El miércoles 18, poco después del amanecer, refunfuñón, el presidente Balcázar respondió a RPP que ella ‘ya fue’, refiriéndose a Denisse Miralles, y que la reemplazó en la PCM por Luis Arroyo, porque el principal problema es la inseguridad. Presúmase que Arroyo, en tanto ministro de Defensa y general del Ejército en retiro, sabe más de estas cosas que, digamos, una economista como Miralles.
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Queda, por lo tanto, la impresión de que Arroyo es una improvisación de Balcázar para sobrevivir hasta julio, ante un Congreso pedigüeño, caótico e impredecible que quizá no tenía los votos para negar la confianza a Miralles, e igual seguirá metiendo presión y agenda.
Pero el gobierno, con el sacrificio de Denisse y la unción de Luis, tiene un bono: un nuevo plazo para pedir la confianza, que se vence el 16 de abril, cuatro días después de las elecciones de primera vuelta el domingo 12 de abril.
Podríamos tener elecciones en paz, pateando la investidura unos días después. O, como sugiere el ex primer ministro de José Jerí, Ernesto Álvarez, hacerlo antes, aprovechando que este gabinete, a su entender, ha sido consensuado con varias bancadas. Otro hombre de fé.
La experiencia más importante de Luis no es la de lidiar con cacos y mafias sino haber lidiado con el mando militar en la 3ra Región (Arequipa) y en la 5ta Región (Loreto). En esta última se quedó más de lo debido y fue condenado en el fuero militar policial por ‘exceso de mando’. Sin embargo, la sala suprema de ese fuero revisó la sentencia y lo absolvió. En el mismo trance con él, estuvo el Gral.
César Díaz Peche, su predecesor en el MINDEF. Ya en retiro, Arroyo pudo presidir el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) en noviembre del 2025. En febrero pasó a ser ministro de Defensa, de modo que no podemos sobrevalorar su experiencia en desastres civiles. El Congreso y el Ejecutivo son un desastre. ¡La fé!

El nuevo primer ministro, Luis Arroyo, debe coordinar con el Congreso la fecha de su presentación para pedir el voto de confianza. El actual jefe de Gabinete, fue titular de Defensa en la gestión de Denisse Miralles.
/ Julio Pinan
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A sus 69, Arroyo habla con la serenidad de adulto conciliador, sin subrayar gestos de mando ni metiendo las manos al fuego por sus ministros.
Le molesta tener que defender al ministro del Minem, Ángel Alfaro, por un caso denunciado en “Beto a saber”, de presunto abuso sexual y maltrato con una menor de edad con la que tuvo un hijo y convivió por años. Es la tragedia de los primeros ministros accidentales e improvisados: responder por planes en camino y denuncias del pasado. Suman tantas denuncias los ministros nuevos y los heredados que un PCM ni siquiera se da el tiempo de empaparse de todas.
Entre rondas de diálogo frustradas, atender la prometida prioridad de la inseguridad ciudadana y lidiar con las presiones de gente que habla por partidos, por bancadas y por el aparato que dejó Jerí en el Ejecutivo; tendrá suficiente para marearse.
Luis Arroyo no es el primer militar en retiro y MINDEF que pasa directamente a la PCM en momentos críticos. Recuerdo con simpatía al difunto Gral. Walter Martos, que reemplazó a Pedro Cateriano cuando el Congreso le negó el voto de confianza en agosto del 2020 y se convirtió en el último PCM de Martín Vizcarra hasta su vacancia en noviembre de ese año. Como Mindef había liderado la operación Tayta contra el Covid y venía, sin pasar por el Indeci, con aureola de experto en emergencias.
Arroyo no tuvo tiempo de imbuirse en desastres y este le toma, francamente, sin mayores recursos de defensa ante el parlamento, salvo el nuevo plazo de un mes para negociar la confianza.
El miércoles visitó al presidente del Congreso. Fernando Rospigliosi no le puede garantizar si su partido llegará a la segunda vuelta, mucho menos podrá garantizar que el general pase la confianza. Sino Balcázar podrá aplicar la nueva regla del gabinete mensual que se reemplaza antes de ser avalado por el Congreso.













