Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Los misiles lanzados por Irán contra Israel durante el fin de semana no solo fueron una represalia por el ataque israelí en Beirut. También constituyeron una demostración de fuerza por parte de Teherán, que busca dejar claro que, pese a los meses de guerra, los ataques a su territorio y el desgaste de sus capacidades militares, conserva recursos suficientes para responder y elevar los costos de cualquier escalada. Para los analistas, la ofensiva refleja que la República Islámica intenta reconstruir su capacidad de disuasión frente a Israel y Estados Unidos, al tiempo que reafirma su compromiso de proteger a aliados estratégicos como Hezbolá.
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En ese momento, Israel y Estados Unidos apostaban a que el golpe contra la cúpula política y militar iraní desencadenaría una crisis interna y un levantamiento popular que debilitara al régimen desde dentro. Sin embargo, lejos de producirse una revolución, Teherán consiguió preservar sus estructuras de poder, reemplazar rápidamente a sus cuadros, elegir un nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, y mantener así la cohesión del Estado.
En el plano militar, Irán respondió de inmediato con ataques directos mediante misiles y drones contra Israel. También amplió el conflicto hacia países de la región aliados de Estados Unidos, atacando bases militares estadounidenses, así como refinerías e infraestructuras estratégicas ubicadas en varias naciones del Golfo.

Esta combinación de capturas de video muestra el momento de un ataque contra una base estadounidense en Bahréin. (Foto por UGC / AFP).
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Finalmente, Irán recurrió a una de las medidas que los analistas temían desde antes del inicio de la guerra: el cierre del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita el 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. La decisión provocó una fuerte sacudida en los mercados energéticos y llevó el precio del barril a superar los 100 dólares.
La guerra entró en una pausa el 8 de abril, cuando Trump anunció una tregua. Desde entonces, con la mediación de Pakistán, las partes negocian una salida al conflicto. Sin embargo, los recientes intercambios de ataques ponen en peligro el proceso.
Pese a los duros golpes militares, políticos y económicos sufridos desde el inicio de la guerra, varios hechos sugieren que Irán conserva capacidad de presión y disuasión frente a Israel y Estados Unidos. Estos son los principales indicios:

Dos hombres examinan un misil caído en las afueras de Jericó el 8 de junio de 2026, tras los ataques de Irán y de los rebeldes hutíes contra Israel. (Foto de Ahmad GHARABLI / AFP).
/ AHMAD GHARABLI
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Irán había advertido de manera reiterada que no aceptaría ataques contra Hezbolá en Beirut. Cuando Israel cruzó esa línea, Teherán respondió con misiles.
Desde una perspectiva estratégica, el mensaje fue claro: un ataque contra Hezbolá puede desencadenar una respuesta directa iraní, exactamente la doctrina de disuasión que Teherán intenta construir.
Tras la respuesta iraní, Trump intervino personalmente para pedir a Netanyahu que no responda y que diera espacio a las negociaciones. Diversos reportes de medios estadounidenses indican que Washington buscó contener la reacción israelí en lugar de respaldar una escalada inmediata.
Para Irán, esto puede presentarse como una victoria política, pues sus acciones obligaron a Estados Unidos a priorizar la contención sobre la ofensiva.

Una mujer pasa junto a carteles políticos colgados en la pared de una calle de Beirut, Líbano, el 9 de junio de 2026. (EFE/EPA/WAEL HAMZEH).
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Estados Unidos continúa buscando un acuerdo amplio con Irán para terminar la guerra. Trump incluso afirmó este martes que las negociaciones estaban cerca de una fase final.
Irán ha seguido tratando de imponer condiciones a Estados Unidos para firmar el acuerdo, incluida la seguridad de que no será atacado de nuevo. Teherán también se niega a firmar un acuerdo donde deje explícito que no buscará el arma nuclear. Tampoco quiere comprometerse a entregar los 440 kilos de uranio enriquecido al 60% que tiene, algo que es una exigencia de Washington.
Con sus ataques del fin de semana contra Israel, Teherán demostró que mantiene capacidad de respuesta pese a los golpes que ha recibido.

