Desde el penal de Barbadillo, el preso expresidente Pedro Castillo ya empezó a tomar el control de las bancadas que tendrá Juntos por el Perú (JP) en el nuevo Congreso bicameral. Sus primeros pedidos fueron colocar a su hermano José Castillo (senador) y a su cuñada Yenifer Paredes (diputada) como voceros de los respectivos grupos que tendrá el partido izquierdista.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“El profesor ha dicho que sea su hermano”. Esa es la frase que dijo Sánchez en la reunión, según las fuentes consultadas. Tras la frase, según las mismas fuentes, no se permitió debate. La orden de Pedro Castillo, dada desde Barbadillo, fue acatada y dejó en el aire algunos consensos alcanzados previamente, como el del congresista reelecto Jaime Quito, quien postulaba a ser vocero de la bancada de senadores de JP apelando a su “experiencia”.
Sánchez también informó a los congresistas electos que en diputados había llegado a un acuerdo para que el vocero titular sea Ernesto Zunini -secretario general del partido y hombre de su confianza- y la alterna sería Yenifer Paredes, cuñada de Pedro Castillo.
Otras fuentes explicaron que el ‘castillismo’ cuenta con mayor peso numérico en la bancada de senadores, lo cual explicaría la razón por la cual Sánchez cedió la vocería.

Roberto Sánchez el día que juró como ministro de Comercio Exterior y Turismo en el gobierno del golpista Pedro Castillo.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Mientras que Castillo cuenta con ocho senadores (seis profesores y dos que se han acoplado al grupo), Sánchez solo cuenta con seis parlamentarios que puede considerar como “leales”. En diputados, la balanza se encuentra más a favor del ala partidaria, con 16 partidarios de Sánchez, 10 profesores y seis considerados “independientes”.
—Mira electoral—
Fuentes del entorno de Juntos por el Perú alegan que la estrategia de Roberto Sánchez -en ceder espacio legislativo a Castillo- apunta a mantener el apoyo de sus bases con miras a las elecciones presidenciales 2031, donde buscará postular por segunda vez a la presidencia de la República.
“El análisis de Sánchez es que, al haber ganado Keiko Fujimori, Castillo seguirá preso un tiempo”, relataron las fuentes.
A esto se suma de que Sánchez cuenta con la marca partidaria, mientras que el partido de Castillo, Todos con el Pueblo, no logró inscribir las listas suficientes para las elecciones subnacionales de octubre, por lo que perderá su membrete legal.
Pero antes de llegar a las elecciones, en la interna de las bancadas de Juntos por el Perú ha surgido la duda sobre cómo será la convivencia entre el bloque de Sánchez y Castillo, sobre todo cuando se definan la repartición de espacios de poder, como la de las presidencias de comisiones ordinarias.
Para Jeffrey Radzinky, director de GFP Consultores, queda claro que la facción castillista de Juntos por el Perú llega con una agenda marcada respecto a la liberación del expresidente recluido en Barbadillo. “Roberto Sánchez está procurando mantener ese liderazgo opositor, pero le va a ser complicado porque ni siquiera queda claro que tenga liderazgo en su propia bancada, que sería el punto de partido para luego posicionarse”, dijo en una entrevista en Tenemos que Hablar, el videopodcast de El Comercio.
El analista también advirtió que representa una complicación adicional el hecho de que Sánchez no haya logrado una curul en el Congreso.














