La Unidad de Periodismo de Datos (ECData) revisó la votación registrada en estos lugares durante la primera vuelta de las Elecciones 2026 y pudo comprobar que siguió una tendencia similar a lo observado al interior del país. Allí, la ventaja de Juntos por Perú (JPP) sobre otros partidos es clara. A pesar de esto, Sánchez ganó menos circunscripciones y consiguió un menor porcentaje votos que los que obtuvo Pedro Castillo en el 2021.
La agrupación encabezada por Roberto Sánchez ganó en 13 de los 20 distritos con mayor producción de oro y cobre. Si bien es solo una menos que las ganadas por por Castillo en el 2021, también muestra una dinámica distinta respecto del proceso anterior. En general, JPP tuvo un mejor desempeño que Perú Libre en los mayores distritos productores de oro.
Aquel año, Castillo obtuvo la victoria solo en seis de las diez localidades con mayor producción de oro, pero perdió en los distritos de Pataz y Parcoy ante Fuerza Popular y Acción Popular. Sánchez, en cambio, obtuvo la victoria en estas localidades, duramente golpeadas por por la criminalidad asociada a la minería ilegal, incluso superando en más de 13 puntos porcentuales lo conseguido por ambas agrupaciones.
En la primera vuelta electoral, Roberto Sánchez se impuso en nueve de las 10 localidades analizadas, según el conteo final del Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Durante el 2025, estos diez distritos representaron el 80% de la producción anual del metal precioso.
La radiografía electoral del desempeño de Sánchez en los distritos auríferos contrasta con su votación alcanzada en las principales zonas productoras de cobre, ubicadas mayormente en la sierra centro y sur. El candidato de JPP ganó solo en cuatro distritos, mientras que en el 2021 Castillo se impuso en 8 de las 10 circunscripciones analizadas.
Si bien Sánchez logró triunfar en zonas emblemáticas como el distrito ancashino de San Marcos (donde se ubica Antamina) o el distrito apurimeño de Challhuahuacho (donde opera Las Bambas), las cifras fueron menores en 34 y 18 puntos porcentuales a las obtenidas por Castillo [ver gráfico].
El liderazgo de Sánchez no le alcanzó a JPP para obtener la victoria en Yarabamba (donde opera Cerro Verde), Yauli (donde se encuentra Toromocho), Ilabaya y Espinar, todos ganados hace cinco años por Perú Libre. Mientras que en el primero se impuso Ahora Nación, en los tres restantes el movimiento Obras, encabezado por Ricardo Belmont, tuvo la más alta votación.
La viabilidad electoral para los nuevos proyectos
El voto de la izquierda, representada por Juntos por el Perú, siguió dominando también buena parte de los distritos que albergarán las nuevas minas, pero sin la hegemonía territorial alcanzada por Castillo en el 2021. Sánchez obtuvo el triunfo en 20 de las 38 localidades que albergan los proyectos mineros previstos para concretarse en los próximos cinco años, cifra por debajo de las 33 conquistadas por Perú Libre.
Según el Ministerio de Energía y Minas, dichas circunscripciones concentran una inversión de US$18.146 millones que debería implementarse hacia el 2031 [ver gráficos y tabla].
En el distrito de Cocachacra, en Islay, donde se desarrolla el emblemático proyecto minero Tía María -que según Southern Perú tiene un avance del 30% y entraría en operación en el 2027- Sánchez obtuvo el 19,25% de los votos válidos. Cinco años antes, Pedro Castillo ganaba en dicha jurisdicción con 53,69% de los votos válidos.
Nuevos escenarios y actores
¿Qué aspectos han cambiado en los últimos cinco años dentro del voto minero? Luis Idme, comunicador y analista en temas sociales y políticos, señaló que no es sorpresa que haya cambios en los votos entre el 2016 y el 2021. Sin embargo, esto no significa un viraje ideológico o respaldo al modelo extractivista actual. Si bien ha habido un desgaste en las formas de representación política vinculadas al mundo rural, en el sur el voto aún se expresa de forma territorial e identitaria.
“El voto de Castillo no fue una adhesión a un personaje que surgió de las bases sindicalistas, sino a alguien que el mundo rural vio como un ‘salvador’, porque los electores se vieron en la imagen de un campesino que representaba a este sector mayoritario. Todo eso está vinculado no tanto al aspecto ideológico de ser de izquierda, sino, más bien, en interpelar al centralismo. Con Las Bambas y Quellavecco, el Perú se constituye como el tercer productor mundial del cobre, pero la población sigue estando pobre. Su modo de vida, e incluso ciertas brechas, no han cambiado”, explicó.
Iván Arenas, especialista en minería e hidrocarburos, resaltó que, si bien donde hubo más minería formal se redujo la pobreza, también han surgido expectativas para que la población del lugar participe en la actividad minera. A esto se suma un nuevo reto en el relacionamiento de las grandes empresas con la minería informal e ilegal.
“Como hay un ‘boom’ minero, las comunidades dejan de ser antimineras para convertirse en promineras. Pero se vuelven promineras fundamentalmente para la minería informal donde toman concesiones. Entonces, esto ha abierto una nueva forma de entender el relacionamiento entre la comunidad y la empresa”, expresó.

El ahora candidato presidencial de Juntos por el Perú abrió las puertas de su agenda política a las demandas de la minería informal. (Foto: Facebook)












