El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, recordó este domingo la tragedia de Chernóbil, de la que se cumplen 40 años, y advirtió del “terrorismo nuclear” ruso que con sus ataques pone al mundo al borde de una nueva catástrofe atómica.
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“Hoy honramos la memoria de las víctimas de esta tragedia y el heroísmo de quienes se interpusieron en el camino de la muerte invisible. Sin embargo, Chernóbil no es simplemente una historia de fallo técnico; es un veredicto sobre un sistema soviético construido sobre crímenes y mentiras deliberadas, un régimen que la Rusia actual intenta revivir”, dice el comunicado.
“El régimen soviético no solo fue culpable de las violaciones de seguridad que provocaron el accidente. Su verdadero crimen fue el encubrimiento deliberado: el mundo permaneció ajeno a la catástrofe durante al menos dos días, mientras que las autoridades mantuvieron a sus propios ciudadanos en la ignorancia durante semanas”, subrayó el ministerio.
También recordó que el 1 de mayo de 1986, cuando la radiación ya se había extendido ampliamente, miles de personas en Kiev se vieron obligadas a participar en un desfile público.
“Hoy, Moscú continúa con esta tradición de engaño, utilizando las instalaciones nucleares como herramientas de chantaje. Rusia no ha aprendido la lección; en cambio, ha convertido el peligro nuclear en un arma”, sostiene el Ministerio.
El ministerio rindió homenaje a la “hazaña de aproximadamente 600.000 liquidadores (personas que trabajaron en Chernóbil tras el accidente) que salvaron al mundo a costa de su propia salud y sus vidas”.
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“Nuestro llamamiento en este día es sencillo: es hora de poner fin al chantaje nuclear. Hacemos un llamamiento a todos los Estados que valoran la estabilidad global. Su papel a la hora de aumentar la presión sobre el agresor es fundamental. La comunidad internacional debe demostrar que ha aprendido las lecciones de 1986”, subraya el comunicado.
El ministro de Asuntos Exteriores, Andrí Sibiga, escribió en X que para Ucrania el desastre de Chernóbil no es solo historia, sino también un recuerdo vivo, un sacrificio y una muestra de resiliencia.
Señaló que, cuatro décadas después, las lecciones del accidente vuelven a ponerse en tela de juicio, e hizo hincapié en que las acciones de Rusia —desde la ocupación del emplazamiento de Chernóbil en 2022 hasta la militarización de las instalaciones nucleares, incluida la central nuclear de Zaporiyia, y el chantaje nuclear— suponen una amenaza directa para la seguridad mundial.
“Utilizar los riesgos nucleares como arma es inaceptable y debe ser rechazado con firmeza. No puede haber tolerancia para la coerción nuclear ni el terrorismo. La comunidad internacional debe permanecer unida para exigir responsabilidades a Rusia, reforzar la seguridad nuclear y garantizar que las tragedias del pasado jamás se repitan”, dijo Sibiga.













