Ignacio Salazar habla del mar como quien habla de casa. Cuando está en el agua, se siente tranquilo, seguro, como si hubiera regresado al lugar al que siempre perteneció. El océano ha sido su espacio desde niño, pues es donde empezó a entender el mundo y, con el tiempo, también el lugar en el que decidió construir su destino.
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Cuando llega ese momento todo ocurre en segundos. No hay tiempo para contemplar la magnitud de la pared de agua. La mente se concentra en encontrar la línea correcta. El cuerpo responde casi por instinto. La tabla, más pesada que las que se usan en olas pequeñas, se mantiene pegada al agua mientras el surfista busca velocidad suficiente para atravesar la sección antes de que la ola se derrumbe detrás de él.
Ser surfista de ola grande implica convivir con lo impredecible. El mar puede revolcarte, empujarte al fondo o lanzarte contra otra pared de agua. Es en esos momentos cuando uno descubre si realmente quiere dedicar su vida a esto.
Para Ignacio, la respuesta siempre ha sido la misma. Desde niño sintió el impulso de ir un poco más lejos que los demás surfistas, de esperar la ola más grande del set. A los cinco años ya estaba en el agua y a los catorce entró por primera vez a Pico Alto, una de las olas más poderosas del Perú.
Esa intensidad vive hoy en él más fuerte que nunca. Su rutina empieza antes del amanecer. Entrena calistenia explosiva desde las cinco o seis de la mañana, cuida su alimentación, medita y vuelve a entrenar durante el día. Cuando una pared de agua de veinte metros se levanta frente a ti, la mente debe estar tan preparada como el cuerpo. “El mar —dice— también responde a ese estado interior. Si entras con frustración o rabia, rara vez te tocarán buenas olas”, advierte. Hay algo en la relación entre el surfista y el océano que escapa a las fórmulas.
Quizás por eso Ignacio sigue nadando hacia el fondo de los mares. No para quedarse en una gran hazaña, sino para volver a sentir esa mezcla de paz y adrenalina que aparece solo cuando decides entregarte y confiar en el océano.
DATO
Hoy, Ignacio Salazar también trabaja en contar su universo desde dentro, mediante una serie de documentales titulados “Vertex”, que registrarán olas extremas y la cultura del surf de ola grande. Se estrenará este domingo 22 de marzo a las 7:00 pm.















