Las autoridades de Filipinas confirmaron este martes el fallecimiento de 38 personas a causa del terremoto de magnitud 7,8 que azotó la víspera la isla sureña de Mindanao, mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos y evaluación de daños, con 4 millones de niños sin acceso a la escuela.
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Un menor en edad escolar figura entre los fallecidos, señalan los datos oficiales, a la vez que decenas de niños han tenido que recibir asistencia médica y otros tantos forman parte del total de 31.701 personas que duermen ahora en refugios temporales, apunta NDRRMC.
El desastre, advierten autoridades y organizaciones humanitarias, ha golpeado de manera especial a los más pequeños, a quienes la agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha pedido poner en el centro de la respuesta.
“En los próximos días y semanas, los niños y las familias tendrán muchas necesidades, pero las más urgentes incluyen agua potable, refugio seguro y apoyo psicosocial, ya que muchos niños seguirán traumatizados”, subrayó a EFE el gerente de Asuntos Humanitarios de Save The Children Filipinas, Faisah Ali.
“El desplazamiento y la interrupción de la educación incrementan el riesgo de violencia, explotación y otros daños a largo plazo”, expresó en un comunicado la directora ejecutiva de la ONG, Pebbles Sanchez-Ogang.
La ciudad filipina General Santos, la más afectada por el terremoto, se encuentra en “estado de calamidad”, declaró este martes a EFE la oenegé local Kidlikasan.
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“En General Santos, al menos 12 personas murieron a causa del derrumbe de edificios y la caída de escombros”, indicó la organización, apuntando que la cifra de víctimas no es definitiva porque “muchas comunidades” han quedado “aisladas” por el desplome de carreteras y puentes, lo que dificulta las labores de evaluación y recuento de víctimas.
La ciudad, con unos 530.000 habitantes, fue una de las más dañadas por el sismo, que dejó varios edificios reducidos a escombros y obligó a habilitar refugios temporales para las familias perjudicadas.
Además de General Santos, “las zonas más afectadas incluyen los municipios de Maasim, Malapatan y Glan”, donde un gran deslizamiento de tierra sepultó viviendas, causando varias de las muertes reportadas en la provincia, detalló la organización.
El archipiélago filipino se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría moderados.













