Si juntamos las palabras claves “Tim Payne” y “selección peruana” no existe ni la más remota noticia de alguna conexión entre el futbolista y la bicolor. Al menos, no en los favoritos de Google y la inmediatez de las redes sociales. Para conocer el único y ligero vínculo del neozelandés y nuestra bicolor hay que rebuscar en las fichas de las páginas especializadas. Y allí hay un dato revelador. Payne, ’21′ de los ‘All Whites, un mal pase al arquero Marinovic y gol de Lapadula. Barcelona, 2022.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Hasta hace unas semanas, Payne era exactamente lo que parecía. Un lateral derecho de 32 años que juega en Wellington Phoenix, habitual integrante de la selección de Nueva Zelanda y uno de esos futbolistas profesionales que construyen carreras respetables lejos de los grandes reflectores. En su cuenta de Instagram apenas reunía 4.000 seguidores. Un número modesto incluso para estándares de la liga neozelandesa.
Entonces apareció un argentino. Valen Scarsini, más conocido en redes sociales como “El Scarso”, es uno de los creadores de contenido futbolero más populares de Sudamérica. Su especialidad consiste en encontrar historias insólitas alrededor del fútbol. Y en la antesala del Mundial encontró una que parecía perfecta: descubrir quién era el jugador menos conocido de toda la Copa del Mundo.
La respuesta fue Tim Payne.
Lo que siguió parece escrito por un guionista que exageró demasiado. Scarsini pidió a sus millones de seguidores que siguieran al defensor neozelandés. El reto era simple: convertir al futbolista más anónimo del Mundial en una celebridad global.
Internet hizo el resto. En cuestión de horas, la cuenta comenzó a crecer de forma descontrolada. Miles de seguidores se transformaron en cientos de miles. Luego llegaron los millones. Una semana después, Payne acumulaba cuatro millones de seguidores en Instagram.
La cifra resulta todavía más impresionante cuando se observa desde Nueva Zelanda. El defensor ahora tiene más seguidores que los All Blacks, probablemente la marca deportiva más poderosa del país oceánico. Incluso está a poco más de un millón de igualar la población total de Nueva Zelanda, estimada en 5,3 millones de habitantes.
Mientras tanto, en la concentración neozelandesa instalada en Florida para preparar el Mundial, el tema se convirtió en la principal fuente de bromas.
El seleccionador Darren Bazeley observa el fenómeno con una mezcla de sorpresa y diversión. “Los jugadores hablan de eso. Puedo escuchar las bromas que le hacen a Tim y me parece increíble”, comentó al portal Stuff.
Más importante aún para el entrenador es que la fama no parece haber alterado la personalidad del defensor. “Por el momento, veo que lo está manejando muy bien, probablemente mejor de lo que lo harían otros”, explicó.
La preocupación no es menor. Las redes sociales han demostrado en múltiples ocasiones que pueden construir celebridades tan rápido como las destruyen. Pasar de 4.000 a cuatro millones de seguidores en apenas unos días representa una transformación que muy pocas personas están preparadas para procesar.

Nueva Zelanda publicó su primer video rumbo al Mundial y el protagonista fue Tim Payne, el futbolista viral de 4 millones de seguidores. Foto: Selección de Nueva Zelanda
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Pero Payne parece seguir siendo el mismo. El propio futbolista definió toda esta experiencia como una “locura”. Una palabra sencilla para describir una realidad difícil de comprender. Hace apenas unas semanas era un jugador prácticamente invisible fuera de Oceanía. Hoy recibe millones de interacciones, comentarios en español y mensajes provenientes de países donde probablemente nunca imaginó ser reconocido.
Su última publicación superó los 66.000 comentarios y acumuló más de 2 millones de “me gusta”. Muchos de esos mensajes provienen de Argentina.
Y es que el fenómeno terminó adoptando un tono casi humorístico. Las redes comenzaron a fabricar comparaciones imposibles entre Payne y las máximas leyendas del fútbol argentino. “Messi, Maradona, Tim”, escribió un usuario.
La frase resume perfectamente el espíritu de esta historia. Nadie pretende realmente comparar al neozelandés con dos de los mejores futbolistas de todos los tiempos. La gracia está precisamente en el contraste. Un jugador desconocido, alejado de los grandes mercados, convertido de pronto en protagonista de una conversación global.
Scarsini, el hombre que inició todo, tampoco parece querer perderse el desenlace de la aventura.
El influencer anunció que viajaría a Florida para asistir al amistoso entre Nueva Zelanda y Haití, que terminó con marcador 4-0 a favor de los haitianos. Su objetivo no era cubrir el partido. Era conocer personalmente a Tim Payne.
La escena resulta fascinante porque refleja cómo ha cambiado el fútbol en la era digital. Durante décadas, la fama dependía exclusivamente de lo que ocurría dentro del campo. Hoy una historia bien contada puede transformar la vida de un jugador tanto como una actuación memorable en una Copa del Mundo.
Y quizá ahí radica el verdadero valor de esta historia.
Porque Nueva Zelanda llegará al Mundial como la selección peor ubicada en el ranking FIFA entre los participantes. Porque Payne probablemente no aparezca en las listas de figuras a seguir. Porque difícilmente protagonizará campañas publicitarias multimillonarias.
Pero durante una semana logró algo que ni las grandes estrellas consiguen con facilidad: capturar la atención de millones de personas alrededor del planeta.
Para el hincha peruano, Tim Payne tampoco es un desconocido absoluto. Aunque no estuvo presente en la serie de repechaje rumbo al Mundial de Rusia 2018, cuando Perú eliminó a Nueva Zelanda en noviembre del 2017, el lateral ni siquiera fue considerado en las convocatorias de aquellas Eliminatorias por el comando técnico oceánico.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Sin embargo, años después sí tuvo la oportunidad de enfrentar a la Blanquirroja. Fue el 5 de junio del 2022, en el amistoso disputado en Barcelona que sirvió como preparación para el repechaje mundialista ante Australia. Aquella tarde, Payne ingresó por Bill Tuiloma y disputó los últimos 23 minutos del encuentro. Fue parte del gol del triunfo peruano tras darle un pase hacia atrás al portero Stefan Marinovic, quien no pudo controlar bien el balón. Lapadula aprovechó el error y anotó el tanto de la victoria bicolor.
A veces el fútbol sigue produciendo relatos inesperados. Y mientras Lionel Messi, Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Vinícius Júnior se preparan para buscar la gloria deportiva, Tim Payne ya consiguió algo distinto. Algo improbable.
Pasó de ser el futbolista más desconocido del Mundial a convertirse en uno de los nombres más comentados de Internet. Todo antes de que ruede la pelota.













