Después de 15 años y a puertas de celebrar tres décadas de fundación, la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima) cambia de ubicación. Era algo que se pedía a gritos. El Parque de Los Próceres en la Av. Salaverry, dentro de toda su belleza e historia, no era el más adecuado espacio para una feria de estas proporciones. Pasar por Salaverry entre junio y julio y ver cómo ese bosque de fierros y estructuras provisionales se iba levantando cada año era el anuncio de que la feria ya estaba cerca. Lo mismo ocurría con el desmontaje. Miles de personas generaron la costumbre de trasladarse hasta ese punto, era parte de la agenda. Y, como sabemos, las rutinas son difíciles de cambiar, pero se logra.
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Muguerza asegura que con el diseño de los dos hangares del Centro de Exposiciones Jockey —en forma de damero— la gente se ubicará muchísimo mejor gracias a la señalética adecuada, sin perderse y llegando a tiempo a sus actividades. Habrá seis salas, con un auditorio muy grande y dinámico, que puede acortarse o ampliarse según sea necesario. Nos podremos olvidar de las colas enormes que generaban reclamos e incomodidad, incluidas las que se formaban en las firmas de libros.
Será una experiencia completa: “Apuntamos a una suerte de ‘full day’ en la FIL Lima. Habrá un patio de comidas, un restaurante fijo de dos niveles en el mismo campo ferial y servicios higiénicos fijos con agua corriente, para no tener el problema de los baños portátiles”, agrega Muguerza.
Una de las grandes preocupaciones es cómo llegar al recinto. Desde la CPL sostienen que trabajarán mucho en la señalética y en planes de gestión para acercar al lector a la feria, como movilidades contratadas o buses con paraderos propios que lleven a los visitantes a la sede y los devuelvan al retirarse. Muguerza indica que están cerrando compromisos con la ATU a fin de facilitar líneas de cercanía durante la feria, como pasa en todas las ciudades que albergan un evento de esta importancia.
Sobre las innovaciones para esta edición, el presidente de la CPL asegura: “Tengan la seguridad de que habrá comodidad. Una vez que visiten la feria van a comprobar que la mudanza ha sido pensada en mejorar la experiencia del lector. No van a querer salir y van a repetir la visita muchas veces”, dice con entusiasmo mientras adelanta que en pocas semanas se presentará un avance del programa cultural, las estrellas invitadas y los conciertos estelares.
Aquí estaremos atentos a las novedades. //
Sheila Olivera
Lectura para Guapas
En su país de origen, Venezuela, Sheila Olivera no había visitado una feria del libro. Fue en el Perú donde comenzó a acercarse a la lectura, en especial a los clubes de lectura, y así llegó a la Feria Internacional del Libro de Lima en Jesús María. El ambiente le encantó. Como promotora de lectura y creadora del Club de Lectura para Guapas, sube contenido para sus redes @lecturaparaguapas y @club.lecturaparaguapas, con las novedades y joyitas que va encontrando para recomendar a sus seguidoras. Además, se reúne con las integrantes del club para realizar actividades, recorrer la feria, conversar sobre sus lecturas y divertirse juntas. Nos cuenta que ha conocido mucha gente de regiones que se programa para viajar especialmente a la FIL y reunirse alrededor de los libros. «Los cambios son necesarios porque había mucho por mejorar. En cuanto a infraestructura se ve provechosa e innovadora», sostiene Sheila. Antes, ella podía ir caminando a la feria. Ahora se está organizando con las chicas del club para encontrar puntos cercanos e ir en taxi en grupo y así no gastar en movilidad lo que se puede invertir en un libro.

Jaime Cabrera Junco
Periodista
Como Lee por gusto, su canal de entrevistas y difusión de literatura peruana y latinoamericana, Jaime Cabrera asiste a la feria religiosamente desde 2012, por lo menos ocho días cada edición. Incluso pide vacaciones para recorrerla tranquilamente, hacer sus entrevistas y mostrar en sus coberturas todas las novedades editoriales y la información más útil.
Él debe conocer todos sus rincones, buscando nuevas locaciones y silencio para sus tomas y entrevistas. Su rutina ha sido recorrer y familiarizarse con todos los espacios de la FIL el primer día. Después busca las novedades. Con los años, ha limitado su presupuesto: no paga más de 60 soles por libro. Su canal no recibe financiamiento y, como todos, debe cuidar su bolsillo. «Siempre me pregunté si el Parque de Los Próceres era el lugar idóneo para la FIL. He tenido la oportunidad de viajar a otras ferias internacionales y me di cuenta de que no lo era”, comenta Jaime Cabrera. «Espero que los cambios sean para bien. La naturaleza humana se resiste a los cambios, pero sí me preocupa la ubicación y el traslado”. Posiblemente vaya menos días que antes.

