Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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La decisión del presidente de Chile, José Antonio Kast, de retirar el apoyo de su país a la candidatura de la exmandataria Michelle Bachelet para dirigir la ONU provocó reacciones dentro y fuera del vecino del sur. La exgobernante socialista suena como fuerte candidata de Latinoamérica para reemplazar al portugués Antonio Guterres en la secretaría general del organismo multilateral. Se trata de una contienda con cinco postulantes, en la que Bachelet no es la única carta de la región.
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Además de ser la única mujer en llegar a la presidencia de Chile, Bachelet, de 74 años, tiene un notable recorrido en el organismo internacional, donde se desempeñó como directora ejecutiva de ONU Mujeres y como secretaria general adjunta de la ONU entre el 2010 y el 2013. También fue alta comisionada del organismo para los derechos humanos entre el 2018 y el 2022.
La exmandataria socialista fue postulada por el gobierno del izquierdista de Boric, en conjunto con México y Brasil. Sin embargo, el nuevo presidente chileno, José Antonio Kast, retiró el martes el apoyo de Chile a la candidatura de Bachelet y afirmó que la promoción de su postulación tendría “un costo importante” para Chile.
“La dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, informó la Cancillería chilena en un comunicado. Sin embargo, el gobierno anunció que no apoyará a ninguno de sus rivales.
Pese a ello, Bachelet reiteró que su candidatura sigue en pie y afirmó que continuará “el trabajo conjunto con los gobiernos de Brasil y México, quienes han postulado mi nombre reafirmando la naturaleza colectiva de este proyecto”.
De hecho, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el miércoles 25 que su país mantiene su respaldo a la candidatura de Bachelet. “Los argumentos por los cuales la apoyamos siguen siendo válidos”, dijo en su conferencia de prensa diaria.
Otro candidato fuerte en la contienda es el argentino Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya postulación ha recibido el apoyo del gobierno de Javier Milei.

El jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, habla con la prensa en una carretera a las afueras de la ciudad de Zaporizhzhia, después de su visita a la planta de energía nuclear de Zaporizhzhia, controlada por Rusia, en el sur de Ucrania el 1 de septiembre de 2022, en medio de la invasión rusa de Ucrania. – El jefe de la agencia nuclear de la ONU dijo el 1 de septiembre de 2022 que la «integridad física» de una planta nuclear ucraniana controlada por Rusia había sido «violada» luego de frecuentes bombardeos, en la primera visita de su equipo a la instalación. (Foto de Genya SAVILOV / AFP)
/ GENYA SAVILOV
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El diplomático de 62 años ha destacado en los últimos años por mediar en la situación en Irán y en Ucrania, donde ha velado por una desescalada de los conflictos y una transparencia de las instalaciones nucleares, respectivamente.
En el 2023, Grossi fue reelegido hasta el 2027 para dirigir la OIEA y fue el primer sudamericano en ostentar esa posición desde que el organismo fue creado en 1957. Ocupa el cargo desde finales del 2019, cuando sucedió al japonés Yukiya Amano, que había fallecido unos meses antes.
Grossi, que también fue embajador de Argentina en Austria, ha dedicado los últimos años de su carrera en alertar del peligro de una catástrofe nuclear si los conflictos en curso se salen de control.
Costa Rica postuló a inicios de marzo a la exvicepresidenta del país, Rebeca Grynspan, para el cargo de secretaria general de la ONU. El presidente Rodrigo Chaves afirmó que Grynspan cuenta con todo el apoyo del Ejecutivo y las “fuerzas políticas” del país centroamericano.

La exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan. (Foto: EFE)
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Grynspan, que hasta febrero ocupó el cargo de secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), es una economista que también fue titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) del 2014 al 2021.
También fue secretaria general adjunta de la ONU y administradora adjunta de la PNUD (2010-2014) y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) (2006-2009), entre otros cargos.
La costarricense se ha mostrado optimista sobre sus posibilidades de convertirse en la próxima jefa de la ONU y ha afirmado que si llega a ser la próxima líder del organismo multilateral trabajará para reconstruir la confianza mundial en ese ente.
“Mi perfil es el adecuado para este momento. Conozco la ONU lo suficiente como para reformarla y defenderla”, prometió Grynspan ante la asociación de corresponsales de Naciones Unidas.
“Tenemos que reconstruir la confianza con los Estados miembros. Tenemos que recuperar la creencia de que la ONU es útil para resolver problemas”, agregó.
La diplomática argentina Virginia Gamba, exrepresentante especial de la ONU para niños y conflictos armados, también aspira a ocupar el máximo cargo del organismo multilateral.
A diferencia de su compatriota Grossi, la candidatura de Gamba es promovida por Maldivas, pues si bien cada postulante potencial debe ser nominado oficialmente por un Estado o grupo de Estados, no necesariamente debe ser propuesto por su país de origen.
La diplomática argentina se ha especializado a lo largo de su carrera en temas de desarme, paz y seguridad internacional, en especial dentro de diversas instituciones del sistema de las Naciones Unidas.














