A Bruno Ascenzo le sobran los sueños. Tiene obras, películas y proyectos en camino, pero algo en él cambió. A los 41 años, sus ambiciones ya no apuntan solo a lo profesional, como ocurría antes, cuando parecía urgente hacerlo todo y hacerlo rápido. Desde que cruzó los 40 —o quizá desde la pandemia, ese sacudón que obligó a tantos a mirar la vida de otra manera— empezó a entender que también había momentos personales y vínculos que no quería seguir perdiéndose.
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La comedia dramática escrita por Ítalo Cordano sigue a una pareja que se conoce desde la adolescencia y que, al celebrar 30 años de casados, vuelve sobre su propia historia. Hay amor, memoria, humor, heridas, momentos felices y otros difíciles.
“Me gustó tener esta radiografía a lo largo de la vida de dos personas que se conocen, que pasan por diferentes aventuras, por ciclos de alegría y también de tristeza, por todo lo que pasa un ser humano individualmente y como pareja a lo largo de tres décadas”, explica.
La obra está protagonizada por Gianella Neyra y Carlos Carlín, dos actores que Ascenzo conoce bien y a quienes dirige desde un lugar de confianza. De Carlín destaca su capacidad para pasar de la comedia al drama sin perder naturalidad. De Gianella, su energía, su peso escénico y el compromiso con un proyecto que también produce. Juntos, dice, forman una pareja con química y oficio, capaz de atravesar 30 años de historia sobre el escenario.
“Carlín puede saltar de la comedia al drama inmediatamente, y hay una delgada línea roja que muy pocos actores manejan: pararse entre el drama y la comedia, un poco como es la vida”, asiente.
Para Ascenzo, dirigir una obra más íntima también responde a su momento actual. Después de explorar formatos más populares y proyectos de gran escala, como “Hasta que nos volvamos a encontrar” (2022), la primera película peruana producida para Netflix, ahora le interesa entrar en territorios más adultos y menos apresurados.
“Me provocaba hacer una obra así, más íntima y sostenida en el texto, que permitiera entrar en las capas de los personajes”, comenta.
Eso no significa que haya bajado el ritmo. Acaba de lanzar el teaser de “La tribu”, película nacida a partir del éxito teatral que llenó funciones durante tres años. También dirigirá el musical “Annie” junto a Denisse Dibós, con un elenco de niñas que, cuenta, le ha devuelto una energía especial. Y a fin de año volverá a actuar en “Elba Julia Filomena”, otra obra de Ítalo Cordano, esta vez solo como actor.
Pero algo en su manera de estar frente a esos proyectos es distinto. Antes, reconoce, los estrenos y las obligaciones podían generarle ansiedad. Ahora intenta poner cada cosa en su sitio. Trabajar, sí. Dar lo mejor, también. Pero sin perder de vista la vida que ocurre fuera del escenario.
Esa nueva etapa también está marcada por su reciente celebración de amor con Adrián Bello, con quien contrajo matrimonio en el Cusco hace unas semanas. Ascenzo prefiere no ahondar demasiado en el aspecto personal, pero no oculta la felicidad que le dejó ese momento.
“Fue el momento más feliz de mi vida. No lo cambiaría por nada”, dice. “Me tiene muy contento, en las nubes. Fue una celebración de amor increíble. Ninguno de los comentarios horribles que aparecen en redes nos llega. Estoy muy agradecido con todas las personas que estuvieron ahí y que lo hicieron posible”, señala.
Mientras tanto, sigue creando, dirigiendo y soñando, pero desde otro lugar. uno menos apurado y más consciente de lo que no quiere volver a perderse.
El Dato
“Flores en las nubes” tendrá únicamente 20 funciones en el Teatro NOS, del 4 de junio al 5 de julio. Las entradas están a la venta en Joinnus.