Giovanna Pollarolo
Escritora
«La feria ha ido creciendo, cada vez tiene más visitantes y se ha convertido en uno de los pocos espacios democráticos. Uno escoge si te gustan los libros de autoayuda, cómic, ‘best sellers’… Tienes un montón de libros para elegir según tus intereses», nos dice la escritora Giovanna Pollarolo. Cada temporada de feria se organiza para visitarla en función de sus compromisos con el programa cultural; es decir, cuando tiene presentaciones de libros o alguna actividad. Suele ir tres o cuatro horas y prefiere caminar por las mañanas en busca de libros, cuando hay menos gente.
Para ella es una pena pertenecer a una ciudad que ha crecido sin planificación, sin recintos feriales y con un tráfico infernal. Cuando se construyó el nuevo aeropuerto, Giovana Pollarolo tuvo una idea: «¿Por qué no usan el viejo aeropuerto como espacio para la FIL?”, les comentó a sus amigos. La preocupación por un espacio adecuado ha sido una constante entre quienes la visitan cada año, dado que el Parque de Los Próceres ya estaba quedando pequeño ante el crecimiento de la feria. Ve con buenos ojos el nuevo lugar y su apropiada infraestructura, aunque no olvida el tráfico para salir desde Barranco.

July Solís
Poeta
Ha ido a la FIL Lima en Salaverry desde su etapa universitaria. “Te encuentras con personas que tienen tu mismo entusiasmo por los libros, y esa atmósfera es la que me gusta. La lectura es entendida como una práctica solitaria y estos eventos macros hacen que veas que no estás solo”, comenta la escritora. Su objetivo en cada edición es enterarse de lo que están produciendo editoriales de otras regiones y comprar libros que no conseguiría en librerías. Tiene stands favoritos como IPE, Pakarina, La Independiente, entre otros. Procura ir los primeros días y, de todas maneras, acude al último con su familia. También a actividades puntuales.
El cambio de locación afectará esta rutina. July está buscando la ruta para trasladarse desde San Martín de Porres en transporte público hasta el Jockey: «Al ver la noticia, la primera sensación que tuve es que era una elección que refuerza el elitismo y la exclusividad. Por cercanía, los beneficiarios son distritos como San Borja o La Molina. Tengo la sensación de que cada vez se aleja más». A su malestar por la distancia, se suma la inseguridad: la Panamericana Sur y Vía de Evitamiento son peligrosas por los casos de extorsión y violencia recientes. No se perderá esta edición, pero piensa limitar sus visitas.

Carlos Vela
Director de La Indie y socio de Peso Pluma Editorial
Como muchos de los visitantes fijos de la FIL Lima, lo primero que hace es revisar el programa cultural. Carlos Vela es director de La Indie y socio de Peso Pluma Editorial, tendrá un stand con libros de Chile, Argentina y Perú. Como ha sido en los dos últimos años, va todos los días a la feria. Parte de su rutina es hacer un recorrido por los espacios, identificando nuevos agentes y puntos de venta con una oferta distinta. Su presupuesto para libros suele ser de unos 300 soles, “cortándome la mano para no excederme”, nos dice. Pero las compras las deja para el final, donde se aprovechan los descuentos.
Desde ya, se está preparando para el cambio de sede: “Jesús María era un punto neurálgico, con varias vías de acceso tanto de transporte privado como público para distintas zonas de la ciudad. Podías ir del norte, sur, La Molina. La gran duda es si a la nueva sede la gente podrá llegar tan fácilmente y si se va a animar a ir”. Destaca un punto a favor: “La CPL ha comenzado a trabajar con anticipación para prever la logística y comunicación de cara a los lectores”. Considera que los expositores también deben comunicar desde sus redes sociales la información más útil para sus seguidores con anticipación.














