Prex Perú, fintech uruguaya que también opera en Argentina y Chile, fue autorizada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) para funcionar como una empresa de créditos 100% digital; un hito para el rubro financiero de nuestro país. Ignacio Nina, Country Manager de Prex para Chile y Perú, comenta a Día1 los planes de la compañía, que ya cuenta con 100.00 usuarios activos en el mercado peruano, así como la agenda pendiente en el ámbito regulatorio.
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Tenemos también productos de compraventa de criptoactivos, y compraventa de divisas —en este caso, dólares— donde manejamos un precio preferencial. Eso le da a los usuarios la oportunidad de hacer transferencias no solo a cuentas bancarias de más de 25 países, sino también a usuarios Prex de otros países. Un peruano puede transferir o recibir dinero desde un usuario de Prex en Chile, Argentina o Uruguay. Este producto ha crecido muchísimo, sobre todo en el corredor de Chile a Perú y de Argentina a Perú. En ambos, hay muchos peruanos que reciben dinero todos los meses. Esa ha sido la propuesta de valor que hemos presentado hasta ahora y también ha estado acompañada de préstamos, un producto que hemos puesto a disposición poco a poco, a modo de ‘testeo’, a través de ‘partners’ tecnológicos, porque no contábamos con la licencia propia para operar. Hemos visto que es un producto que ha generado muchísimo interés por parte de la población. Ahí es donde hemos puesto las fichas.
Si me preguntas hacia dónde vamos, claramente es a potenciar toda esta línea de productos de crédito.
En un mercado como el peruano, donde cerca de un 42% a 43% de personas puede acceder a billeteras digitales, nuestro producto está enfocado hacia ese segmento: jóvenes que están en proceso de construir un historial crediticio y que muchas veces no pueden acceder a liquidez a través de los servicios financieros tradicionales o bancarios. Ahí somos una opción diferenciadora. Nos concentramos en tickets más bajos: el máximo por préstamo está entre S/3.000 y S/3.500, y muchas veces los usuarios piden mucho menos que eso (entre S/1.000 y S/1.500). Son microcréditos que se pagan, probablemente, entre tres y cuatro meses. El plazo es corto y eso nos garantiza una mecánica bastante fluida entre nuestros usuarios y el producto que estamos entregando.
Hoy, para ser muy honesto, no somos los más competitivos: tenemos una tasa que está dentro de la máxima convencional, pero no hemos logrado llegar al nivel de un banco. Sin embargo, ahora que vamos a dejar el modelo BaaS (‘Banking as a Service’) y pasaremos a algo más directo, podremos optimizar costos y concretar un proceso mucho más sostenible. Eso se va a traducir en que las personas vean una baja considerable en las tasas. Tenemos el objetivo de ser de las opciones más económicas o más competitivas del mercado peruano y esperamos, ya hacia fines de año, llegar con esa propuesta de valor, que claramente va a ser diferenciadora.
No quisiera entrar en números de a cuánto vamos a llegar [a nivel de tasas], porque son datos de mercado y dependen mucho de cómo se comporte el entorno, sobre todo, en un contexto político como el actual. No me atrevería a comprometer un número cerrado, pero sí te puedo decir que vamos a ser de los más competitivos. Esa es una promesa y el objetivo que tenemos de aquí a fin de año.
“Vemos con muy buenos ojos lo que han hecho estos actores (Yape, Plin), porque han cambiado la realidad del ecosistema peruano. Eso nos ha dado el pie para que muchas fintech empecemos a operar en el país. No obstante, todavía vemos mucha sub-bancarización y un mercado muy grande [por atender]“.
Internamente uno de los cambios más potentes es dejar ese modelo. Hoy, para construir el producto, tenemos que recurrir no solo a intermediarios tecnológicos que nos permitan habilitar la funcionalidad, sino también a la adquisición de información de usuarios en el mercado. Si queremos ver el comportamiento de un cliente o hacer el análisis de riesgo, debemos recurrir a bases externas a las que no teníamos acceso antes de estar regulados, y eso tenía un costo —que no es menor—. Todo ello encarecía el producto. Hoy, al tener acceso a información complementaria por parte del regulador —tanto para recibir como para informar—, podremos optimizar los costos, con el objetivo de conseguir un producto mucho más sostenible, y eso se va a traducir en una mejora para el cliente y en un mayor margen para nosotros.
