Menos de una semana después de recibir al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, China acoge este martes 19 y miércoles 20 al mandatario de Rusia, Vladimir Putin, en medio de un escenario de tensión política mundial, guerras prolongadas y disputas económicas. Las tres principales potencias han coincidido durante estos días. ¿Quién es el más beneficiado de estas reuniones?
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Aunque el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha señalado que la relación entre Rusia y China “va más allá del comercio y la economía”, hay un interés muy particular: la energía. Y es que uno de los puntos a debatir es el tendido del gasoducto de 2.900 kilómetros Fuerza de Siberia-2 para llevar gas a China a través de Mongolia. Esto puede ser una opción atractiva para China frente al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Esto también puede ser un problema. Señala Heimovits que “Rusia se ha vuelto cada vez más dependiente de China para que esta le compre energía, le compre materias primas, le abastezca de productos industriales”.
Quizá por ello es que viajarán los jefes de los consorcios Rosneft, Ígor Sechi, y Gazprom, Alexéi Miller, tal como lo informó Yuri Ushakov, asesor de política internacional del Kremlin.
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Belaunde también considera que, si bien Rusia y China son socios, “es verdad que desde hace un tiempo China está compitiendo y le está quitando influencia a Rusia en varios países que fueron parte de la Unión Soviética”.
“China, efectivamente, tras la guerra con Ucrania y las sanciones occidentales a Rusia, en gran parte está casi colonizando la economía rusa, que es mucho más pequeña”, indica el docente de la Universidad de Lima.
¿Cómo queda Estados Unidos?
Los analistas señalan que la relación entre Estados Unidos y China resulta más ambigua, en comparación con lo de Rusia.
Señala Heimovits que, con la reunión entre Trump y Xi Jinping, “lo que se quería era estabilizar las relaciones, mejorar las fricciones comerciales, llegar a un acuerdo sobre Irán, sobre Taiwán y, aunque parezca un poco gaseoso, llegar a un acuerdo para manejar el aumento de la inteligencia artificial”.

Xi Jinping y Donald Trump, durante la visita oficial de Estados Unidos. (Foto: AFP)
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¿Esto se cumplió? Es algo bastante dudoso, afirma el analista.
“Quizás lo único rescatable es que por primera vez desde el 2017 Trump y Xi Jinping se han reunido y por lo menos cabe esperar que cada uno ha entendido bien cuál es la posición del otro, qué puede ceder y cuáles son las líneas rojas de cada uno”, matiza Heimovits.
Aun así, Estados Unidos sigue destacando entre estas dos potencias, en especial frente a Rusia. Tiene mucha mayor fuerza económica y militar.
“Lo que pasa es que Rusia y Estados Unidos están en diversos conflictos [Ucrania e Irán] y eso les quita libertad de acción. En cambio, China no se ha metido de momento en uno de esos problemas, tiene más libertad de movimientos”, remarca.
A pesar de estar en un buen momento, afirma Heimovits que “eso no significa que China pueda conseguir lo que quiera”.















