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Desde hace casi dos meses, la guerra en Medio Oriente ha mantenido en vilo al mundo con ataques, ultimátums de destrucción masiva y altos al fuego que se renuevan cuando están a puertas de caducar. Sin un final a la vista, prima un estancamiento del conflicto con acciones poco claras que avivan las tensiones entre las partes involucradas.
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Pese a la acción hostil, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que Washington no considera que Irán violó los términos de la tregua porque los barcos atacados “no eran buques estadounidenses ni israelíes, eran dos buques internacionales”.
Pese a que Trump extendió el alto el fuego de forma indefinida, la tensión se centra en el estrecho de Ormuz, pues Estados Unidos mantiene el bloqueo naval impuesto a la República Islámica, que rechaza cualquier posibilidad de diálogo ante esa situación.
En la misma jornada, el influyente presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que su país no reabrirá el estrecho -vía clave para el comercio mundial- hasta que Washington levante el bloqueo contra sus buques y puertos.
Otra prueba de que la diplomacia se mantiene en el limbo es la confusión en torno a los reportes sobre una eventual reanudación de las conversaciones de paz. La Casa Blanca desmintió que Trump hubiera puesto un plazo de entre tres y cinco días para que el Gobierno iraní le presente una propuesta de paz, como señalaron algunos medios, y enfatizó que el presidente no ha fijado ningún plazo a Irán para alcanzar un acuerdo.

El mandatario estadounidense, Donald Trump, extiende la tregua mientras continúan las negociaciones con Irán mediadas por Pakistán. Foto: EFE.
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En tanto, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, destacó que Irán no ha decidido si participará en una nueva ronda de negociaciones con Washington, a quien acusó de “falta de buena fe” en las conversaciones.
Con un cese al fuego sumamente frágil y creciente incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, crecen las preguntas sobre los escenarios que quedan ahora para el futuro del conflicto. Repasamos algunos de ellos.
Hasta el momento las conversaciones de paz logradas con la mediación de Pakistán no han sido exitosas. Por el contrario, persisten las diferencias para volver a la mesa de diálogo mientras los choques por el control del estrecho de Ormuz van en ascenso.
El analista internacional Roberto Heimovits considera que alcanzar un acuerdo de paz representa un escenario posible, pero no muy probable, en un momento en que el conflicto se encuentra en “un punto de estancamiento” pues ninguno de los dos lados consigue sus objetivos.
“Un acuerdo es poco probable porque los tres temas que están sobre la mesa, que son el programa nuclear de Irán, el programa de misiles de Irán, y el levantamiento del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, son temas muy importantes y la distancia entre ambas partes en cada uno de ellos es demasiado grande. Así que es muy difícil que se llegue a un acuerdo de paz”, dice a El Comercio.

El estrecho de Ormuz fue minado por Irán. (EFE).
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Otro punto que dificulta que se llegue a una solución consensuada es que, como explica Ramiro Escobar, profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú, el conflicto nunca se apagó totalmente a pesar de las treguas y altos al fuego anunciados, pues en esos periodos los enfrentamientos y bombardeos continuaron.
“Esto es la consecuencia de algo que me parece muy grave, y es que la palabra en el escenario mundial ha perdido peso. No se respeta la norma. Cuando eso pasa tú puedes acordar una tregua y no respetarla y parece que no pasa nada. Y si de pronto llegan a un acuerdo, tampoco se cumple. Creo que esta es la consecuencia de que Estados Unidos e Israel, sobre todo, han creado una atmósfera donde los derechos internacionales no se respetan”, apunta.
Pese a la fragilidad de la tregua en curso -la primera de carácter indefinido en lo que va del conflicto-, un escenario podría ser que el cese al fuego se prolongue por mucho tiempo más.
El problema con esto, considera Heimovits, es que se trata de una tregua inestable. “No es una tregua sólida porque Estados Unidos no puede permitir, sobre todo por sus aliados árabes del Golfo Pérsico que están siendo asfixiados económicamente, que el estrecho de Ormuz quede bloqueado”, señala.
Añade que, a su vez, Irán no puede permitir que Estados Unidos siga bloqueando sus puertos porque eso está estrangulando más su economía. Todo ello mientras Israel no puede permitir que el programa atómico de Irán siga vivo porque representa una amenaza para su existencia. “Por eso esta tregua es inestable”, afirma.

Los equipos de rescate utilizan excavadoras para retirar los escombros de un edificio que había sido bombardeado por el ejército israelí, en la localidad de Hanaouay, al sur del Líbano, el 22 de abril de 2026. Foto: Kawnat HAJU / AFP
/ KAWNAT HAJU
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“Trump está bloqueado. Ha prolongado el ultimátum varias veces y ahora lo ha hecho indefinido. Esta es la consecuencia de haberse metido en un túnel de donde no sabe cómo salir, pensó que iba a ser fácil abatir al régimen iraní y no lo ha hecho. El régimen iraní sigue ahí, y creo que la estrategia de Irán para detenerse ha sido prolongar el conflicto, resistir, justamente para descolocar políticamente a Trump, y eso es lo que está ocurriendo”, dice, por su parte Escobar.
El experto pide no olvidar que Irán está en el puesto 13 a nivel militar mientras que Estados Unidos es el país militarmente más poderoso del mundo. “Si Estados Unidos quisiera podría destruir a Irán en cuestión de horas, pero no lo hace porque está comprometido políticamente. Y además su aliado Israel está metido en otro enfrentamiento con Hezbollah y tampoco respeta la tregua en Líbano, como no se ha respetado la tregua en el estrecho de Ormuz”, explica.
Un fracaso total de la diplomacia significaría que no se llegue a un acuerdo de paz, la tregua se rompa y se reanuden las hostilidades.
Heimovits apunta que en ese escenario tendríamos a Irán buscando aumentar más aún el costo para sus enemigos y para actores neutrales, manteniendo el bloqueo del estrecho, atacando más la estructura petrolera de los países árabes vecinos y reanudando su programa atómico.
“Del otro lado, Estados Unidos buscaría que esta vez todos los logros tácticos que ha obtenido y todos los blancos que ha destruido se tradujeran en un éxito estratégico”, dice a este Diario.
En medio de este escenario, es Trump quien parece tener más que perder a nivel político. “Su impopularidad está creciendo mientras nos acercamos a las elecciones de medio término. Él montó esta estrategia guerrera para ganar puntos y no está saliendo como esperaba. Tampoco ha acabado con la guerra en Ucrania y los acuerdos en la franja de Gaza no se están respetando. Pero sobre todo creo que el conflicto con Irán le ha hecho perder mucha popularidad, él políticamente está perdiendo mucho. En el campo humanitario hay muchas más víctimas en Irán, pero políticamente el perdedor es Donald Trump”, concluye Escobar.














