El escritor y periodista Álvaro Vargas Llosa cree que la disputa será entre dos agrupaciones de derecha. Considera que el antifujimorismo ha disminuido. Sin embargo, cree que hay un alto riesgo para el país si se produce un balotaje entre la lideresa de Fuerza Popular y el exministro castillista Roberto Sánchez.
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—Según el politólogo Carlos Meléndez, en el escenario de Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, las probabilidades de ganar de Keiko subían.
Sí. Yo también lo creo. Keiko pierde con prácticamente todos, incluso con Sánchez. El voto anti-Fujimori ha ido disminuyendo, no tiene la fuerza que tenía hace 10 años, aunque está muy claro que tiene unos anticuerpos que favorecen a su adversario y sería muy peligroso para el país que hubiera una segunda vuelta entre alguien como Sánchez y Keiko, porque creo que hay posibilidades serias de que Keiko pierde esa elección. En cambio, si yo fuera Keiko, el rival que me conviene es López Aliaga, sabiendo que es un rival de polendas, es difícil. Es un rival que tiene dinero, arraigo. Si soy Keiko, el rival que me conviene es él.
—En este escenario, ¿se daría una alianza entre la izquierda progresista o también llamada ‘caviar’ que apoyaría a Keiko Fujimori frente a López Aliaga?
He oído en la última semana, a gente que jamás en su vida habría dicho algo así, jamás en su vida había admitido, por lo menos no en público, decir eso. Así que, si tienen que elegir entre los dos, prefieren a Keiko. Y creo que Keiko está en ese cálculo también.
—Dice que la figura del anti ha disminuido, pero Keiko Fujimori sigue teniendo el 50% de antivoto.
Ha disminuido tanto que yo voté por ella en la segunda vuelta en el 2021.
—Vemos ahora a una Keiko Fujimori mencionando permanentemente a su padre.
Hay un factor sentimental, nostálgico, que juega un papel; pero ella no debe perder de vista nunca que el origen del anti no es ella, sino el padre. Independientemente de que ella cometió errores muy graves. El más grave fue cómo manejó su bancada frente a Kuczynski. Y lo sabe.
—Elección tras elección decimos, esta es la definitiva, la trascendental… y hemos sobrevivido. ¿Ahora sí?
Ojalá lo sea. Ocho presidentes en 10 años, una inestabilidad política permanente, un país que tenía un régimen político presidencialista y que se está moviendo hacia un régimen parlamentarista, sin que nadie lo haya votado; claramente es un país que necesita enderezarse desde el punto de vista institucional y político. Entonces, ojalá que esta elección marque el derrotero para que los próximos tres o cuatro gobiernos tengan un cierto rumbo y en 20 años el Perú sea un país desarrollado, pero no hay ninguna garantía de que esto vaya a pasar, ninguna, porque vamos a suponer que Keiko le gana a López Aliaga, y él se dedica a hacerle ingobernable el país, o al contrario, entonces vamos a seguir en lo mismo, para no hablar de la desestabilización de la izquierda que va a seguir ahí.

“La dicotomía entre fujimorismo y antifujimorismo ha hecho daño, ha paralizado el país”. (Foto: Joel Alonzo/GEC)
/ JOEL ALONZO
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—Ud. ha dicho que la izquierda le ha hecho mucho daño al Perú y que todo lo que estamos viviendo es culpa de Pedro Castillo. Sin embargo, el candidato que reivindica Castillo está peleando por entrar a la segunda vuelta. ¿Cómo se explica eso?
Porque hay un sector importante del país que no se siente incorporado. En la elección pasada cuando apoyé a Keiko Fujimori, donde más tiempo pasé fue en el sur y le insistía en que debía hacer campaña en el sur, y ellos decían que ahí no iban a ganar votos y se concentraron en el norte, y yo creo que aunque te agarren a pedradas hay que ir al sur, hacer campaña en el sur, porque estaba clarísimo que en el sur hay un bolsón grande de votos que están monopolizados por la izquierda y ese sigue siendo el caso, y es algo que hay que romper con un diálogo, con discurso y luego con acciones, pero para eso tienes que estar en el gobierno. La izquierda no va a desaparecer, y a lo que tenemos que aspirar en el Perú no es a borrar del mapa a la izquierda, sino a transformar a la izquierda peruana. De manera que la única izquierda viable sea una izquierda socialdemócrata moderada.
—¿Existe esa izquierda? Porque hoy la izquierda está dividida entre Roberto Sánchez y Ronald Atencio en un lado, y Jorge Nieto y López Chau en el otro.
Nieto no es un radical, es un oportunista. Si mañana tiene que radicalizar un poco su discurso, lo va a hacer. Si tiene que moderarlo, lo va a hacer. Sin duda él vino de la izquierda, pero no creo que esas sean las convicciones ideológicas, a diferencia de los otros que son mucho más ideológicos. Lo que veo en él es una veleta, un tipo oportunista.
—¿Jorge Nieto aspira a recoger ese voto de la derecha joven que no quiere ni a Keiko Fujimori ni a Rafael López Aliaga?
