Hay derrotas que sirven. O al menos eso se suele repetir en el fútbol cuando una selección está en reconstrucción y necesita acumular golpes para crecer. Pero hay otras caídas que dejan preguntas más incómodas. El 3-1 de la selección peruana ante España en Puebla parece estar más cerca de la segunda categoría para la selección peruana de Mano Menezes.
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Pero también hubo señales de alarma. Oliver Sonne sufrió una noche para olvidar. Fabio Gruber probablemente firmó uno de sus partidos más bajos desde que apareció en la selección. Y algunos futbolistas terminaron viéndose superados por la intensidad española.
Titulares
Pedro Gallese: Podría ser llamado como el “único titular” fijo en la Bicolor, pero repitió otro blooper como ante Rusia. Se metió el 3-0 momentáneo, y pudo ser peor si los atacantes españoles hubiesen sino más efectivos. Su presencia tapa la oportunidad de probar a otros arqueros como Duarte, que tuvieron un mejor semestre en el 2026.
Fabio Gruber: Su quinto partido con la selección probablemente fue también el más complicado. Se le vio desorientado durante varios pasajes del encuentro, llegando tarde a los cruces y sin capacidad para imponerse físicamente. Las cifras reflejan la sensación visual: ningún duelo ganado, apenas una intercepción y tres pérdidas de posesión. En el segundo gol español quedó dormido y pagó caro esa desconexión.
Oliver Sonne: Una actuación muy lejos de aquella imagen dinámica y agresiva que suele mostrar. Defensivamente sufrió cada subida española por su sector y Marc Cucurella junto a Álex Baena lo obligaron a retroceder constantemente. Mano Menezes tuvo que corregirlo más de una vez desde la zona técnica. En ataque tampoco apareció: perdió once balones, apenas intentó un regate y no lanzó un solo centro. Partido para olvidar.

Jairo Vélez se ha vuelto una de las figuras de la selección peruana. (EFE)
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Jesús Pretell: Intentó acompañar el ritmo del mediocampo junto a Noriega y Yotún, aunque el nivel de exigencia terminó por pasarlo por encima. Tuvo buenos porcentajes de precisión en los pases y casi no cometió errores graves, pero también transmitió la sensación de un jugador demasiado discreto. Correcto, aunque insuficiente.
Adrián Ugarriza: De los pocos que entendió que el partido también podía jugarse desde la intensidad. Peleó cada pelota, incomodó a los defensores y buscó el arco rival siempre que pudo. Le faltó precisión en la definición, pero fue uno de los jugadores que más sensación de peligro generó. Remató dos veces y estuvo cerca de marcar. Luchador hasta el final.
Suplentes
Maxloren Castro: Tiene esa rebeldía que a veces no se puede enseñar. El extremo encaró siempre y jamás dejó de intentar. La diferencia física frente a los defensores españoles apareció en cada duelo y terminó perdiendo varios choques individuales, pero nunca se escondió. A veces equivocó decisiones, otras ganó metros importantes. Se valora que siempre quiso ir hacia adelante.
Jairo Vélez: Lo suyo empieza a dejar de ser casualidad. El ecuatoriano nacionalizado peruano volvió a marcar y ya suma cuatro goles en la era Menezes. Entró cuando Perú parecía resignado y le dio algo de agresividad ofensiva al equipo. Hoy parece haber encontrado un lugar que hace unos meses parecía imposible imaginar.
Marco Huamán y el debutante Matías Zegarra ingresaron a los 86 minutos y tuvieron poco tiempo para influir.
Perú perdió ante España, sí. Pero más allá del resultado, quedó la sensación de que la diferencia aún no es solo futbolística. También es de madurez, intensidad y jerarquía. Y esa distancia preocupa más que el marcador.
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