La reciente encuesta tras la oficialización de los resultados de primera vuelta da una ligera ventaja a Keiko Fujimori (39%) sobre Roberto Sánchez (35%) (Ipsos-Perú21, 20/05/2026). El resultado muestra un pequeño crecimiento, +1 punto (dentro del margen de error: +-2,8%), para Fujimori respecto de la medición anterior, que proyectaba un empate entre ambos. En cambio, Sánchez pierde tres, caída que se acentúa en el área rural: -6 puntos.
Esta será una campaña particularmente corta. Las razones, como sabemos, han sido la controversia generada por las irregularidades ocurridas el día de los comicios y las cinco semanas que tomó el conteo de votos. Como resultado, la campaña tendrá algo menos de tres semanas.Esta brevedad obliga a los candidatos a un cuidado casi milimétrico de sus movimientos y a operar con cautela, y parece explicar el limitado accionar que han mostrado en estos días. En efecto, más actividad han generado los titulares y las concentraciones masivas promovidas por Rafael López-Aliaga, que agitan el reclamo en lugar de promover un endose más realista.
En cualquier caso, vale la pena resumir lo que han hecho hasta hoy quienes buscan llegar a Palacio de Gobierno. Fujimori ha pasado de anunciar una cruzada contra el comunismo (noche del domingo 12 de abril) a proyectar una imagen más conciliadora, cuyo episodio más visible ha sido la vuelta a la vida pública de Pedro Pablo Kuczynski.
De igual manera, ha preferido enfatizar el rol que tendrán los personeros, antes que presentar a los técnicos detrás de su programa de gobierno. Pero el calendario corre y, antes del domingo, debería develar los rostros que han de portar su vocería política.
Sánchez, por su parte, ha sido bendecido por una lluvia de endoses que, inesperadamente, le han caído del cielo. Quizás porque no los ha pedido, no ha sentido la obligación de hacer concesiones significativas. Ha tenido, antes bien, que lidiar con voceros oficiosos en su campo, que han generado más recelo que entusiasmo.
A diferencia de Fujimori, Sánchez sí ha presentado a su equipo técnico. ¿Novedades?, ninguna. Se trata de rostros conocidos con pasado en gestiones presidenciales previas. La excepción ha sido José Domingo Pérez o, más bien, la confirmación de una sospecha.
Si en algo se parecen ambos candidatos es que han limitado su contacto con los medios a declaraciones al cierre de actividades. Asimismo, evitan las entrevistas uno a uno, quizás por el temor a carecer de tiempo para un efectivo control de daños.
En suma, el escenario se presenta ligeramente favorable a una cautelosa Fujimori que enfrenta a un Sánchez conservador, que, al parecer, prefiere no perder lo ganado. Decisiones entendibles que, sin embargo, proyectan una campaña sosa. Esperemos que los debates por venir le pongan un poco de ritmo.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.