Efectivamente, no tenemos autorización para captar depósitos. Hoy nos financiamos con capital propio. Es importante destacar que el 30% del paquete accionario de Prex es de Itaú Unibanco, con quienes tenemos una relación muy cercana. Esa relación ha sido un canal mediante el cual hemos podido crecer; no solo a nivel de internacionalización y de llegada a otros mercados, sino también para acceder a fuentes de financiamiento u otros mecanismos que nos permitan realizar una mejor colocación de productos.
Hoy te puedo decir que cerca de un 10% de nuestros usuarios ya tiene algún producto relacionado a crédito. Lo hemos mantenido como ‘testeo’, para medir el nivel de riesgo y el comportamiento de los usuarios, y ha sido muy interesante. Comparado con otras latitudes, vemos que el público al que llegamos son usuarios responsables, que pagan a tiempo, que se mantienen con nosotros y que no solo nos tienen para un crédito, sino que acceden a otros productos: nos utilizan, también, para pagar cuentas o hacer transferencias a familiares. Eso indica que la propuesta de valor que tenemos conversa con algo más que un crédito.
Son mercados muy distintos. En el caso de Chile, por ejemplo, apuntamos a un segmento de viajeros y no tanto al uso cotidiano de la aplicación: es un producto pensado para el chileno que sale del país. En el Perú, en cambio, hablamos más de cotidianidad, de caso de uso y de bancarización. Si lo comparamos con Chile, Argentina y Uruguay, donde la bancarización llega incluso a un 96% de personas mayores de 18 años, en el Perú la población bancarizada es bastante menor. Queremos jugar en esa cancha.
Además, en Perú el mercado de billeteras digitales está bastante dominado por dos actores que provienen del mundo bancario. Por ello, queremos incursionar en los nichos que hoy no han sido atendidos o que están desatendidos por esta banca tradicional. Es un trabajo más de hormiga: no apuntaremos a la masividad, sino a los nichos. Eso nos permitirá crecer de forma sostenida; un poco más lento, quizá, pero es lo que hemos estado haciendo los últimos cuatro años.
Justamente, una de las implicancias de esta autorización es que la SBS nos autorizó a operar como empresa de crédito y, en conjunto, a desarrollar actividades de emisión de dinero electrónico. Esa es la segunda parte en la cual estamos avanzando. La idea es terminar ese proceso en unos tres a cuatro meses para que antes de fin de año podamos contar con esta segunda autorización. En paralelo, ya estamos llevando a cabo las conversaciones para iniciar las integraciones técnicas necesarias de forma que, cuando tengamos la autorización, podamos meternos en el sistema de interoperabilidad en el plazo más breve posible, como participantes directos.
“En Perú el mercado de billeteras digitales está bastante dominado por dos actores que provienen del mundo bancario. Por ello, queremos incursionar en los nichos que hoy no han sido atendidos o que están desatendidos por esta banca tradicional. Es un trabajo más de hormiga: no apuntaremos a la masividad, sino a los nichos”.
Sin duda.
En lo normativo, solo ese segundo proceso. Con eso cerramos el capítulo regulatorio durante este 2026 en el Perú.
