Estas iniciativas formaron parte de la cartera de proyectos de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) -que dejó de funcionar a fines del 2023-, y a inicios del 2024 pasaron a la lista de proyectos a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), entidad que sustituyó y heredó las atribuciones de la ARCC.
Entre mediados del 2022 y el 2023 se firmaron los contratos para el diseño de los proyectos bajo la modalidad de gobierno a gobierno, con el Reino Unido. Si bien esta fase, en algunos casos, ha sido concluida o supera el 90%, las actuales restricciones presupuestales que afronta la ANIN podrían en entredicho los plazos de entrega.
Además de las iniciativas en estas seis ciudades, el diseño e implementación del sistema de drenaje pluvial en Piura (que aún sigue en estudios) costaría unos S/4.800 millones adicionales, mientras que las obras para el control de inundaciones en la región requerirán otros S/4.300 millones, según la entidad.
Fondos insuficientes
¿Están garantizados los recursos para la culminación de los drenajes pluviales? En entrevista con ECData, Miguel Yamasaki, asesor de la jefatura de la ANIN en gestión de riesgo de desastres, señaló que este año han solicitado recursos adicionales al MEF. Detalla que, en total, la entidad solo ha recibido S/2.985 millones de los S/7.950 millones programados. De dicho monto, se han utilizado S/800 millones para pagar deudas adquiridas en el 2025 con los contratistas.
“La demanda adicional, que se ha hecho este año para drenajes pluviales, es de S/326 millones. Además, para las soluciones integrales, como defensas ribereñas, sistemas de agua e infraestructura verde, son otros S/2.937 millones. [El primer monto] se ha dividido entre los seis proyectos para que, en el 2027, todos tengan los estudios listos y se comiencen a ejecutar las obras. Por lo menos en Sullana y Talara ya empezaron obra física”, explicó.
El funcionario también anunció que explorarán fuentes alternativas de financiamiento, como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, para la continuidad de los proyectos. Sin embargo, advirtió que si persisten las restricciones de fondos hacia la ANIN, el tiempo de entrega de los drenajes se aplazaría hasta cinco años.
“De acuerdo con la programación inicial que hizo la ARCC, los contratos [para drenajes pluviales] que se firmaron entre el 2021 y el 2022 deberían estar culminando en el 2031. Pero, con estos recortes presupuestales, estaríamos culminando estos proyectos en el año 2036, o sea, en cinco años más de lo previsto″, remarcó.
Prioridades
Para Karla Gaviño, especialista en gestión pública, la ANIN debe mejorar sus procesos de priorización y planificación, enfocándose en los proyectos destinados a la reconstrucción del norte que heredó de la ARCC. Añadió que cualquier entrega adicional de recursos debería estar acompañada de un cronograma de metas por cumplir, y tener la asistencia técnica del MEF y de la Presidencia del Consejo de Ministros, sector del Ejecutivo al que está adscrita.
“No es justificable estar aproximadamente diez años esperando para tener listos proyectos que son sensibles. Cuando llegó el ciclón del Yaku en el 2023, la solución política en ese momento fue dejar de lado la ARCC para crear la ANIN. Los proyectos que heredó [de la ARCC] deberían de ser su cartera prioritaria y estratégica. El problema no es el financiamiento, como señala la institución, sino la gestión interna. Necesariamente, se tiene que hacer una revisión estructural del modelo de gestión de ANIN, y será una tarea muy importante para el próximo gobierno”, opinó.











