Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Un brote infeccioso ha avivado nuevamente las alertas sanitarias en el país. Esta vez no se trata de un virus que afecta directamente a los humanos, sino a las aves de corral; aunque el riesgo de transmisión a personas —si bien hasta ahora no se han reportado casos en el Perú— existe. El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) ha declarado el estado de emergencia sanitaria a nivel nacional por 90 días tras confirmar un brote de influenza aviar de alta patogenicidad tipo A, subtipo H5N1, en el sector Barrio Obrero, ubicado en el distrito de San Vicente, provincia de Cañete, en Lima.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
¿Por qué preocupa el virus H5N1?
Aunque el riesgo para la población sigue siendo bajo, la comunidad científica mantiene una estrecha vigilancia sobre el H5N1 porque, como ocurre con otros virus de influenza, cada vez que logra infectar nuevas especies aumenta la posibilidad de que acumule cambios genéticos que faciliten su adaptación. Esa es una de las razones por las que los brotes en animales se intentan contener rápidamente.
Connie Gallardo, médica veterinaria, zootecnista e investigadora titular de la Universidad Científica del Sur, explica a El Comercio que la influenza aviar H5N1 es una enfermedad causada por un virus de influenza tipo A que afecta principalmente a las aves.
“Existen muchos subtipos de estos virus, y el H5N1 es uno de los que ha causado brotes importantes en diferentes países”, señala.
La experta precisa que cuando se habla de un virus de alta patogenicidad no significa que sea más peligroso para las personas, sino que produce una enfermedad muy grave en las aves, especialmente en pollos, pavos y otras aves de corral. “En estos animales puede provocar una mortalidad muy elevada en pocos días”.
“Un ejemplo sencillo es pensar en una enfermedad que en una especie es muy agresiva, pero en otra casi nunca ocurre. En este caso, el término ‘alta patogenicidad’ describe el comportamiento del virus en las aves, no en los seres humanos. En las personas, el riesgo de infección sigue siendo bajo y depende principalmente del nivel de exposición al virus”, expresa.
Transmisión zoonótica
La pandemia de la covid-19 dejó una lección clara: los virus pueden saltar de los animales a las personas y, en un mundo cada vez más interconectado, ese riesgo es mayor que nunca.
Aunque el origen exacto del SARS-CoV-2 —el virus causante de la covid-19— sigue siendo objeto de investigación, una de las principales hipótesis plantea que se originó en murciélagos y llegó a los humanos a través de un huésped intermediario, posiblemente el pangolín. Este fenómeno se conoce como transmisión zoonótica.

El H5N1 es un subtipo del virus de influenza A de alta patogenicidad para las aves, motivo por el que es objeto de vigilancia constante por parte de las autoridades sanitarias.
/ Pixabay
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Gallardo explica que la transmisión zoonótica significa que un virus puede pasar de un animal a una persona. En el caso del H5N1, esto ocurre principalmente cuando existe un contacto muy cercano y repetido con aves infectadas o con ambientes contaminados por sus secreciones o excrementos.
“Por ejemplo, una persona que manipula aves enfermas sin protección, limpia corrales contaminados o participa en el sacrificio de aves infectadas tiene un riesgo mucho mayor que alguien que simplemente compra pollo o huevos en un mercado”, precisa.
No obstante, la especialista de la Universidad Científica del Sur aclara que, para que ocurra la infección, generalmente deben coincidir varios factores, como la exposición directa al virus, una cantidad suficiente de partículas virales y el ingreso del virus por la nariz, la boca o los ojos. “Hasta el momento, la transmisión de persona a persona es muy rara y no se mantiene de forma sostenida”, añade.
¿Es seguro consumir carne de pollo y huevos?
Aunque el consumidor no puede identificar a simple vista si un huevo proviene de una gallina enferma, la experta consultada por El Comercio explica que no existe riesgo de contraer influenza aviar por consumir carne de pollo o huevos correctamente cocidos.
De acuerdo con la investigadora, lo recomendable es comprar huevos en establecimientos formales, verificar que la cáscara esté limpia y sin grietas, conservarlos adecuadamente y cocinarlos bien. En el caso de la influenza aviar, las granjas donde se detecta la enfermedad son puestas bajo control sanitario y sus productos no deben ingresar al mercado, por lo que el riesgo para el consumidor es muy bajo.
El virus es sensible al calor y se inactiva durante la cocción. Cuando el pollo alcanza una temperatura interna de aproximadamente 74 °C y los huevos se cocinan completamente hasta que la clara y la yema estén firmes, el virus deja de ser viable.
“La manera más segura es usar un termómetro de cocina y verificar que la parte más gruesa del pollo alcance al menos 74 °C. Si no se dispone de uno, el pollo debe estar completamente cocido: sin zonas rosadas y con los jugos transparentes. En el caso de los huevos, tanto la clara como la yema deben estar bien cocidas si se busca la máxima seguridad alimentaria”, comenta Gallardo.
“Un ejemplo cotidiano es el siguiente: un pollo bien cocido, ya sea al horno, hervido o a la plancha, es seguro para el consumo. Del mismo modo, un huevo duro o completamente cocido también es seguro”, agrega.
La experta hace hincapié en que debe evitarse consumir carne cruda o poco cocida y manipular alimentos sin mantener una adecuada higiene. “Siempre se recomienda lavarse las manos después de manipular carne cruda, limpiar los utensilios y evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos”.

