Illya Kuryaki and the Valderramas ya no es una banda en el sentido tradicional. Es, más bien, un acuerdo tácito entre Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur: tocar cuando hay ganas y desaparecer cuando no. No hay fechas fijas de conciertos, ni próximos álbumes, mucho menos un plan a largo plazo bajo una performance. “No somos Ca7riel & Paco Amoroso”, aclara Spinetta, quien se presentó el 28 de marzo en Lima y lanzó su nuevo disco, “Día 3”.
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Horvilleur, por ejemplo, tiene previsto presentarse el 10 de septiembre en el C.C. Barranco, mientras Spinetta continúa desarrollando nuevos proyectos. En ese frente, acaba de lanzar su sexto álbum de estudio, consolidando una etapa creativa más personal. Un disco de 12 canciones donde el funk y el soul dialogan con el bolero y el tango, pero, sobre todo, con una mirada más introspectiva. “Es un disco de resurrección”, resume el artista.
El título alude al momento en que la vida vence al caos, una idea que atraviesa todo el álbum. La narrativa parte del desamor, pero se expande hacia temas más amplios como la ansiedad y la soledad. “Estamos pasando por epidemias de eso como humanidad”, sostiene. Frente a ese diagnóstico, el disco propone una respuesta: volver a lo real. “Hay algo que la tecnología no puede replicar: el alma puesta en las cosas”, enfatiza.
El apellido Spinetta es, inevitablemente, un peso simbólico. Hijo de Luis Alberto Spinetta, Dante no lo vive como una carga, sino como una herencia vital. “Para mí siempre fue una bendición. Es lo que me dio las alas”, afirma el músico, que hoy observa en sus hijos la continuidad de ese legado. A ellos, dice, les toca encontrar el equilibrio entre el peso del apellido y la posibilidad de resignificarlo dentro de una nueva generación.
“No quiero sonar a papá baboso, pero la van llevando bien. Los veo sanos y aceptando la realidad como es, su apellido como es —cuenta Spinetta—. El problema puede aparecer con el ego: es necesario para valorarse, pero también hay que saber dejarlo de lado para asumir tu herencia”.

Con una carrera que abarca múltiples discos como solista y con Illya Kuryaki and the Valderramas, Dante Spinetta ha construido una discografía sólida que cruza el funk, el hip hop y el rock latino. (Foto: César Bueno)
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Esa mirada también atraviesa la forma en que su familia entiende la música. Más que perseguir la perfección técnica o apoyarse en herramientas digitales, la búsqueda apunta a lo esencial: volver a las raíces para crear algo propio y genuino. No reniegan de la tecnología, pero eligen no depender de ella, privilegiando esas imperfecciones que finalmente le dan vida a sus canciones. “Lo viejo siempre es lo confiable”, agrega Spinetta.
Sin embargo, ese enfoque convive con un presente donde la tecnología avanza sobre el terreno artístico. A veces son sus propios hijos quienes le enseñan nuevas herramientas digitales; él escucha y se adapta como puede. La posibilidad de recrear figuras a través de estas tecnologías es otra realidad que parece tocarle la puerta, como ocurre con Gustavo Cerati en los espectáculos vinculados a Soda Stereo Ecos. “Si la familia está de acuerdo y los otros están de acuerdo, está bien que lo hagan para quienes no pudieron conectar con sus artistas favoritos”, comenta Spinetta.
— “No”.














