La misión Artemis II permitirá que astronautas vuelvan a contemplar la Luna desde el espacio profundo por primera vez en más de medio siglo y, además, observarán directamente su cara oculta, la región del satélite natural que no puede verse desde la Tierra.
La misión Artemis II permitirá que astronautas vuelvan a contemplar la Luna desde el espacio profundo por primera vez en más de medio siglo y, además, observarán directamente su cara oculta, la región del satélite natural que no puede verse desde la Tierra.
Durante el sobrevuelo lunar, la nave Orión se acercará a una distancia de entre 6.500 y 9.500 kilómetros de la superficie, desde donde la tripulación dedicará unas tres horas a observar y fotografiar el terreno lunar para estudiar su geología y preparar futuras misiones de alunizaje.
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Desde las ventanas de la cápsula, los astronautas también podrán contemplar una vista única: la Luna en primer plano y la Tierra a lo lejos, una perspectiva que pocas personas han tenido desde el fin del programa Apolo en 1972.
Cada miembro de la tripulación llevará objetos personales para ese momento. Victor Glover llevará una Biblia y reliquias familiares; Christina Koch, notas escritas por sus seres queridos; y Jeremy Hansen, colgantes con forma de Luna que pertenecen a su esposa y sus hijas. El comandante Reid Wiseman optó por algo simple: una hoja en blanco y un bolígrafo para escribir sus reflexiones durante el viaje.
El momento más tenso llegará cuando la nave pase detrás de la Luna y pierda comunicación con la Tierra durante entre 30 y 50 minutos. Tras ese silencio, el restablecimiento de la señal marcará el inicio del trayecto de regreso a casa para la tripulación de Artemis II.