Nadie ha estado más lejos de la Tierra que los astronautas de Artemis. Pero a medida que el planeta se aleja cada vez más en su espejo retrovisor, los tripulantes han mantenido una conexión constante con el centro de control de la misión en Houston, Texas.
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En 1969, mientras Neil Armstrong y Buzz Aldrin hacían historia al dar los primeros pasos en la superficie lunar, Collins se encontraba solo en el módulo de mando, orbitando la Luna.
Cuando su nave pasó por detrás de la cara oculta de la Luna, se perdió el contacto con Armstrong y Aldrin, así como con el control de la misión, durante 48 minutos.
Describió la experiencia en sus memorias de 1974, “Carrying the Fire”, afirmando que se sintió “verdaderamente solo” y “aislado de cualquier forma de vida conocida”, pero que no sintió miedo ni soledad.
En entrevistas posteriores, describió la paz y la tranquilidad que le brindó el silencio del radio, diciendo que le ofreció un respiro de las constantes peticiones del control de la misión.
De vuelta en la Tierra, el apagón será un momento de gran tensión para quienes se encargan de mantener el contacto con la nave espacial.
En la estación terrestre de Goonhilly, en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, una enorme antena ha estado captando señales de la cápsula Orión, localizando con precisión su posición durante todo su trayecto y transmitiendo esta información al cuartel general de la NASA.
Matt Cosby, director de Tecnología de Goonhilly, le dijo a la BBC: “Esta es la primera vez que rastreamos una nave espacial tripulada”.
“Nos pondremos algo nerviosos cuando pase por detrás de la Luna, y luego nos emocionaremos mucho cuando la volvamos a ver, porque sabemos que todos están a salvo”.
Pero se espera que estas interrupciones en las comunicaciones pronto sean cosa del pasado. Cosby afirma que esto será esencial a medida que la NASA —y otras agencias espaciales de todo el mundo— comiencen a construir una base lunar e intensifiquen la exploración.
“Para una presencia sostenible en la Luna se necesitan comunicaciones completas, las 24 horas del día, incluso en la cara oculta, porque también querrán explorarla”, concluyó.
Programas como Moonlight de la Agencia Espacial Europea planean lanzar una red de satélites alrededor de la Luna para proporcionar una cobertura de comunicación continua y fiable en el futuro.

La tripulación de Artemis II viajará más lejos de la Tierra que cualquier otro ser humano.
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Para los astronautas de Artemis, el tiempo sin contacto con la Tierra les permitirá dedicar toda su atención a la Luna.
Pasarán el período de incomeeunicación lunar dedicado a la observación del satélite: tomando imágenes, estudiando su geología y simplemente contemplando su esplendor.
Cuando salgan de la sombra de la Luna y se restablezca la señal, el mundo respirará aliviado.
Y estos astronautas, que harán historia, podrán compartir sus increíbles vistas con todos en la Tierra.