Nosotros vemos con muy buenos ojos lo que han hecho estos actores, porque han cambiado la realidad del ecosistema peruano. Eso nos ha dado el pie para que muchas fintech empecemos a operar en el país. El trabajo que se ha hecho es muy bueno. No obstante, como te comentaba, todavía vemos mucha sub-bancarización y un mercado muy grande [por atender]. Hay un porcentaje muy alto de peruanos que solo acceden al crédito informal, o jóvenes que no pueden ingresar al sistema bancario porque no califican. Y estas empresas, que finalmente son fintech y han hecho un proceso grande de digitalización, no se alejan mucho de los estándares del ‘scoring’ bancario. […] En nuestro caso, si hoy llega un usuario, abre la billetera y empieza a operar con nosotros, ya comienza a generar puntos o ‘scoring’. Complementando esto con la información a la que ahora podremos acceder, daremos más oportunidades de acceso a financiamiento. Esos son los nichos desatendidos a los que queremos llegar.
Hoy ya contamos con una cuenta remunerada en Perú. Los usuarios que tienen la aplicación pueden remunerar sus saldos en forma diaria, tanto en soles como en dólares. Hoy una persona que deja su dinero empieza a generar rentabilidad diaria y puede ver todos los días cómo va creciendo ese dinero. También tenemos en mente otros activos de ahorro o inversión. Hoy no podemos hacerlo todo tan rápido y estamos más concentrados en el proceso de licenciamiento que está pendiente; en seguir potenciando la idea del producto de crédito. Ese será el foco durante este año. Pero sí está en carpeta, cuando tengamos esto consolidado, ingresar hacia otros productos, y entre ellos están los de inversión y ahorro.
El desafío en Perú es tremendo. Te diría que, de los cuatro mercados donde estamos, es donde vemos más desafíos y, claramente, oportunidades, porque van de la mano. Hoy Perú es nuestro tercer mercado más grande: estamos operando cerca de US$100 millones todos los meses entre los distintos productos. La idea es crecer muchísimo más y la licencia nos va a ayudar a eso. En el corto plazo, no sé si llegaremos rápidamente a un volumen como el de Argentina o Uruguay, donde ya tenemos 10 años de operación, pero sí queremos, al menos, duplicar la operación de aquí a los primeros meses del 2027, apalancada casi en su totalidad en productos de crédito.
Así es, esa es la meta.
Una meta es seguir consolidando la propuesta de valor internacional y apalancarnos en remesas, que es donde más crecimiento vemos. Estamos viendo una expansión de casi un 30% mes a mes desde que iniciamos con este producto, y el crecimiento es sostenido: todos los meses vemos un 30% más respecto al anterior. Eso nos está ayudando mucho a seguir potenciando la operación. Somos muy competitivos en remesas; nos están empezando a utilizar mucho y ahí hemos puesto nuestras fichas para crecer.
También está todo lo que tiene que ver con el cambio de moneda: en Perú, a diferencia de Chile —por más digitalizado que sea—, existe mucho más acceso a la compra de dólares. Tienes la posibilidad de hacerte de dólares físicos a través de nosotros; algo que en Chile es más complejo y suele exigir que acudas a un banco. Vemos que ese producto está creciendo mucho. En suma, remesas y compra de divisas son hoy los frentes que estamos potenciando.
Hoy, cerca de un 30% de los usuarios que se registran en la aplicación pide su tarjeta física. Este porcentaje se ha estabilizado porque, desde que implementamos la habilitación en Google Pay y Apple Pay, muchos usuarios optan por ‘tokenizar’ su tarjeta y pagar con el celular. Por ello no ha habido tanta razón para que siga creciendo la demanda de plástico. Podemos quedarnos con ese 30%: la entregamos gratis y la llevamos a domicilio. Es un usuario que la utiliza más que quien usa solo la tarjeta virtual, pero estamos enfocados en potenciar más la habilitación en las billeteras digitales. Por otro lado, el Perú está creciendo mucho en los consumos internacionales. Vemos que, al menos en el segmento más digitalizado, estamos alcanzando a usuarios que viajan bastante o compran en el exterior. Ahí es donde nuestra billetera bimoneda tiene un potencial importante, porque todos esos débitos se descuentan directamente del saldo en dólares. Los usuarios van comprando dólares, ahorran, ganan remuneración diaria en esos dólares y luego los usan para compras en el extranjero. Eso está funcionando muy bien.













