Rodrigo Ureña volvió al Estadio Monumental y recibió exactamente lo que esperaba de la tribuna: aplausos y el reconocimiento de una hinchada que nunca dejó de considerarlo uno de los pilares del tricampeonato crema. Lo que nadie imaginaba era que, minutos después del amistoso entre Universitario y Millonarios, el volante chileno abriría una herida que parecía cerrada con su salida del club.
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Sin embargo, la verdadera explosión llegó cuando aparecieron los micrófonos. “Universitario es su gente, no la persona que está a cargo de turno. Eso hay que entenderlo. El día de mañana la gente se va, llegan otros y el club tiene que salir adelante con garra y pundonor”, afirmó.
El mensaje fue leído como una separación entre la institución y quienes hoy la administran. Una forma de dejar claro que su conflicto nunca fue con el club ni con la hinchada, sino con determinadas personas.
Lo llamativo es lo que ocurrió después. A diferencia de otras polémicas recientes en Universitario, ninguna autoridad del club salió a desmentir las declaraciones del chileno. Ni Franco Velazco ni algún integrante de la administración respondió públicamente a las acusaciones. Tampoco hubo un comunicado institucional rechazando las afirmaciones del futbolista.
Desde este Diario intentamos comunicarnos con Álvaro Barco, quien hasta abril se desempeñó como director deportivo de Universitario y participó en las conversaciones para la salida del volante. Sin embargo, nos respondió que prefería mantenerse al margen y no dar opinión.
Sin embargo, fuentes cercanas a quienes participaron de la negociación con el futbolista, le contaron a este Diario que Ureña habría sido quien en todo momento tomó la iniciativa de querer dejar el club por dos razones: la primera es que no se sentía cómodo en el plantel y aducía que ningún compañero lo quería.
La segunda razón es que -según esta fuente- Ureña sentía que por ser chileno el hincha peruano no lo aceptaba.

Álvaro Barco fue destituido como Director Deportivo de Universitario en abril. (Foto: Universitario)
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Ese silencio terminó alimentando todavía más el debate entre los hinchas. En redes sociales, muchos recordaron que la salida de Ureña nunca quedó del todo clara. Oficialmente se explicó como una decisión consensuada tras la llegada de una propuesta del extranjero, pero las palabras del mediocampista ofrecen una versión completamente distinta de los hechos.
Paradójicamente, horas después apareció una imagen que contrastó con el ambiente de tensión. Jean Ferrari, exadministrador de Universitario y actual Director General de Fútbol de la Federación Peruana de Fútbol, visitó a Ureña, al entrenador Fabián Bustos y al plantel de Millonarios en su hotel de concentración. La fotografía fue publicada por el propio Ferrari junto a un mensaje que resumía el vínculo construido durante los últimos años.
“Visitando a unos amigos con quienes vivimos momentos históricos, tricampeones y un título en los 100 años. Momentos inolvidables”, escribió.
La publicación reforzó una idea que muchos hinchas sostienen desde la salida del chileno: la excelente relación que siempre existió entre Ureña y Ferrari, uno de los principales impulsores de su llegada a Universitario.
Mientras tanto, el club intenta mantenerse enfocado en el inicio del Torneo Clausura bajo el mando de Héctor Cúper. El triunfo sobre Millonarios dejó señales positivas desde lo futbolístico, con un sistema que empieza a consolidarse y un doblete de José Rivera que simbolizó su reconciliación con la afición. Pero el resultado quedó rápidamente relegado.
Porque el protagonista de la noche terminó siendo un exjugador que ya viste otra camiseta, pero que sigue teniendo un lugar privilegiado en el corazón del hincha crema. Sus declaraciones instalaron una pregunta incómoda que, por ahora, sigue sin respuesta: si las amenazas nunca existieron, ¿por qué nadie en Universitario ha salido a desmentirlas?
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