Hay temporadas que se explican con un solo nombre. El Torneo Apertura 2026 de Alianza Lima, al menos hasta aquí, previo a la fecha 9 del clásico ante Universitario, lleva grabado uno: Renzo Garcés. Si el equipo de Pablo Guede es hoy líder del campeonato no es producto de una casualidad ni de un rendimiento colectivo totalmente consolidado; es, en gran medida, consecuencia del nivel extraordinario del ‘Charapa’, el capitán cuando Paolo no está en el campo, el caudillo que se ha convertido en figura importante para el aliancismo.
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Los números respaldan esa impresión. Según SofaScore, el capitán suma siete entradas ganadas, dos intercepciones, 23 despejes, cinco tiros bloqueados y 15 balones recuperados en lo que va del año. Su influencia no se limita al choque o la corrección: también construye. Promedia 38.2 pases precisos por partido, con un notable 90% de efectividad; 96% en campo propio y 77% en campo rival.
El contexto también hace que su rendimiento resalte aún más. Garcés llegó al club en 2024, casi sin cartel, como un refuerzo que debía competir por un espacio en la zaga. Dos años después, es un caudillo indiscutido. Un líder natural que pasó de voz discreta a capitán indiscutible, el futbolista que ordena al resto con una autoridad silenciosa pero firme. Su crecimiento ha sido progresivo, sostenido, casi inevitable.
El análisis externo coincide. Miguel Rebosio, exzaguero con experiencia en la Liga española -de las mejores del mundo-, lo resume con claridad: “Se está poniendo al hombro a su equipo, siendo un gran central y capitán, anotando goles decisivos. Eso lo convierte en uno de los mejores defensores del fútbol peruano. Es seleccionado también y seguramente será convocado por Mano Menezes”. En otras palabras, su nivel ya no es solo doméstico; es de selección.
Por su parte, Diego Rebagliati lo ubica en un grupo selecto: “Creo que es uno de los mejores. De los peruanos, junto a Santamaría y Araujo, son los más sólidos. Tiene un buen perfil de líder, pero aún le faltan partidos en la selección para consolidarse. Igual es un gran profesional y una buena persona, por lo tanto está bien encaminado para lograrlo”.
Garcés vive ese tipo de temporada que no se explica, se siente. La jerarquía se le nota en los duelos, en los cierres, en la forma en que defiende y en cómo celebra. Es el capitán que ordena atrás, el goleador que define adelante y el futbolista que, sin buscarlo, se convirtió en la razón fundamental del liderazgo aliancista.
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