El mentalista Oz Pearlman, encargado de la actuación principal en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, relató que cuando se produjo el tiroteo estaba al lado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y pensó que “estaba a punto de estallar una bomba”.
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Fue entonces cuando los agentes del Servicio Secreto derribaron al presidente Trump para protegerlo, situándolo directamente al lado de Pearlman.
“Lo bajaron con mucha fuerza, fue un placaje estilo Liga Nacional de Fútbol Americano. Quedamos cara a cara, a menos de 30 centímetros de distancia. Nos miramos fijamente durante unos dos segundos. Fue la visión más loca de mi vida”, recordó el artista a CNN, destacando la intensidad del momento antes de que el mandatario fuera evacuado de la sala.
Pearlman dijo que tuvo que arrastrarse por el suelo para salir del lugar. “No quería levantarme, pensaba que si lo hacía me dispararían”, relató a CNN.
“Hubo gente que pudo perder la vida esta noche. Gracias a Dios, el oficial que recibió el disparo está bien”, concluyó Pearlman.
Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas evitó heridas mortales.
El sospechoso del tiroteo, Cole Allen, que viajó desde Los Ángeles para cometer el atentado, permanece bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y se espera que comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. el lunes.














