Carlos Álvarez volvió a Panamericana TV y, por un momento, el tiempo pareció moverse hacia atrás. Regresó invitado por Jorge Benavides para grabar dos sketches juntos en “JB Noticias”, pero el reencuentro fue mucho más que una reunión televisiva entre dos figuras que marcaron una época de la comicidad peruana. Fue también el regreso a un lugar donde empezó su historia.
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El retorno a Panamericana ocurrió después de una etapa intensa para Álvarez. Tras participar en una campaña presidencial, prepara también su regreso a escena con “Yo fui candidato”, una propuesta donde combinará su experiencia en su paso por la política y los personajes que fueron protagonistas de este proceso electoral que aún no termina. Dice que reencontrarse con el público ha sido un alivio.
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“Volver otra vez a los escenarios con mi público es muy gratificante y es un bálsamo para todas las cosas que me pasaron, buenas y malas. Todo es un aprendizaje”, afirma.
En su nuevo espectáculo no solo estará detrás de sus personajes. También aparecerá Carlos Álvarez, el ciudadano que acaba de atravesar una campaña política desde adentro. Contará anécdotas, recordará ataques, hablará de propuestas y de una experiencia que, según dice, le mostró el lado más áspero de la política partidaria.
Álvarez asegura que durante la campaña evitó responder a los ataques y prefirió concentrarse en sus propuestas. Dice que, pese a no contar con grandes recursos, su mensaje logró llegar a un amplio sector de peruanos. El costo, sin embargo, fue alto, especialmente para su familia y su entorno más cercano.
“Se llegó a una bajeza terrible. Por ejemplo, los youtubers y estos personajes de las redes, insultaban a los candidatos y a sus madres. Incluso se metieron con mi madre fallecida. Y ese es un asunto que arreglaré con ese sujeto en su momento. Fueron cosas muy duras”, detalla. “Pedí perdón a mi familia y a mis círculos más cercanos, porque son los que más sufrieron con todo esto”.
Para describir su paso por la política, Álvarez recurre a una frase atribuida al escritor checo Franz Kafka: entrar a la campaña fue, dice, como llegar a un baile de disfraces sin máscara y sin disfraz. En ese escenario, admite que su inexperiencia política pudo llevarlo a cometer “errores”, aunque aclara que, para él, esos errores tuvieron que ver con decir la verdad y plantear lo que quería hacer por el país.
“Sentí que desentoné, que no encajé. Sin embargo, si tuviera la oportunidad de volver a entrar a esa fiesta de disfraces, igual iría sin máscara y sin disfraz. Prefiero ser real y no encajar que encajar y no ser real”, sostiene.
Ese desencanto no significa, asegura, que vaya a desligarse de sus ideas ni de quienes creyeron en él. Aunque no confirma si volverá a postular, tampoco cierra del todo la puerta.
“Fui artista durante 42 años y nunca imaginé que sería candidato presidencial. Se dio la oportunidad y la asumí para servir a mi país, no para llenarme los bolsillos ni prometer lo que no iba a cumplir. Mi bandera siempre fue pacificar el Perú. No sé aún qué pasará”, señala.
Álvarez asegura que continúa afiliado a País para Todos, aunque evita adelantar decisiones. Sobre una eventual candidatura a la Alcaldía de Lima, señala que solo la evaluaría si el partido le plantea una propuesta formal.
“Es un tema que tendría que evaluar si me lo proponen formalmente, porque se trata de otra realidad y de una responsabilidad distinta. Respeto la opinión del presidente del partido, Vladimir Meza, pero no ha habido una conversación directa conmigo. Ha sido una opinión suya ante los medios, nada más”, aclara.
La posibilidad de volver a una contienda electoral, esta vez con un partido propio, tampoco queda descartada del todo. Álvarez asegura que muchos de sus seguidores y votantes se lo han sugerido.
“Es una posibilidad que habría que evaluar en su momento, pero no para hacer lo mismo que hacen los políticos de siempre. Yo dije que no seguiría como político tradicional, pero sigo haciendo política como ciudadano y no voy a abandonar a mis electores nunca”, sostiene.
