A poco más de una semana de las elecciones, las cifras se mueven, la campaña se calienta en el tramo final y más de uno cruza los dedos para que su candidata o candidato llegue a la segunda vuelta, y que, además, lo haga bien acompañado.
Y es que el reto no es solo llegar, sino con quién, y eso lo tiene muy claro la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, quien, después de haber sido derrotada en la segunda vuelta en las tres últimas elecciones, prefiere esta vez –en su lógica– ir a la segura; por eso está tomando acciones concretas, como la tregua que le lanzó en el debate del último martes a su contrincante y opositor político, Rafael López Aliaga, de Renovación Popular.
No es ningún secreto que el mayor atractivo del debate del martes era el cara a cara de los candidatos punteros en las encuestas: Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga; sin embargo, nadie vio venir la jugada de la candidata de Fuerza Popular.
“Yo voy a ser muy directa. He visto cómo en las últimas semanas me ha atacado, pero yo no he venido a pelear con usted, porque los enemigos están allá, yo no le voy a hacer el juego a la izquierda. La mayoría de peruanos quiere que usted y yo vayamos a una segunda vuelta, así que le deseo el mejor de los éxitos en estos últimos días”. Así se dirigió Fujimori Higuchi a López Aliaga. En el medio, Marisol Pérez Tello.
Pero López Aliaga no “agarró la flor”… y respondió: “Le hago recordar, con todo respeto, que usted tuvo mayoría absoluta en el Congreso para hacer todas las reformas que el Perú necesitaba”.
Tras el debate, en entrevista con Canal N, López Aliaga llegó a decir que eso era el “abrazo de la osa”, en clara alusión a que no piensa recoger la propuesta de no agresión que le planteó su rival.
Lo cierto es que, más allá de cualquier intención de pacto o tregua, todo indica que el mejor escenario para la candidata Fujimori es llegar a la segunda vuelta con López Aliaga. Según el politólogo Carlos Meléndez, “López Aliaga sabe que en una elección con Keiko Fujimori no la va a tener tan fácil. Ese axioma, que Keiko Fujimori pierde con cualquiera, no sé si se mantenga ante López Aliaga”.
Si bien la izquierda radical, en la figura de Roberto Sánchez, es una sombra en el camino a la segunda vuelta, tampoco se puede descartar la irrupción de Carlos Álvarez.
Habiendo visto los debates presidenciales, que parecen haber logrado que disminuya el porcentaje de indecisos, como siempre ocurre en nuestro país, nada está dicho hasta el mismo día de las elecciones.
Lo que sí está claro es que una apuesta hacia una izquierda trasnochada y radical sería no solo un salto al vacío, sino un irremediable retroceso del país.
Más allá de candidatos, nombres y partidos, los principios democráticos, la unidad y el sentido común son lo que tendrían y deberían primar este 12 de abril.














