La construcción de un edificio de 11 pisos y de tan solo tres metros de ancho ha generado pánico entre los vecinos de la calle Alfa, en el sector 3 del asentamiento humano Bocanegra (Callao), ya que temen que se desplome, pues consideran que sus estructuras son débiles y ha sido mal construido.
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Al propietario del inmueble se le ha visto pocas veces en el lugar y su presencia se daba cuando se dejaba material de construcción o para dar indicaciones a los albañiles, relató la dueña de una tienda cercana.
En lo que sí coincidieron los vecinos es que la obra continuó ejecutándose, pese a que fiscalizadores de la Municipalidad del Callao llegaron en varias oportunidades para notificar de la paralización de la construcción. Incluso, señalaron que los obreros siguieron laborando hasta el miércoles último, pero, tras la difusión de la peculiar construcción en redes sociales y los medios de comunicación, se detuvieron los trabajos y se colocó una malla de color verde para que no se grabe el interior.
Los trabajos han generado incomodidad a los vecinos desde un inicio, ya que los materiales de construcción y el desmonte eran dejados en la vereda y la pista, lo que dificultaba el desplazamiento de los transeúntes.
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Otro punto a tomar en cuenta es que, hasta febrero del 2024, el predio en cuestión era de solo un piso, de acuerdo con Google Street View.

El edficio de 11 pisos fue construido sobre un terreno en el que solo había un casa de un piso y de eso solamente ha quedado el portón.
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No es la primera vez que se presenta en Lima un caso de una construcción que desafía a la ingeniería, ya que,en el 2017, El Comercio también mostró cómo un edificio, ubicado a la altura de la cuadra 9 de la avenida Abancay, había sido levantado hasta el piso siete pese a que solo tenía 1,20 metros de ancho, lo que lo hacía inhabitable, al menos para los humanos.
Municipio del Callao denuncia a dueño de edificio y pidió a Poder Judicial la demolición
La Municipalidad del Callao informó a El Comercio que efectuó una inspección a la construcción del edificio ubicado en la zona de Bocanegra a inicios de febrero pasado tras recibir la denuncia de los vecinos, por lo que cursó cartas al propietario para pedirle que detenga los trabajos cuando la obra tenía 7 pisos, pero hizo caso omiso.
Por ello, la comuna envió en marzo un acta de paralización de obra, lo cual obligaba al dueño a detener la construcción. Sin embargo, continuó con las actividades de construcción, por lo que se le impuso una multa de 48,600 soles.
La negativa a acatar la disposición municipal continuó por el dueño del inmueble, por lo que la comuna remitió dos actas de paralización a inicios de abril y el último miércoles. Ante ese escenario, la Procuraduría de la Municipalidad del Callao denunció penalmente ante el Ministerio Público al propietario por el delito de riesgo inminente, y pidió al Poder Judicial autorización para demoler el inmueble, ya que no cuenta con licencia de construcción.
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“Esta obra no cuenta con permisos o autorización para su ejecución. Cuando se pide la autorización a un municipio para una construcción se tiene que informar con qué fin se hace la obra, pero el municipio no sabe si este inmueble de 11 pisos, construido de forma clandestina, se usará para viviendas, almacenes, depósito, no tenemos esa información porque nunca solicitaron autorización para la construcción”, refirió la comuna.
De acuerdo con unos documentos de la Municipalidad del Callao al que tuvo acceso El Comercio, el nombre que aparece como propietario del inmueble es Robinson Roberto Cuya Ayala, a quien buscamos en el edificio, pero no pudo ser ubicado.

Este es el documento de la Municipalidad del Callao donde se notifica al propietario del edificio sobre la paralización de la obra.
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La comuna chalaca precisó que la zonificación del sector 3 del asentamiento humano Bocanegra no permite la construcción de inmuebles de más de cuatro pisos. Por ello, advirtió que dicha construcción representa un peligro porque sus estructuras no son seguras.
“Así la zonificación permitiera un edificio de gran altura, ese edificio no cuenta con todas las seguridades del caso porque tiene un frente de tres metros y de fondo tiene 11 metros, es muy pequeño el espacio para soportar semejante peso de construcción. Por el tamaño del área donde se ha levantado el edificio, las bases deberían ser mucho más grandes y tener mucha más distancia para soportar la vibración ante movimientos sísmicos”, indicó el municipio.
Los riesgos de una construcción clandestina
La ingeniera Nancy Barrenechea Aguilar, presidenta de la Comisión Nacional de Inspectores Técnicos de Seguridad en Edificaciones del Consejo Nacional del Colegio de Ingenieros del Perú, explicó a El Comercio que, en caso de un sismo, las estructuras del edificio de 11 pisos en la zona de Bocanegra podrían colapsar, por lo que representa un peligro para los inmuebles colindantes y los transeúntes.
La especialista explicó que el peligro radica en que el inmueble no tiene las “juntas sísmicas”, que son las separaciones entre dos edificaciones o bloques contiguos diseñadas para evitar colisiones durante un sismo.
“Supongamos que haya un sismo, ese edificio de 11 pisos puede caer hacia el frente y ocupar toda la vía. No solo es un riesgo para los vecinos que están hacia los costados, sino también para los transeúntes”, afirmó.
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“Esta edificación no cuenta con junta sísmica, ya que está muy pegada a la edificación de su costado, que parece el complemento de un lote, y con el lote vecino tampoco tiene una junta de dilatación, que es lo que hace que, cuando haya un sismo, esta edificación no vaya a empujar a los edificios laterales”, agregó la especialista.
Respecto al uso del ladrillo pandereta en la construcción del edificio de Bocanegra, la ingeniera remarcó que dicho material no es el adecuado para soportar el peso de un muro. “Si la edificación no cuenta con placas, no cuenta con las columnas y vigas adecuadas, definitivamente los ladrillos panderetas no son los adecuados para soportar el peso de un muro. Podrían fallar a futuro los muros con pandereta si no tienen la construcción adecuada y si no ha tenido una evaluación estructural, con planos previos, con el asesoramiento técnico de un profesional”, aseveró.
“Dudo que esta obra tenga una licencia de edificación, ya que, si se hubiera contado con un ingeniero supervisor de obra y un ingeniero de obra, este edificio no se hubiera construido de esta manera, desde el inicio no se hubiera permitido”, añadió.
Barrenechea Aguilar explicó que el área sobre el que se construyó el edificio le han dado “demasiada esbeltez” y consideró que se trata de una “construcción clandestina”. Intuyó que esa dimensión sería producto de un subdivisión o independización de predio por, tal vez, un tema de herencia.














