La decisión no se tomó en caliente. Tampoco fue consecuencia directa de una derrota. La salida de Paulo Autuori de Sporting Cristal empezó a tomar forma en una conversación posterior al partido frente a Los Chankas, el último fin de semana en Andahuaylas, lejos del ruido y con una idea compartida sobre la mesa: había que cerrar el ciclo.
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Aunque hacia afuera la noticia pudo parecer sorpresiva, en La Florida el análisis venía de días antes. No se trató de un partido ni de una racha específica, sino de una lectura más amplia del presente del equipo. “Se ha evaluado el proceso de manera integral”, insiste Zevallos, quien descarta que los últimos resultados hayan sido determinantes.
De hecho, en su balance aparecen argumentos a favor del ciclo: la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores y la eliminación de rivales que fueron exigentes. “Hemos hecho un alto para resaltar lo que se venía haciendo en casi un año”, sostiene. Pero incluso en ese repaso, la conclusión fue otra: el equipo necesitaba tomar un nuevo rumbo.
El desgaste silencioso
Más allá de lo que ocurría en la cancha, donde el equipo mostró una irregularidad, el desgaste empezó a notarse en otros planos. No necesariamente en los resultados, sino en el día a día. “A Paulo se le notaba cansado, no solo por el equipo, sino por el mismo sistema del fútbol local”, revela Zevallos.
El técnico brasileño, según cuenta, arrastraba una incomodidad creciente con las condiciones de la Liga 1: la programación, los viajes, la sensación de inequidad. “Sentía que no se medía a todos con la misma vara. Pedíamos un día más por la Copa y nos programaban antes”, detalla. A eso se sumaban los traslados a plazas alejadas, un escenario que —admite— terminó por desgastarlo y que no lo veía justo porque otros rivales directos no realizaban esos largos trayectos.
Ese cansancio no fue un secreto. Se habló. Se compartió. Y terminó pesando en la decisión final. “Hemos puesto todo sobre la mesa y coincidimos en que era el momento de hacer un alto para resaltar lo que se venía haciendo en casi un año y decidimos esa salida en conjunto para tomar el ritmo que queremos”, afirma.
El futuro técnico
Si algo deja conforme a la dirigencia celeste es que, en medio de ese desgaste, el proyecto formativo no se detuvo. Más bien, se consolidó. Bajo la conducción de Paulo Autuori, el club rimense acumuló cerca de 7.000 minutos con futbolistas jóvenes, muy por encima de sus rivales directos.
“Paulo siempre buscó que los chicos nacidos en el club tengan participación”, dice Zevallos. Nombres como Joao Cuenca, Jair Moretti o Ian Wisdom son, para él, parte visible de ese trabajo. No es casualidad: cuando lo contactaron, ese fue uno de los pilares que le presentaron. “Le dije que era un club hecho a su medida”, recuerda el director deportivo.
En ese contexto, la política de refuerzos también responde a una línea institucional. “El discurso que tenía Paulo era consensuado. Nuestro proyecto está basado en los menores”, explica, aludiendo a las críticas por no completar el cupo de extranjeros.
Con el ciclo cerrado, el equipo quedó bajo el mando interino de Jorge Soto, junto a Iván Bulos, Augusto Rossell y Fabio Eiras, quien seguirá en el club. Una noticia positiva, pues el preparador físico brasileño arribó a La Florida con Autuori y se queda para formar parte del staff institucional.
Mientras tanto, la búsqueda del nuevo entrenador ya está en marcha, aunque sin plazos definidos. “No quiero dar fechas. Vamos a tomar la decisión con tranquilidad”, señala Zevallos, quien agrega que el área de scouting está preparado para afrontar situaciones como la que se vive ahora mismo en La Florida.
“El área de scouting siempre tiene a la mano [opciones], no solamente el entrenador, sino también jugadores de diferentes puestos. Siempre hay alternativas, así que nos sentaremos y veremos qué es lo mejor para el equipo en este momento. Este equipo de trabajo está capacitado para este tipo de situaciones que son normales en el fútbol, pero no te puedo decir que la decisión final va a ser mañana. Tenemos que tener tranquilidad para observar lo que vamos a traer y para tomar la mejor decisión», afirma el directivo bajopontino.

Paulo Autuori. (Foto: GEC)
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En ese abanico de opciones es imposible no mencionar a Roberto Mosquera, quien justamente se encuentra libre tras su paso por Sport Huancayo, que en la quinta fecha del Apertura venció al Cristal de Autuori.
“Roberto es un hombre de la casa, nacido en el club, campeón como jugador y como técnico en el 2012 y en el 2020. Nadie puede negar su significado para nosotros. Definitivamente, es una persona que entrará en la evaluación que tenemos estos días“, indica.
En paralelo, el presente deportivo aprieta. El Torneo Apertura luce cada vez más cuesta arriba tras la irregularidad del equipo, mientras que en el horizonte inmediato asoma la fase de grupos de la Copa Libertadores, el gran objetivo del semestre que inicia el otro miércoles frente a Cerro Porteño. En ese escenario, la elección del nuevo entrenador no solo marcará el rumbo del proyecto, sino también la capacidad de reacción de un Sporting Cristal obligado a recomponerse rápido para no quedarse sin margen en la temporada.