El discurso claramente va por ahí. Hace algunos días había una ligera tendencia en ese sentido, pero parece que se ha detenido. En el Perú, todo se mueve en 11 días. Los puntos de López Aliaga en el norte y en el sur son bajísimos. Estaba más fuerte en el centro y en el oriente siempre la derecha ha tenido fuerza, pero son números muy bajos. Entonces, eso significa que puede pasar todavía cualquier cosa, incluso ese escenario.
—¿Qué posibilidad tiene Alfonso López Chau en esta elección?
Tiene formas más civilizadas, más moderadas, asusta menos. La izquierda peruana, en parte por Castillo y en parte por otros factores, ha perdido tanta credibilidad que no creo que nadie, nadie que se reivindique de izquierda hoy día tiene ninguna posibilidad de ser presidente, lo que no significa que no tengan votos, y que no tengan capacidad de hacerle la vida difícil al gobierno que viene. Todo eso sí, va a seguir siendo el caso. Pero presidente del Perú, hoy, un hombre de izquierda, no.
—Por muchos años se ha dicho que la economía y la política iban por cuerdas separadas. ¿Se acabó ese mito?
Ha sido cierto, pero a medias. El Perú, sí ha tenido un crecimiento promedio de 3%, lo que significa que la economía resiste por un manejo monetario muy responsable, un manejo fiscal relativamente responsable, pero con excepciones, una apertura comercial, un clima más o menos amigable con la empresa privada, aunque también con excepciones. Todo eso ha hecho que el Perú mantenga esa tasa de crecimiento. Ahora, el Perú estaría creciendo el doble si no tuviéramos esta inestabilidad política.
—Entonces, ¿el mito de las cuerdas separadas no existe?
Ha existido a medias, pero si esto continúa, porque al final la clave de todo es la inversión privada. En el Perú, por cada dólar de inversión pública hay cuatro de inversión privada. Entonces, la inversión privada es lo que define el futuro del país
—Lo hemos escuchado decir que su candidato es y siempre ha sido Carlos Espá, que no ha logrado despegar en las preferencias. ¿Existe el voto estratégico en el Perú?
Yo quiero creer que uno en primera vuelta debe votar por convicción y debe votar por la candidatura en la que cree. Si la gente conociera a Espá, como lo conozco yo, hace 40 años, no hay duda que estaría con los primeros.
“Yo diría que los sectores populares son de derecha, conservadores”
— Usted dice que en la región la tendencia ahora son gobiernos de derecha y que en el Perú esta vez podría ganar. ¿Le llegó el turno al Perú?
Hay una tendencia hacia la derecha y en el Perú hay un factor importante, no solamente hay una moda, sino que en el Perú la izquierda ha hecho mucho daño, no es gratuito, esto no es simplemente porque el ambiente empuja hacia la derecha. En el Perú, hay razones concretas para no votar por la izquierda.
—La izquierda cree que en los sectores más pobres tienen mayor voto, pero en esos sectores hay gente que no piensa votar por ellos.
Yo diría que los sectores populares son de derecha, conservadores. Es gente que quiere orden. ¿Cuál es el primer reclamo? Orden. El orden es un orden de derecha, es un reclamo de derecha.
—Tenemos a una derecha conservadora, que es la de Rafael López Aliaga, y la de Keiko Fujimori que no es precisamente liberal.
Estamos ante una multiplicidad de derechas: una derecha nacionalista, la de Trump; una derecha conservadora, la de José Antonio Kast; y hay una derecha liberal y una derecha libertaria como la de Milei. Lo que yo quiero que prevalezca para el Perú es la derecha liberal
—Es la primera elección en los últimos casi 40 años, que no tenemos la voz de Mario Vargas Llosa… se lo va a extrañar
Como hijo lo extraño. La gente se equivocaba mucho porque pensaba que él actuaba por resentimiento. Hace cinco años cuando pasa Keiko con Castillo a segunda vuelta, me llamó en la madrugada para preguntarme si ambos habían pasado a la segunda vuelta y le dije que sí y su respuesta fue “hay que apoyar a Keiko”, y yo le dije que estaba de acuerdo.
—El país fue testigo de una reconciliación nacional, pero esta no se dio con Alberto. ¿Cree que traspasó a Alberto?
Yo creo que traspasó el fujimorismo en general, era el momento de enterrar el hacha de la guerra. La política peruana ha estado marcada por la dicotomía entre fujimorismo y antifujimorismo que ha hecho daño, que ha paralizado el país, que lo ha enconado. En un momento dado, había que condenar la dictadura de Fujimori de manera muy tajante para evitar que se repita, pero eso no puede perpetuarse.

“Aunque te agarren a pedradas, hay que ir al sur”, dice Álvaro Vargas Llosa. (Foto: Joel Alonzo/GEC)
/ JOEL ALONZO
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—Ese gesto fue apreciado por muchos, pero por otros no tanto, algunos que adulaban a su padre lo criticaron ferozmente.
Él era de una gran integridad intelectual. Ante ese escenario, había que hacer eso aunque se venga el mundo abajo. Y la victoria de Castillo tuvo consecuencias para el país que vienen de ese error que se cometió en las urnas.