La segunda vuelta también lo coloca frente a una decisión política inmediata. Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, disputarán el balotaje presidencial, según los resultados oficiales proclamados por el JNE. Álvarez asegura que no ha tenido acercamientos con ninguno de los dos partidos y evita adelantar a quién apoyará. Dice que respeta la voluntad popular, pero también marca distancia de ambas propuestas.
“No ha habido una conversación en absoluto ni con el señor Sánchez ni con la señora Fujimori ni con sus partidos. Eso es lo que han querido los peruanos y lo respeto, porque soy respetuoso de la voluntad popular y de la democracia. Estamos estudiando el escenario, pero tengo diferencias con ambas propuestas. Nunca voy a estar con una derecha mercantilista y rentista que ha saqueado el Perú, ni con una izquierda radical que destruya las instituciones, la economía o desestabilice el Banco Central de Reserva. Hay cosas que reformar, pero hay que buscar un punto medio”, afirma.
Por ahora, su regreso más concreto está en el humor. Con Jorge Benavides grabó dos sketches: uno del Padre Maritín, personaje que no hacían desde hace casi quince años, y otro sobre el debate presidencial. La pregunta inevitable es si ese reencuentro podría abrir la puerta a un nuevo programa juntos.
“No sé qué pasará más adelante. Por el momento no hemos conversado sobre esa posibilidad. Nuestros seguidores lo piden, y yo lo agradezco”, señala.
Álvarez sabe que las redes sociales aceleraron los tiempos, el país es otro y la televisión ya no tiene el monopolio de la risa. Por eso, si volviera a la pantalla, dice que no lo haría con la misma fórmula de antes.
“El humor ha cambiado, ha evolucionado en unos casos, ha involucionado en otros. No podemos hacer el humor del 2001 o de ‘El especial del humor’. Hay que modernizarlo”, señala. “Yo tengo que reinventar el humor en mi caso”.
Esa relación entre humor y política también le dejó algunas escenas inesperadas durante la campaña. Una de ellas ocurrió en pleno debate presidencial, cuando improvisó una parodia de César Acuña. Álvarez asegura que no la tenía planificada, pero que le vino a la mente una frase del líder de Alianza para el Progreso en la que decía que no quería ser presidente.
“No fue un chiste, fue verdad. Todos se rieron y a la gente le gustó mucho. Cuando fuimos a comerciales, César se me acercó y me dijo: ‘Gracias, porque me estás haciendo campaña’”, recuerda. Según cuenta, Rafael López Aliaga también lo felicitó porque, con esa intervención, rompió el clima tenso del debate.
Con Fernando Olivera, candidato presidencial por el Frente de la Esperanza, la historia tuvo otro tono. Álvarez recuerda que su imitación de ‘Popi’ lo catapultó como humorista, aunque durante la campaña Olivera cuestionó al personaje. El cómico dice que tomó esos agravios con humor y que, cuando se cruzaron antes de un debate, lo saludó esperando una reacción más dura.
“Pensé que me agarraría a palos”, cuenta entre risas. Pero Olivera le respondió cordialmente: “Hola, Carlos, ¿cómo estás? Esta noche no vamos a pelear, ¿no?”. Álvarez le contestó que no, porque no les tocaba debatir juntos. “Ah, ya, entonces estamos bien”, le dijo Olivera.
Carlos Álvarez vuelve de la contienda electoral con heridas, sí, pero también con material. La política le dio golpes, pero también historias valiosas. Le dejó rabia, aprendizaje y una mirada más cercana del país que dice haber recorrido varias veces, tanto por su trabajo artístico como por sus labores humanitarias.
“Conocí muy de cerca la miseria de mi país, pero a la vez esas ganas de salir adelante, esa esperanza que nunca se perdió”, cuenta.
Hoy vuelve al escenario con la experiencia de quien estuvo en la platea, pero también en el centro de la función política. Y desde allí, desde la risa, sigue intentando entender al Perú.
EL DATO
Carlos Álvarez presentará “Yo fui candidato” el próximo 27 de mayo en el Centro de Convenciones Bianca de Barranco. Las entradas están disponibles en Teleticket.














