Carlos III.
“El jefe de Estado es el rey Carlos III, pero el primer ministro es el jefe de Gobierno. Y el jefe de Gobierno surge de una elección que se da en el seno del Parlamento”, detalla Chávez Mazuelos, por lo que “el sistema procesa la crisis de una manera diferente”.
En esta ocasión la crisis se manifestó con la salida de Starmer, tras perder la confianza del Partido Laborista, algo que se notó en las últimas elecciones parciales y municipales. Apareció entonces la figura de Burnham, quien se convirtió en parlamentario y en nuevo líder del partido, así como la única carta del laborismo para ser primer ministro.
«Nuevo modelo político y económico»
Burnham llega con promesas. En su primer mensaje anunció un “plan a diez años” que implica una reforma del sistema educativo, la reindustrialización, construcción de viviendas y acabar con el “fenómeno de las personas sin hogar”.
“No hemos sido lo bastante buenos, y tenemos que hacerlo mejor (…) Vamos a traer los mayores cambios de los últimos 40 años”, anunció el flamante primer ministro. Incluso planteó “un nuevo modelo político y un nuevo modelo económico” para el Reino Unido.
El ex alcalde de Manchester parece mostrar intenciones de cambio, pero aun sigue siendo una duda.
“Burnham tiene la ventaja de que es popular, pero enfrenta el mismo problema que tenía Starmer. Es más, a los mercados financieros les preocupa Burnham porque es un tipo del ala izquierda del partido”, remarca Belaunde.
En torno al plan de 10 años, para el analista esto puede seducir a muchas personas pero “hay un tema de corto plazo, y el margen de maniobra financiero que tiene ahora es muy estrecho”.
“Va a tener que tomar medidas impopulares porque obviamente hay un déficit fiscal y una deuda que se está volviendo inmanejable, y eso tiene que ser reducido. Entonces, por más que tenga un plan de 10 años, tiene que resolver el tema inmediato”, indica Belaunde.
En esa misma línea, Chávez Mazuelos también encuentra a Burnham en una encrucijada. Además, recuerda la predisposición del ahora primer ministro por aumentar el gasto en defensa.
“Él tiene un debate ahora. ¿Qué es primero: la mantequilla o los cañones? Y él tiene una orientación por invertir más en defensa, en un contexto en el que siente que el país lo necesita más. Entonces, yo creo que una cosa es la voluntad y otra cosa es la capacidad», plantea el docente, por lo que se tendría que aumentar la deuda y los impuestos.
Obligados a conversar
Reino Unido también es un actor clave en el escenario internacional y, en una primera señal que muestra su punto de interés, Burnham nombró este mismo lunes 20 a Ed Miliband como ministro de Exteriores y anunció que Shabana Mahmood se mantendrá al frente de la cartera de Interior.
También sostuvo conversaciones telefónicas con el mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, con quien acordó que sus equipos trabajen en “estrecha colaboración” para la celebración de una cumbre bilateral.

Aunque no tienen posiciones cercanas. Burnham y Trump tendrán que mantener conversaciones. (Foto: EFE / AFP)
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Pero una de las conversaciones que más expectativa causó fue la que sostuvo con Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Según la agencia EFE, se habló de la guerra en Irán y la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Ambos políticos tienen posiciones distantes. De hecho, el líder republicano calificó en algún momento a Burnham como “extremadamente liberal”, por lo que consideró que probablemente tendrían ideas muy diferentes.
Pero Burnham tampoco ha sido muy cercano al mandatario republicano mientras era alcalde de Manchester. Recuerda Chávez Mazuelos que “el ahora primer ministro no es que tuviera una opinión muy positiva del presidente Trump”.
“Una cosa es con guitarra y otra cosa con cajón. Ahora él es primer ministro y tiene que conversar con los Estados Unidos. Así que claramente están obligados a entenderse”, avizora el analista.
En cuanto a la relación con otros actores como Israel, no cree que Burnham sea “alguien tan entusiasta con Benjamin Netanyahu como lo fueron gobiernos anteriores”, y en cuanto a China llevaría “una vinculación de naturaleza pragmática, entendiendo la densidad de los vínculos comerciales y económicos existentes”. Todo un reto en política interna y externa para el nuevo primer ministro británico.














