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La Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje de Estudiantes (ENLA) 2025 revela que solo el 12,8 % de estudiantes de quinto de secundaria alcanza los aprendizajes esperados en Matemática y apenas el 11,3 % lo hace en Lectura, según el Currículo Nacional de Educación Básica. Es decir, cerca de 9 de cada 10 estudiantes culminan la secundaria sin alcanzar el nivel satisfactorio en estas dos áreas fundamentales.
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María Alejandra Torres, jefa de la carrera de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), sostuvo que estos resultados deben leerse como la expresión de brechas que se acumulan a lo largo de la trayectoria escolar.
La especialista señaló que, si bien la ENLA 2025 muestra estabilidad en los resultados de segundo de secundaria respecto de 2023 en Lectura y Matemática, así como algunos avances en cuarto de primaria —especialmente en determinados estratos, como el rural y el público—, los resultados de quinto de secundaria evidencian que una proporción importante de estudiantes llega al final de la educación básica con dificultades para comprender e interpretar información, argumentar ideas y aplicar conocimientos matemáticos a situaciones de la vida cotidiana.
“Los resultados no solo alertan sobre bajos niveles de logro; evidencian que muchos estudiantes están terminando la escuela sin consolidar aprendizajes fundamentales para seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Cuando un joven egresa con dificultades para comprender textos, resolver problemas matemáticos o interpretar información, enfrenta mayores barreras para continuar estudios superiores, acceder a empleos de calidad y desenvolverse en entornos laborales cada vez más especializados”, agregó.

NUEVOS TIEMPOS. Escolares afrontarán un nuevo reto.
/ MARIO ZAPATA
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En esa línea, advirtió que este panorama tiene implicancias directas para el desarrollo económico y social del país. Además, indicó que una fuerza laboral con bajos niveles de comprensión lectora, razonamiento lógico y resolución de problemas suele tener menores posibilidades de productividad, ingresos más reducidos y mayores dificultades para acceder a empleos formales o vinculados con sectores de mayor valor agregado.
“No se trata únicamente de mejorar indicadores educativos. Si el país no fortalece las capacidades de su capital humano desde la escuela, también limita su posibilidad de innovar, incorporar tecnología, atraer inversión y responder a los cambios que exige la transformación digital. La educación básica es un punto de partida decisivo para construir ciudadanía, empleabilidad y desarrollo sostenible”, explicó.
Ante esta situación, la profesora de la UARM enfatizó que el rol docente será decisivo para reducir las brechas de aprendizaje, pero advirtió que el desafío también interpela a las instituciones que forman a los futuros educadores. Recordó que la ENLA identifica factores asociados a mejores resultados, como el acompañamiento pedagógico, la retroalimentación clara y útil, y la participación de los estudiantes.
“Estos resultados nos exigen fortalecer la formación inicial docente. Quienes formamos educadores debemos preparar profesionales capaces de diagnosticar necesidades, retroalimentar con sentido formativo, atender la diversidad, usar estratégicamente las tecnologías y diseñar experiencias conectadas con problemas reales. La mejora de los aprendizajes también se construye desde la calidad de la formación docente”, concluyó.
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