La llegada del fenómeno de El Niño es inminente, pero son los pronósticos sobre su intensidad los que mantienen al planeta en alerta. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) advirtió en las últimas semanas que, de acuerdo con sus cálculos, hay un 75% de probabilidad de que el mundo experimente un superfenómeno de El Niño para octubre, lo que causaría eventos climáticos extremos que se extenderían hasta el 2027.
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Alto impacto
Pese a que son varias las estimaciones que alertan sobre El Niño, aún hay incertidumbre sobre la magnitud que alcanzará este evento en los próximos meses. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA) predijo que El Niño que se espera será severo, pero afirmó que la probabilidad de que sea extremo es hasta el momento de entre un 10% y un 15%.
El Dr. Kobi A. Mosquera Vásquez, investigador científico del Instituto Geofísico del Perú, explicó que aunque los modelos que se han difundido indican que viene un El Niño muy intenso, es muy pronto para asegurar si será extremo. “Son los modelos que se conozcan a partir de junio los que tendrán mayor precisión. Sobre la llegada de El Niño sí existe la mayor probabilidad, pero no se puede saber la magnitud”, dijo a El Comercio.

Con la llegada de ‘Súper El Niño’ ocasionaría que se registren intensas lluvias y una alta probabilidad de inundaciones.. (Crédito: Apu GOMES / AFP)
/ APU GOMES
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Aunque advirtió que no existen dos eventos de El Niño iguales y medirlos es hoy más complejo debido al calentamiento global, el experto recordó que los dos más intensos de los que se tiene registro ocurrieron en 1982-83 y 1997-98, y “fueron tan fuertes que afectaron el clima en distintos puntos del planeta”. Sin embargo, añadió, más allá de su intensidad, los países deben prepararse para mitigar los efectos de El Niño y de otros eventos climáticos que golpean al planeta cada vez con más fuerza.
“Si entramos en la fase de El Niño, veremos de nuevo un aumento de la temperatura global, y potencialmente nuevos récords”.
Sobre el impacto de las estimaciones de un El Niño extremo, el ECMWF advierte un aumento de olas de calor en gran parte de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, África, Europa, zonas de Medio Oriente, India y Australia. Además, las áreas próximas al Océano Pacífico –como Ecuador y el Perú– podrían registrar lluvias intensas e inundaciones. El mayor riesgo de sequía se activaría para África central, Australia, Indonesia, Filipinas, Centroamérica y el Caribe.
Alerta justificada
A las proyecciones por El Niño hay que sumar las consecuencias del calentamiento global causado por el hombre, lo que podría elevar las temperaturas a niveles sin precedentes en el 2027, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El último fenómeno de El Niño (2023-2024) elevó por primera vez las temperaturas globales por encima de un umbral temido: 1,5 grados Celsius por sobre los estándares preindustriales.
“La alerta mundial está plenamente justificada. Incluso un grupo de investigaciones menciona que se espera que con el cambio climático estos eventos de El Niño sean más recurrentes. Estamos hablando de un escenario. Todos los países deben prepararse, como ocurre durante una guerra, para el peor escenario”, concluyó Mosquera.
EL CAMBIO CLIMÁTICO
Más desequilibrado que nunca
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó en marzo que el clima de la Tierra está más desequilibrado que en cualquier otro momento de la historia registrada, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono.
Los científicos de la agencia meteorológica de la ONU advierten que este “desequilibrio energético” ha elevado la temperatura del planeta, por lo que temen que El Niño, sobre todo si es más intenso, pueda causar pronto nuevos récords de calor.
Al mismo tiempo, no son pocos los expertos que llevan varios años afirmando que el calentamiento global producido por la acción humana estaría intensificando los efectos de El Niño y aumentando las condiciones para que estos eventos se produzcan con mayor frecuencia.
Según la OMM, los niveles de CO2 en la atmósfera son los más altos en al menos dos millones de años, debido a actividades humanas.













