La escena terminó siendo demasiado fuerte para un club que hizo del sentido de pertenencia una bandera en los últimos años. José ‘El Tunche’ Rivera, uno de los jugadores más queridos por la hinchada de Universitario de Deportes, pasó en cuestión de ser el atacante combativo que conectaba con la tribuna a protagonizar una de las imágenes más incómodas del 2026 crema. Cuatro segundos pudieron arruinar cuatro años de goles agónicos y títulos emotivos.
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Porque en Universitario se puede perder. Lo que nunca se negocia es el respeto por la camiseta.
El inicio de la era Cúper y el primer mensaje silencioso
A la mañana siguiente, mientras el club intentaba digerir el escándalo, arrancaba oficialmente el ciclo de Héctor Cúper como técnico de Universitario. El argentino dirigió su primer entrenamiento el sábado 16 de mayo en Campomar y dejó una frase que parecía caerle perfectamente al momento institucional que atravesaba el plantel: “Hay que estar a la altura”.
Universitario publicó en su canal de YouTube un resumen del entrenamiento. Ahí apareció otro detalle revelador. José Rivera apenas fue mostrado durante las imágenes de la práctica. Un guiño silencioso de lo que venía después
Cúper llegaba a la ‘U’ con la misión de ordenar un vestuario golpeado por los malos resultados y el desgaste emocional que dejó la salida de Javier Rabanal. Y apenas aterrizó en Ate, el primer incendio interno ya estaba encendido.
El domingo 17 de mayo ocurrió el punto más crítico del caso. Tras finalizar el entrenamiento matutino, Universitario citó a José Rivera a las oficinas administrativas de Campomar. Ahí, según pudo conocer El Comercio, el delantero recibió una carta de “pre-despido” como parte del proceso disciplinario iniciado por el club.
En ese momento, la sensación interna era que la relación entre ambas partes había quedado rota.
Sin embargo, al salir de Campomar ocurrió la escena que terminaría cambiando el rumbo del caso. Rivera pasó inicialmente de largo ante las cámaras de televisión apostadas afuera del complejo. Caminó algunos metros, se detuvo por varios minutos dentro de su auto y luego tomó una decisión: regresar.
El Tunche bajó del vehículo y se acercó a los periodistas. Frente a las cámaras de América TV, habló con evidente dolor y asumió públicamente su error.
“La hinchada está muy molesta por lo que pasó ese día. No vengo a excusarme por nada, me sentía muy frustrado por todo lo que estábamos pasando y no medí las consecuencias. Si bien es cierto, tiré la camiseta, y creo que si se hubiese atravesado un cono o cualquier cosa lo hubiera pateado, no fue exactamente por faltarle el respeto a la hinchada o a Universitario, que me ha dado muchas cosas”, declaró al programa Fútbol en América.
Luego agregó una frase todavía más sincera:
“Me siento muy avergonzado, muy apenado por todo lo que está sucediendo en estos momentos. Quería pedir disculpas, no soy de actuar así, asumo toda la responsabilidad, nunca fue mi intención faltar el respeto a Universitario o a la hinchada”.
Ese fue el inicio de su perdón.
El comunicado de la ‘U’ y el miedo a la ruptura definitiva
Mientras las disculpas del Tunche empezaban a viralizarse en redes sociales, Universitario publicó la tarde del domingo un comunicado oficial con una postura firme. El club anunció la apertura de un proceso disciplinario contra José Rivera.
Además, informó que el jugador no sería convocado para los próximos partidos y que tendría seis días hábiles para presentar sus descargos.
La señal era contundente. Universitario quería dejar claro que ningún futbolista estaba por encima de la institución.
El lunes 18 de mayo amaneció con un rumor cada vez más fuerte: la salida definitiva del Tunche Rivera. En el entorno crema se hablaba incluso de una ruptura irreversible entre el jugador y el club.
Pero por la tarde todo cambió.

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Universitario volvió a emitir una nueva carta dirigida a José Rivera. Esta vez, el mensaje era distinto: el club daba por cerrado el tema disciplinario y le ordenaba reintegrarse a los entrenamientos el jueves 21 de mayo.
Ahí apareció Héctor Cúper.
El técnico argentino considera que el vestuario necesita unidad y tranquilidad emocional para afrontar el tramo más decisivo de la temporada. Y dentro de esa lógica, la permanencia de Rivera terminó siendo considerada importante para el grupo.
Además, el comando técnico entiende que Universitario necesitará la mayor cantidad posible de futbolistas disponibles para afrontar una seguidilla clave de partidos: Nacional de Uruguay, Moquegua FC, Tolima y Sport Huancayo entre Copa Libertadores y Liga 1.
La ‘U’ todavía pelea por clasificar a octavos de final y también necesita recuperarse en las últimas fechas del Apertura 2026. En ese contexto, perder definitivamente a Rivera podía convertirse en otro problema deportivo más.
Por eso hubo castigo, pero también perdón.
Rivera entendió que había cruzado una línea peligrosa. Universitario, por su parte, quiso marcar autoridad sin terminar de romper con uno de los jugadores más identificados emocionalmente con la hinchada en los últimos años.
El caso queda cerrado. Aunque la imagen del Tunche pateando la camiseta crema seguirá siendo una herida incómoda en una temporada donde Universitario todavía busca volver a estar a la altura de sí mismo.













