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Un reciente estudio llevado a cabo por un equipo multinacional de profesionales ha diseñado una Escala de Personalidad Tóxica (TPS, por sus siglas en inglés) que, en términos simples, podrá dar sustento científico a lo que se denomina coloquialmente como “toxicidad”.
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Pese a ello, la experta apunta que el número de personas analizadas, el hecho de que el estudio se haya hecho en un solo territorio y otras variables hacen que se necesite una investigación mucho más amplia para asegurar que se trata de una escala aplicable de forma general.
“Es una investigación que tiene una población mayor a 500 personas. Hay que tener en cuenta que cuando se crean escalas es importante tener en consideración que estas deben adaptarse a los distintos países, pues incluso dentro de un mismo estado los estudios deben ajustarse a cuestiones regionales, porque cada sitio tiene características propias idiosincráticas y socioculturales que pueden afectar el trabajo y generar un sesgo”, explica Cubas.
A decir de la psicóloga, con una muestra de poco más de medio millar de personas de otro país no se puede representar de forma equitativa a un extracto de poblaciones como, por ejemplo, la peruana y que por ello se requieren “validaciones sociodemográficas” adicionales.

Discusiones con faltas de respeto y violencia son parte de lo que la sociedad interpreta como una relación tóxica. Foto: Istock.
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Más allá de ese detalle, la psicóloga cree que en primera instancia la TPS sí puede ser una herramienta útil para el contexto turco, del que provenían los sujetos de estudio.
“Como una novedad está bien, incluso sería una iniciativa para que muchos psicólogos e investigadores puedan adaptar esta prueba y poder ver la confiabilidad que los autores de este estudio han detectado dentro de la población en la que este se ha llevado a cabo”, comenta la especialista.
Los resultados del estudio dan cuenta de que la versión final de la escala TPS tiene únicamente seis preguntas y los investigadores, que inicialmente fueron 50 y luego 30 y tras una depuración. Tras este proceso de filtrado los investigadores de España, Turquía y Arabia Saudí sostienen que la prueba es “unidimensional”, dándole “consistencia interna”.
Taniht Cubas señala que este aspecto le parece llamativo y señala que el cuestionario le parece muy corto para ser extrapolable a contextos amplios.
“Llama la atención, porque es bastante breve para poder determinar rasgos que tienen que ver con la personalidad de cada ser humano. Me causa un poco de ruido el hecho de que solamente con seis ítems se pueda generar esta propuesta”, indica Cubas.
En comparación con la TPS, la Escala Corta de la Tríada Oscura —que formó parte de esta investigación— consta de 27 preguntas, mientras que la evaluación conocida como “La Docena Sucia” debe su nombre a los 12 ítems que contiene, cuatro por cada rasgo a evaluar. En estos dos últimos casos se trata de pruebas orientadas a investigaciones masivas o que requieren velocidad de registro.

Las encuestas para el desarrollo de la escala TPS se hicieron en línea, señalan los autores del estudio. (Foto: Freepik)
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De forma desagregada, los rasgos de personalidad de la tríada oscura cuentan con pruebas más detalladas para cada uno. Por ejemplo, el Inventario de Personalidad Narcisista tiene 40 ítems en su versión completa y la prueba Mach-IV usada para evaluar el maquiavelismo consta de una veintena de preguntas. En el caso de la psicopatía, es frecuente el uso de la Escala de Psicopatía de Autoinforme (SRP), que cuenta con 64 ítems en su versión completa y 29 en la abreviada.
La docente de la Universidad Autónoma añade que los rasgos de la tríada oscura son más fácilmente identificables, debido a que comparten elementos comunes, siendo uno de los más importantes la tendencia a la manipulación para conseguir beneficios, mientras que en la Escala de Personalidad Tóxica se plantea que hay una tendencia a generar daño y un impacto negativo.
A esto se suma una diferencia en la antigüedad y el tiempo que se ha venido analizando estos constructos, pues los trabajos académicos alrededor de la tríada oscura se remontan a la década pasada, aunque la formulación de este concepto puede rastrearse hasta más atrás en el tiempo.
Taniht Cubas aclara que el narcisismo y la psicopatía se han venido analizando de forma individual todavía antes, desde hace décadas y con varios instrumentos psicológicos. En el maquiavelismo los trabajos detallados son algo más recientes, pero también tienen más tiempo en los escritorios.

Películas como «American Psycho», protagonizada por Christian Bale, han abordado aspectos de la personalidad como la psicopatía y el narcisismo. (Captura de pantalla / Lionsgate)
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La investigación detrás de la Escala de Personalidad Tóxica encontró cierto nivel de correspondencia con el narcisismo, siendo esta comparación un punto de particular interés del proyecto. No obstante, los investigadores señalaron que los individuos tóxicos se diferenciaban de los narcisistas en que los primeros podían generar sentimientos de inutilidad y baja autoestima en otras personas, mientras que los segundos tienen como principal objetivo su propio enaltecimiento y sentirse bien.
Según el estudio, a nivel más amplio, el comportamiento tóxico puede ser mucho más situacional y variable, a lo que se añade que las personas que lo exhiben pueden “conservar cierto nivel de empatía”, a diferencia de lo que se observa en la tríada oscura, donde esta es escasa o directamente nula.
“Si bien las personas con una personalidad tóxica pueden exhibir algunas conductas manipuladoras, no necesariamente muestran la manipulación generalizada y estratégica que se observa en la tríada oscura”, dice la investigación.
Cubas Romero comparte en buena medida esta visión, argumentando que la tríada oscura es más constante y se caracteriza por la manipulación en beneficio propio, distanciándose de los conceptos que plantea la toxicidad, al ser esta última destructiva sin un objetivo específico en muchos casos.
“La tríada oscura está más direccionada a una cuestión estratégica. Estos rasgos de personalidad son de estrategas, porque estas personas no actúan sin pensar, lo ven como un juego de ajedrez, intentando buscar de qué manera pueden manipular las cosas para conseguir la atención de alguien, para conseguir sacar a alguien del terreno, para poder quizás generar un impacto en la competencia con otros individuos para sobresalir”, sostiene la académica.
Finalmente, Cubas señala que todos estos rasgos de la personalidad, incluyendo la toxicidad, no suponen necesariamente que las personas que los tengan sean necesariamente malas, sino que en su desempeño en la sociedad intervienen otros factores como su propia adaptación y el reconocimiento del entorno.
“Todo tiene un aspecto positivo y uno negativo, depende de cómo uno moldea estos elementos, cómo los usa y direcciona para ser funcional en el medio donde uno se encuentra. Si, por ejemplo, una persona tiene unos rasgos narcisistas muy marcados no va a cambiar, sino tendrá que adaptarse y ver en qué circunstancias podrá hacer alarde de sus características y en qué otras tener no sé si un perfil bajo, pero sí controlado”, finaliza la especialista.