El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se dan la mano en Mar-a-Lago, Palm Beach, Florida, el 29 de diciembre de 2025. (Foto de Jim WATSON / AFP).
/ JIM WATSON
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Otro elemento favorable para Irán es la creciente divergencia entre Trump y Netanyahu. Mientras Estados Unidos busca cerrar un acuerdo y reducir la tensión regional, Netanyahu parece más inclinado a mantener la presión militar hasta conseguir todos sus objetivos. Esa diferencia debilita la imagen de un frente completamente unido contra Teherán.
«Irán no está debilitado»

Ciudadanos iraníes se encuentran junto a un símbolo del misil Kheibar durante una manifestación en apoyo al líder supremo del país, Mojtaba Khamenei, el 4 de junio de 2026. (Foto de AFP).
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El analista internacional Francesco Tucci, docente de la UPC, dijo a El Comercio que la ofensiva iraní buscó enviar un mensaje político y estratégico a sus adversarios.
“Irán todavía posee misiles balísticos y posee drones. Ha sufrido claramente una degradación de su capacidad militar, pero todavía tiene una capacidad de respuesta. Lo que hizo fue para enseñar que todavía puede responder. No está completamente degradada su capacidad militar. Para nada”, indicó.
Según Tucci, las acciones iraníes también forman parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer su posición negociadora frente a Estados Unidos e Israel.
A su juicio, Teherán intenta demostrar que conserva herramientas suficientes para prolongar la presión y elevar los costos de cualquier escalada militar.
El analista destacó además que la intervención de Trump para frenar nuevos intercambios de ataques evidencia que Washington busca evitar una escalada que complique los esfuerzos diplomáticos.
Para Tucci, Irán no basa su estrategia únicamente en la fuerza militar convencional, sino en una combinación de instrumentos militares, económicos y políticos.
“Irán está aplicando una guerra híbrida. Combina lo militar con lo no militar”, precisó.
Dentro de esa estrategia, mencionó las campañas de desinformación, la presión sobre los mercados energéticos y el cierre del el estrecho de Ormuz.

Una mujer pasa delante de un mural contra Israel en Teherán, la capital de Irán. (EFE/ Abedin Taherkenareh).
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El analista dijo que esa táctica “está funcionando. Hasta ahora Irán no sufrió un cambio de régimen, que era el objetivo máximo tanto de Israel como de Estados Unidos”.
Otro elemento que, según Tucci, favorece a Irán es el creciente desacuerdo entre las prioridades de Washington y las de Israel.
El experto consideró que la administración Trump busca contener el conflicto para evitar mayores repercusiones económicas y políticas internas, mientras que el gobierno de Netanyahu mantiene una postura más confrontacional.
“Empieza a verse la grieta en la agenda de Estados Unidos y la de Israel”, anotó.
“La agenda estadounidense se está separando de la israelí y eso puede jugar en contra de Israel en este momento”, agregó.
Para Tucci, los ataques iraníes también buscan reafirmar el compromiso de Teherán con sus aliados regionales, especialmente Hezbolá en el Líbano.
Según explicó, Irán intenta establecer una doctrina de disuasión basada en la idea de que cualquier ataque contra sus socios estratégicos tendrá consecuencias directas.
“Si Israel ataca a Hezbolá, yo ataco fuerte a Israel”.
A juicio de Tucci, mantener esa credibilidad es fundamental para preservar la cohesión del denominado Eje de la Resistencia, que son sus proxies.
Finalmente, el analista advirtió que no se debe pensar que Irán está completamente debilitado. Señaló que parte de su arsenal ha sido dispersado y protegido, permitiendo mantener una capacidad de resistencia a largo plazo.
Además, destacó que Teherán cuenta con respaldo político y económico de China y Rusia que podría ayudarle a soportar una confrontación prolongada.
“Es muy probable que Irán pueda seguir mucho tiempo con esta estrategia”, sentenció.















