Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Las señales de que este año se puede presentar el fenómeno meteorológico El Niño se han incrementado en las últimas semanas y, según algunos modelos de los especialistas, incluso hay condiciones que apuntan hacia un “Súper El Niño”.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Infografía sobre el fenómeno de La Niña
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Si bien la mayoría de los modelos de predicción climática apuntan al desarrollo de El Niño a finales de este año, sigue habiendo mucha incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar y, por lo tanto, sobre el grado en que podrían verse afectados el clima y los patrones meteorológicos mundiales.
Hay indicios de que este próximo El Niño podría convertirse en un fenómeno “fuerte”, al que algunas fuentes se refieren como “Súper El Niño” o “El Niño Godzilla”.
El Centro de Predicción Climática de EE.UU. lo define como temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical central de +1,5 °C por encima de la media histórica, y sugiere que hay una probabilidad de alrededor del 33% de que eso ocurra entre octubre y diciembre de este año.
Los fenómenos del “Súper El Niño” son relativamente poco frecuentes.
Aunque a finales de 2023 se registraron unos meses de un El Niño fuerte, el período sostenido más reciente tuvo lugar entre 2015 y 2016.

El Niño tuvo una fase fuerte entre 1997 y 1998 y entre 2015 y 2016.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Este episodio contribuyó a que 2016 fuera el año más caluroso registrado hasta entonces (superado ahora por 2023, 2024 y 2025), además de que se batieran muchos otros récords.
El nivel del mar siguió subiendo a nivel mundial y la extensión del hielo marino del Ártico se situó muy por debajo de la media.
Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (Ecmwf), afirma que el término “Súper El Niño” es relativamente nuevo para él.
“Creo que la gente creó esto para indicar un evento de El Niño muy importante, como los que vimos en 1997-98 o 2015-16, cuando las anomalías superaron los 2 °C, por ejemplo, en la región del Pacífico central”, le dijo a la BBC.
Según Stockdale, los modelos actuales indican que es probable que se produzca un El Niño moderado, mientras algunos sugieren que es posible que se produzca un evento intenso.

El Niño causa lluvias extremas en algunas regiones del mundo, pero también sequías en otras. (Getty Images).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
No hay dos fenómenos de El Niño iguales, pero ciertos patrones climáticos son más o menos probables cuando se desarrolla este fenómeno.
Los impactos más evidentes suelen observarse en los lugares más cercanos a las aguas inusualmente cálidas del Pacífico, como las que rodean a varios países de América Latina, en particular los del hemisferio norte como México y Centroamérica.
Cuando El Niño es más intenso, tiende a producir condiciones mucho más propicias para la formación de huracanes en el Pacífico oriental y central en la región latinoamericana.
En cambio, en el Atlántico suele haber una temporada de tormentas más tranquilas (una excepción fue 2023) .
En Sudamérica, países como Perú y Ecuador pueden experimentar un clima mucho más húmedo, lo que provoca fuertes lluvias e inundaciones devastadoras.
Y en el norte sudamericano colindante con el Caribe y el Atlántico suelen crearse condiciones de sequía.
En otras regiones, los países del Pacífico occidental, como Australia, Indonesia y Filipinas, tienden a ser más secos de lo normal por efecto de El Niño.
La sequía y los incendios forestales pueden ser problemas graves en estas regiones.
Pero El Niño también puede tener implicaciones de mucho mayor alcance, y puede estar asociado a una temporada de monzones más débil en India y a lluvias invernales torrenciales en el suroeste de EE.UU.
Históricamente ha habido momentos muy devastadores relacionados con El Niño.
Entre 1876 y 1877, se produjo un fuerte efecto de El Niño que llevó a desastres naturales y una fuerte hambruna en diversas partes del mundo.
Se estima que más de 50 millones de personas murieron, principalmente en India, China y Brasil, debido a la disrupción alimenticia que se generó.















