A menos de dos días de que expire el alto al fuego, la incertidumbre reina este lunes sobre la eventual reanudación de negociaciones entre Irán y Estados Unidos en Pakistán, en las que Teherán todavía no ha decidido si participar.
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Ante una eventual confirmación de las conversaciones, en Islamabad se reforzó la seguridad desde el domingo, cuando se multiplicó el cierre de carreteras y barricadas, observaron periodistas de la AFP.
La delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente JD Vance, que ya estuvo en la primera ronda del 11 de abril.
Esa reunión, con un nivel de representantes de alto rango sin precedentes desde el establecimiento de la República Islámica en 1979, terminó sin avances.
Al anunciar esta nueva ronda en Pakistán, Trump afirmó en Truth Social que ofrecía a Teherán un “acuerdo razonable” y que, en caso de rechazo, “Estados Unidos destruiría todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán”.
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Paralelamente a la vía diplomática, Washington y Teherán siguen enfrentándose en torno al estrecho de Ormuz, acusándose mutuamente de violar el alto al fuego.
El domingo, la Marina estadounidense incautó en esa vía marítima el carguero Touska, de bandera iraní, y Teherán prometió “responder pronto” contra este “acto de piratería armada” que viola el alto al fuego en curso.
Según la agencia Tasnim, Irán lanzó drones hacia los buques militares estadounidenses que “atacaron” al Touska.
Frente al bloqueo estadounidense a sus puertos, Teherán anunció el sábado que retoma “el control estricto” del estrecho, por donde el tráfico se había reducido a cero el domingo, según el sitio Marine Traffic.
Vali Nasr, profesor de Relaciones Internacionales en la universidad estadounidense Johns Hopkins, apuntó en X el mantenimiento del bloqueo naval “no ha hecho más que alimentar la sospecha de Irán” de que las conversaciones de Islamabad “no son más que una artimaña diplomática antes de otro ataque militar”.
Las partes mantienen posturas antagónicas, en particular respecto al tema nuclear, que constituye el centro del conflicto. Según Trump, Irán aceptó entregar su uranio altamente enriquecido, algo que Teherán desmintió.

El buque USS Abraham Lincoln (CVN 72) transitando por el mar Arábigo, el 16 de abril de 2026. (Comando Central de Estados Unidos / EFE)
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Irán niega querer dotarse de la bomba atómica, pero defiende su derecho a la energía nuclear civil.
En Líbano, el otro frente de la guerra, la situación sigue siendo muy inestable a pesar de un alto el fuego de 10 días que entró en vigor el viernes entre Israel y Hezbolá, y que ambas partes se han acusado mutuamente de violar.
Este lunes el ejército israelí advirtió a los civiles libaneses que no regresen a decenas de pueblos del sur del Líbano, afirmando que las actividades de Hezbolá en la zona constituían una violación del alto el fuego.
Desde la entrada en vigor el viernes de la tregua entre Israel y el movimiento islamista proiraní, miles de desplazados han comenzado a regresar a algunas localidades del sur, mientras que el ejército libanés ha empezado a reabrir carreteras y puentes dañados por los bombardeos.
El diputado de Hezbolá Hassan Fadlallah declaró a AFP que su grupo quiere que la tregua continúe y que Israel se retire del sur de Líbano, y advirtió que “nadie” podrá desarmar a esta organización aliada de Irán.
Asimismo, Fadlallah declaró que Hezbolá “trabajará para romper la ‘línea amarilla’” de ocupación que Israel estableció en el sur del Líbano y que delimita una “zona de amortiguación”.