Especialistas señalan que consumir carne de pollo correctamente cocida no representa un riesgo de contagio de influenza aviar, ya que el virus se inactiva con el calor.
/ Pixabay
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
¿Por qué se declaró la emergencia sanitaria?
La declaratoria preventiva del Senasa, que podrá extenderse según la evaluación epidemiológica, se formalizó a través de un informe oficial de la Unidad del Centro de Diagnóstico de Sanidad Animal, en el que se señaló que el virus fue detectado en muestras de aves de combate (aves de corral) el pasado 6 de julio de 2026.
“La naturaleza biológica y el comportamiento epidemiológico del virus hacen que su contención no sea posible mediante métodos de manejo habituales, lo que justifica una intervención de emergencia”, advirtió la entidad reguladora.
“Desde el punto de vista epidemiológico, declarar una emergencia sanitaria es una medida preventiva que permite actuar rápidamente antes de que el virus se disperse. Aunque el brote inicial se haya detectado en una sola zona, las aves, las personas, los vehículos, los equipos e incluso algunas aves silvestres pueden contribuir a que el virus llegue a otras áreas si no se implementan medidas de control de manera oportuna”, explica Gallardo.
La declaración de emergencia facilita acciones como aumentar la vigilancia epidemiológica, restringir el movimiento de aves cuando sea necesario, reforzar la bioseguridad en las granjas, realizar muestreos y monitoreos intensivos, eliminar rápidamente los focos de infección, así como informar y capacitar a los productores.
Cabe tener en cuenta que las aves de combate —donde fue hallado el brote— suelen tener mayor movimiento entre criadores y eventos. Además, en algunos casos no cuentan con medidas de bioseguridad lo suficientemente estrictas. Las granjas comerciales, en cambio, suelen aplicar protocolos más rigurosos, como el control del ingreso de personas y vehículos, la desinfección de equipos, el uso de ropa y calzado exclusivos para las labores de crianza, el control del contacto con aves silvestres y la vigilancia permanente del estado sanitario de las aves.
“Si estas medidas se cumplen correctamente, el riesgo disminuye considerablemente. Las acciones implementadas por el Senasa, como el establecimiento de zonas de vigilancia, la restricción del movimiento de aves susceptibles, el monitoreo epidemiológico y el fortalecimiento de la bioseguridad, son precisamente las recomendaciones internacionales para contener este tipo de brotes”, concluye Gallardo.

Autoridades fortalecen acciones de prevención tras casos de influenza aviar A(H5N1) en aves de corral. (Foto: Andina)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Con el objetivo de contener la diseminación del virus y eliminar el foco de infección, la Jefatura Nacional de Senasa dispuso protocolos de cumplimiento obligatorio para la ciudadanía, durante el estado de emergencia. Así como obligaciones operativas a las avícolas que entren en cuarentena.
• Movilizar aves domésticas vivas y productos de riesgo que se encuentren dentro del foco de infección o la zona perifocal sin autorización expresa de Senasa.
• Trasladar aves domésticas vivas y sus productos derivados dentro del territorio nacional sin contar con el debido certificado sanitario emitido por el servicio oficial o un médico veterinario autorizado.
• Arrojar aves vivas o muertas a la vía pública, canales de regadío, drenajes o ríos.
• Desarrollar eventos gallísticos, ferias, exposiciones u otras concentraciones de aves en las zonas declaradas en foco y perifoco.
• Manipular aves muertas o que presenten sospechas de contagio de influenza aviar sin utilizar equipos de protección personal adecuados.
• Acatar la cuarentena dispuesta por la autoridad sanitaria, bloqueando el ingreso y salida de vehículos, personas y aves no autorizadas en los predios afectados. Se debe colocar letreros en los accesos a los predios con el siguiente texto: “Prohibido el ingreso por medidas de Control Cuarentenario”.
• Instalar pediluvios con desinfectantes eficaces para inactivar el virus en los accesos de los predios en cuarentena, así como desinfectar herramientas, calzado, indumentaria y vehículos.
• Eliminar por completo las aves domésticas y materiales de riesgo ubicados en el foco de infección bajo las disposiciones de Senasa, para luego proceder a la limpieza y desinfección de las instalaciones.
• Para evitar la propagación en fertilizantes agrícolas, someter el guano de isla a procesos de tratamiento térmico o químico que aseguren la inactivación del virus antes de su comercialización o uso final.
• Notificar de inmediato a Senasa ante cualquier signo de enfermedad detectado en las aves o frente a una reducción repentina en la producción avícola















