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Mientras Rusia intensifica sus masivos ataques con misiles balísticos y drones contra ciudades ucranianas y pone a prueba una defensa aérea cada vez más vulnerable, el presidente Volodymyr Zelensky ha puesto sobre la mesa una petición inédita a Estados Unidos: autorizar a Ucrania a fabricar bajo licencia los misiles interceptores del sistema Patriot. La propuesta refleja la creciente preocupación de Kiev por la escasez de estos proyectiles, considerados esenciales para neutralizar las amenazas más sofisticadas del arsenal ruso, y abre interrogantes sobre si Washington estará dispuesto a transferir una tecnología militar altamente sensible y cómo una decisión de ese tipo podría alterar el equilibrio de la guerra.
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En la actualidad, Ucrania usa el Patriot como su principal componente de defensa en el contexto de la guerra iniciada por Rusia en el 2022.
Sin embargo, el empleo intensivo de los Patriot durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, ha mermado las reservas de los misiles interceptores, por lo que su entrega a Ucrania ha ido disminuyendo.
Reservas bajo presión: La guerra en Irán ha consumido cerca de un tercio de las reservas de interceptores Patriot y los países del Golfo han disparado más de 1.100 misiles de este tipo.
Producción insuficiente: Lockheed Martin fabrica alrededor de 600 interceptores Patriot al año, una cifra considerada insuficiente frente a la demanda global. La empresa busca más que triplicar esa capacidad.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, cada batería de los Patriot, compuesta por múltiples elementos, cuesta alrededor de 1.000 millones de dólares. Mientras que cada misil interceptor tiene un costo de entre 3 y 4,2 millones de dólares.

Así funciona el sistema antiaéreo Patriot. (AFP).
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El lunes, tras el último ataque aéreo masivo de Rusia contra Ucrania, en el que Moscú disparó 68 misiles y 351 drones, Zelensky reiteró su petición al presidente Donald Trump para que le dé las licencias necesarias para que Kiev fabrique con sus socios europeos sistemas Patriot y los misiles interceptores PAC-3 que estos utilizan como munición.
Ucrania recibe la mayoría de los misiles PAC-3 que se le suministran de forma periódica gracias a las contribuciones económicas de Europa, que permiten comprar a EE.UU. las unidades disponibles.
Tras su regreso a la Casa Blanca en enero del 2025, Trump cortó la mayoría de suministros de armamento gratis a Ucrania.
Aunque no hay datos oficiales, se estima que Ucrania ha recibido alrededor de 10 baterías Patriot de distintos aliados occidentales como Estados Unidos, Alemania, Países Bajos y Rumanía.
Según funcionarios ucranianos citados por The New York Times, desde el inicio de la invasión rusa Ucrania ha recibido aproximadamente 600 misiles interceptores Patriot. La mayor parte habría sido aportada por países europeos con autorización de Estados Unidos. No se sabe cuántos le quedan en sus almacenes.
La estrategia rusa para golpear a Ucrania

Los equipos de rescate trabajan en un edificio residencial parcialmente destruido a consecuencia del ataque con misiles rusos contra la capital ucraniana, Kiev, el 6 de julio de 2026, durante la invasión rusa de Ucrania. (Foto de Serhii Okunev / AFP).
/ SERHII OKUNEV
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El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) dijo en uno de sus más recientes análisis que Rusia está adaptando su campaña de ataques aéreos para explotar la creciente escasez de interceptores Patriot en Ucrania, considerados los únicos capaces de derribar con fiabilidad misiles balísticos como los Iskander, S-400, Zirkon y Onyx.
El centro de estudios analizó el bombardeo masivo lanzado por Rusia entre el 5 y el 6 de julio, el cuarto de este tipo desde comienzos de junio.
Según el ISW, aunque la defensa antiaérea ucraniana logró interceptar casi todos los misiles de crucero y la mayoría de los drones, no consiguió derribar ninguno de los 29 misiles balísticos empleados en el ataque. El propio Zelensky atribuyó ese resultado a la falta de interceptores Patriot, mientras que la Fuerza Aérea de Ucrania aseguró que esos proyectiles fueron responsables de la mayor parte de la destrucción registrada en Kiev.

Esta fotografía muestra ataques con misiles rusos en Kiev el 2 de junio de 2026, en medio de la invasión rusa de Ucrania. (Foto de Sergei SUPINSKY / AFP).
/ SERGEI SUPINSKY
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El instituto considera que Rusia ha identificado esta vulnerabilidad y está ajustando su estrategia. De acuerdo con el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuriy Ihnat, Moscú recurre cada vez más a misiles balísticos porque sabe que Ucrania dispone de un número limitado de interceptores Patriot y que esa escasez también afecta a los inventarios occidentales.
El ISW también observa un cambio en la forma en que Rusia emplea este armamento. Tras lanzar entre 40 y 41 misiles balísticos en los grandes ataques de principios y mediados de junio, redujo esa cifra a 29 en la ofensiva del 5 y 6 de julio. El centro interpreta que el mando ruso considera que las oleadas anteriores ya agotaron buena parte de las reservas ucranianas de interceptores, por lo que ahora necesita disparar menos misiles balísticos para lograr un nivel similar de destrucción.
Además, el informe señala que el momento elegido para el último ataque no fue casual. El bombardeo se produjo en vísperas de la cumbre de la OTAN en Turquía y, según el ISW, buscó aumentar la presión sobre los aliados occidentales de Kiev. Así, el Kremlin intentaría transmitir que cualquier incremento del apoyo militar a Ucrania será respondido con una intensificación de su campaña de ataques, una táctica que, según el instituto, ya ha utilizado antes de otras citas diplomáticas de alto nivel.
«Ucrania no solo busca abastecerse: quiere cubrir las carencias de Europa»

Un lanzacohetes Patriot del ejército rumano dispara un misil PAC-2 ATM durante un ejercicio militar el 15 de noviembre de 2023. (Foto de Daniel MIHAILESCU / AFP).
/ DANIEL MIHAILESCU
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Para el analista en temas de defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre, la petición de Zelensky responde a una necesidad militar inmediata, pero también forma parte de una estrategia de largo plazo para consolidar el papel de Kiev dentro de la arquitectura de seguridad occidental.
“Hay que mirar el pedido de Zelensky en una visión estratégica con relación a la OTAN”, afirma a El Comercio. Agrega que Moscú “ha llevado a cabo un agresivo empleo de cohetería balística” que ha golpeado con fuerza la infraestructura militar y civil de Ucrania, poniendo en evidencia la necesidad de reforzar su defensa antiaérea.
Gómez de la Torre sostiene que la propuesta llega en un momento en que los inventarios occidentales de interceptores atraviesan una fuerte presión. “Hay un agotamiento en las reservas de los misiles Patriot”, señala. Recuerda que Estados Unidos, Israel y sus aliados han consumido una parte importante de sus existencias en los conflictos de los últimos años, mientras que la producción industrial no avanza al mismo ritmo que la demanda.













